La FTSP-USO señala que estas auditorías, que se realizan cada 15 días por parte de tres organismos diferentes, no cumplen su objetivo de verificar las medidas de seguridad en todos los turnos y días. Según el sindicato, los mismos trabajadores han sido auditados en cinco ocasiones consecutivas, lo que supone "un trato injusto y desproporcionado".
Además, denuncian que, en caso de que el resultado de las auditorías sea negativo, los vigilantes pueden enfrentarse a sanciones económicas y, en el peor de los casos, perder la autorización para trabajar en los filtros de seguridad del aeropuerto.
Son Sant Joan es el tercer aeropuerto de mayor tráfico en España, con más de 20 millones de pasajeros anuales. La FTSP-USO considera que, aunque es necesario garantizar la seguridad en una infraestructura de estas dimensiones, las medidas que está aplicando Aena están afectando gravemente a la salud de los vigilantes, quienes sufren altos niveles de estrés y presión constante.
El sindicato advierte que esta situación puede tener consecuencias negativas tanto para los trabajadores como para la propia seguridad aeroportuaria, ya que el estrés derivado de estas prácticas podría comprometer la eficacia de las medidas de control.
Por otro lado, critican la formación obligatoria que deben realizar los vigilantes, calificándola de excesiva y alegando que, en caso de no aprobar los cursos, los trabajadores podrían ser sancionados económicamente o incluso perder su empleo.
La FTSP-USO exige un nuevo sistema de control que no castigue a los vigilantes de seguridad y que evite que organismos ajenos a la empresa privada puedan imponer sanciones. Asimismo, reclaman equipos adecuados para que los trabajadores puedan realizar sus funciones con las garantías necesarias.