Reconozco que no me gusta mucho opinar sobre temas relacionados con la sanidad balear, porque tengo compañeros más preparados y que conocen el tema mejor que yo, pero como simple observadora de la realidad, después de leer todo lo publicado no puedo por menos que preguntarme dónde está la consellera de Salut, Carmen Castro.
Es inexplicable que Castro permanezca en silencio mientras el director general del Ib-Salut, Juan José Bestard, campa a sus anchas por el sistema sanitario público, encendiendo polémicas, desacreditando a personas, acusando a medios y periodistas de mentir sólo porque no le gusta lo que dicen y convirtiendo algo tan serio, tan sensible, tan necesitado de calma, como es la sanidad, en un auténtico maremoto.
Es inconcebible que mientras el malestar y la indignación crecen en el Ib-Salut, la consellera no sólo calle sino que se dedique a temas menores como a la presentación de una enfermera encargada de coordinar y asesorar a los pacientes que proceden de Eivissa y Formentera (¿y los de Menorca?) y no se preocupe de una situación que cualquier día se le escapa de las manos.