La sectorización de la Atención Primaria, uno de los planes estrellas del Ib-Salut, ha cosechado ya sus primeros frutos: 594 firmas de los trabajadores, sin distinción de categorías, en contra del nuevo modelo. Y todo para nada, porque el director general del Servei de Salut, Juan José Bestard, las va a tirar a la papelera, metafóricamente hablando, claro, y no va a hacer ningún caso de ellas, porque, total, ¿qué saben 600 trabajadores de los que es bueno para la red de atención primaria de las Islas? Nada. Sólo los técnicos, los autores del plan, saben lo que le conviene a la sanidad insular.
Si la Gerencia de Primaria desaparece y pasa a integrarse como una subdirección en cada uno de los hospitales de Mallorca todo va a funcionar mucho mejor, según el Ib-Salut, aunque las necesidades de este nivel asistencial se diluyan, aunque la experiencia hable de desequilibrios importantes, aunque se pierda la equidad entre centros ¿qué importa? Pues nada, porque los profesionales, desde ahora, ni saben, ni entienden ni están para estos menesteres. Sólo quienes dirigen la sanidad balear han sido iluminados para conducirnos a un mundo mejor, porque 600 firmas no son nada, aunque ojalá me equivoque.