La Comisión Europea (CE) calcula que el Producto Interior Bruto (PIB) español caerá un 9,4 por ciento y que la tasa de paro aumentará hasta el 18,9 este año como consecuencia de la pandemia de coronavirus, que arrastrará a todos los países de la Unión Europea a su mayor crisis desde la Gran Depresión. El Ejecutivo comunitario proyecta, además, que el déficit público español se incrementará en 2020 hasta el 10,1 por ciento del PIB y que la deuda escalará hasta el 115,6, según las previsiones macroeconómicas de primavera publicadas este miércoles.
La Comisión Europea (CE) calcula que el Producto Interior Bruto (PIB) español caerá un 9,4 por ciento y que la tasa de paro aumentará hasta el 18,9 este año como consecuencia de la pandemia de coronavirus, que arrastrará a todos los países de la Unión Europea a su mayor crisis desde la Gran Depresión. El Ejecutivo comunitario proyecta, además, que el déficit público español se incrementará en 2020 hasta el 10,1 por ciento del PIB y que la deuda escalará hasta el 115,6 por ciento, según las previsiones macroeconómicas de primavera publicadas este miércoles.
Las estimaciones de Bruselas son similares a las del Gobierno español, que calcula que la economía se contraerá un 9,2 por ciento y el paro llegará al 19 por ciento, mientras que el déficit subirá al 10,3 del PIB y la deuda a su máximo histórico del 115,5 en 2020.
La Comisión Europea prevé que la economía española rebote una vez que se levanten las restricciones, pero advierte de que la recuperación solo será parcial en 2021 y desigual entre sectores.
PRODUCTO INTERIOR BRUTO
"El PIB real se contraerá casi un 9,5 por ciento, con una fuerte caída de la inversión. A pesar de que se espera un crecimiento anual del 7 por ciento el año que viene, se prevé que la recuperación española sea incompleta", según ha señalado el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, en la presentación del informe.
Bruselas señala que las medidas de confinamiento y la suspensión de las actividades esenciales tendrán un impacto "sin precedentes" en la actividad económica, que empezará a repuntar conforme se vayan levantando las restricciones que se hallan vigentes desde mediados de mayo. La Comisión espera que el deterioro en el segundo trimestre sea mayor que en el primero, pero que se produzca un rebote en la segunda mitad del año.
Al mismo tiempo, la CE advierte de que las manufacturas se recuperarán más rápido que los servicios, donde las restricciones para el turismo o el comercio minorista durarán más tiempo, mientras que la industria podría no llegar a normalizarse este año debido a la baja demanda global y a los problemas en las cadenas de suministro.
De esta manera, la economía española cerrará 2020 con una caída del 9,4 por ciento para crecer de nuevo en 2021, un 7 por ciento. Su desplome será el tercero de más magnitud en la eurozona, solo por detrás de Grecia (-9,7 por ciento) e Italia (-9,5), aunque Francia (-8,2), Holanda (-6,8) y Alemania (-6,5) tampoco se salvan de una recesión que alcanzará de media el 7,7 por ciento en el área de la moneda única.
MERCADO LABORAL
La Comisión Europea prevé además que la tasa de paro en España suba del 14,1 al 18,9 por ciento en 2020, un incremento que solo se revertirá parcialmente en 2021, cuando bajará al 17 por ciento. Bruselas señala que la aplicación de numerosos Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, aunque mitigarán parcialmente el impacto, no han evitado una "rápida caída del empleo, en particular entre los trabajadores temporales".
La lectura de futuro que formula la CE establece que "la tasa de paro aumentará rápidamente" y, aunque parte de la pérdida de empleo será "reabsorbida" cuando repunte la actividad, la recuperación del mercado laboral será "más lenta" debido a la incertidumbre, los débiles balances empresariales y el impacto "desproporcionado" en sectores como el comercio minorista.
DÉFICIT
Por el lado fiscal, la Comisión espera que la recesión dispare el déficit público hasta el 10,1 por ciento este año debido a la caída en los ingresos por impuestos y al aumento del gasto social, por el pago de los ERTE y las prestaciones por desempleo, además de la cobertura del gasto sanitario. A estos factores se suman la subida de las pensiones y del salario de los funcionarios aplicadas en 2019, que ya contribuyeron a elevar tres décimas el déficit de ese año al 2,8 por ciento del PIB.
En 2021, el déficit bajaría al 6,7 por ciento, sobre todo por el repunte del PIB, aunque esta previsión tendrá que actualizarse una vez que se conozca el proyecto presupuestario para el año próximo.