Este mes de noviembre se cumple medio año desde la elección de Paquita Bonnín (Palma, 1967) como presidenta del Mercat Municipal de Pere Garau. Paquita relevó el pasado mes de mayo en el cargo a su padre, Pep Bonnín, que fue presidente de dicho mercado durante veintitrés años. "Lo dejó porque tenía ya 80 años", explica.
El Mercat Municipal de Pere Garau se inauguró como plaza de abastos en 1943, por lo que recientemente ha cumplido sus primeras ocho décadas de vida. En la propia página web de este equipamiento puede leerse que es uno de los mercados "más populosos y multiculturales" de Palma, algo que literalmente es verdad. Para hablar de su pasado, su presente y sobre todo su futuro, mallorcadiario.com ha charlado con su actual presidenta, Paquita Bonnín.
Paquita y su hermano regentan una carnicería en el interior del Mercat de Pere Garau, mientras que su otra hermana se encarga de una segunda parada paralela también en dicho espacio. La primera carnicería que tuvo esta familia aquí la abrieron sus abuelos. "Mi padre empezó a trabajar en ella cuando tenía 16 años", recuerda Paquita.
De niña, Paquita conocía bien el ambiente de la carnicería —"yo nací en la plaza", sonríe— y todo apuntaba inicialmente a que podría seguir los pasos familiares. De hecho, ya en la adolescencia trabajaba en la parada durante los veranos y en las campañas navideñas. Sin embargo, posteriormente hubo un paréntesis de quince años. "Me casé y me fui a trabajar con mi marido", señala. Finalmente, tras separarse, regresó al mercado en 2009.
Sobre la posible futura continuidad del negocio familiar gracias a la existencia ya de una cuarta generación, Paquita indica que aún es muy pronto para poder saberlo, pues su hijo tiene veintitrés años y su sobrina sólo tiene diez años. "Ya se verá lo que pasará", afirma.
Desde siempre, Pere Garau ha sido uno de los mercados con más vida de Palma, por lo que no ha sido habitual poder ver alguna parada cerrada por no ser rentable económicamente o por alguna posible jubilación. "En estos momentos, sólo tenemos seis negocios cerrados y de ellos hay dos que lo están únicamente desde septiembre", especifica. Al mismo tiempo, dos bares que habían cerrado, han vuelto ahora a abrir sus puertas. Cabe recordar que en total hay 54 negocios en el interior del mercado.
UN PUNTO DE INFLEXIÓN
Uno de los problemas actuales en muchos ámbitos laborales vinculados a la restauración o a la alimentación es la dificultad para poder conseguir personal. "En nuestro caso, esa situación se da básicamente en las pescaderías, pues hay gente que hoy no quiere trabajar en ellas, porque ser pescadero es una labor muy dura y muchas personas prefieren estar por ejemplo en una oficina", reconoce.

Por otra parte, la pandemia supuso un pequeño punto de inflexión por lo que respecta a la situación de las paradas que desde hace décadas se ubican en el exterior del mercado. Como es sabido, tradicionalmente dichas paradas sólo se colocaban los martes, los jueves y los sábados, pero en la actualidad se instalan de lunes a sábado. Más en concreto, los martes, los jueves y los sábados se vende fruta y verdura en el exterior, mientras que los lunes, los miércoles y los viernes se vende ropa.
"Durante la reciente pandemia, paradójicamente, trabajamos muchísimo", asevera Paquita. En ese sentido, recuerda que "todo el sector de la alimentación seguía en funcionamiento por ser esencial". Una vez pasada la pandemia, se sigue manteniendo un buen ritmo de trabajo en Pere Garau, pero la presidenta de este equipamiento municipal tiene en mente varias iniciativas para captar y fidelizar a nuevos clientes poco a poco, para que este espacio sea el lugar de referencia para dichos clientes.
"Nos estamos dando cuenta de que, por ley de vida, nuestros clientes habituales van envejeciendo, por lo que necesitamos que también se acerquen al mercado personas jóvenes, por ejemplo de entre treinta y cuarenta años, o matrimonios con hijos", explica. "Queremos que todas esas personas tengan ganas e ilusión de venir al mercado, y de comprar productos frescos", señala a continuación.

FIDELIZACIÓN DE LOS CLIENTES
Para Paquita, es importante que cuando esos clientes lleguen a su casa después de haber comprado por ejemplo un kilo de manzanas o de plátanos, sepan que "no tendrán que tirar ninguna pieza pasados unos días", pues las frutas y las verduras que se venden en Pere Garau no pasan por la cámara frigorífica prácticamente nunca. "La mayoría de las veces, esa fruta o esa verdura se ha recogido el día anterior y se expone al día siguiente en el mercado", recalca.
En esa misma línea argumentativa, especifica que los productos que pueden adquirirse en este mercado son propios de la Isla, como por ejemplo naranjas de Sóller, figues de Montuïri o fresas de Manacor. Del mismo modo, subraya que hierbas aromáticas y medicinales como el moraduix sólo se pueden comprar en los mercados municipales.
En ese contexto, Paquita avanza que el próximo miércoles, 15 de noviembre, Pere Garau pondrá en marcha una campaña para captar a nuevos clientes. "Lo que tenemos previsto lo verá ese día, pues si ahora se lo cuento, no tendrá el mismo éxito", sonríe de nuevo abiertamente.
AUMENTO DE LA INFLACIÓN
La presidenta del Mercat de Pere Garau corrobora, por otro lado, que desde hace un par de años la inflación está haciendo mella en la economía de muchas personas. "Hay mucha gente que la nota y que tiene problemas para llegar a fin de mes", reconoce, para añadir: "Por ello mismo, esa misma gente prefiere, por ejemplo, 200 gramos de carne picada de cualquier mercado municipal que no 300 gramos de carne picada de un supermercado".

"Yo quiero que esa clienta o ese cliente que han venido hoy vuelvan mañana, porque vean y comprueben que todo lo que les hemos vendido es bueno", enfatiza. Un último elemento positivo que nuestra interlocutora destaca de Pere Garau es la familiaridad natural que desde siempre ha existido entre los vendedores y quienes acuden a comprar al mercado de forma habitual. "Sabemos el nombre de pila de nuestros clientes", confirma.
Así, la propa Paquita conoce, por ejemplo, que una determinada clienta se llama María, que su hijo se llama Joan, que su nuera se llama Magdalena y que tiene un nieto que se llama Jaume. "En los mercados municipales hay el tú a tú y la personalización, que es algo que no se da en los supermercados", concluye con convicción.
Mientras tanto, en el interior y en el exterior de Pere Garau percibimos el ambiente festivo y el bullicio lleno de vida tan característicos de este mercado, un mercado que hoy más que nunca mira con esperanza y con ilusión hacia el futuro.