28/12/2021@06:00:00
El sector de la restauración cierra un año catastrófico después de un 2020 demoledor. Dos años de penurias en los que los negocios de Baleares -10.000 en Mallorca- han experimentado una caída de su facturación del 50 por cien respecto a 2019 y unos niveles de contratación en caída libre. Con la mitad de 2021 de su actividad amputada -bares y restaurantes han tenido sus interiores cerrados durante los primeros cinco meses del años-, el sector ha intentado sacar cabeza en verano con la vuelta del turismo. Sin embargo, la patronal Pimem avisa que los números han sido del todo insuficientes por el lastre de caída de negocio y endeudamiento que arrastran desde marzo de 2020. Más aún cuando las ayudas estatales han llegado tarde a demasiados. ¿Y 2022? Salvo milagro, todo parece indicar que seguirá siendo oscuro.