La paranoia por la falta de productos parece haber regresado. Tal y como sucedió al inicio de la pandemia, las redes se han llenado durante los últimos días de imágenes que mostraban supermercados con sus estanterías totalmente vacías.
Después de doblar, en algunos casos, su precio de venta inicial, productos como el aceite de girasol o la harina han volado de las estanterías, tal y como sucedió en marzo de 2020 con el papel higiénico. Mientras organizaciones como Facua demandan prudencia, la inflación imparable desde octubre y la invasión de Putin a Ucrania han derivado en compras compulsivas que dejan sin género a supermercados o mercados. Una situación que se ha agravado con la huelga de los transportistas.
En Baleares, la CAEB y las principales cadenas de supermercados desmintieron el pasado viernes 11 de marzo que existiera riesgo de desabastecimiento. En un comunicado, aseguraron que tan solo un producto, el aceite de girasol, estaba viendo limitada su venta en los establecimientos al haberse registrado "comportamientos atípicos" por parte de los consumidores que han generado una situación de insuficiencia de stock.
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A la huelga indefinida de transportistas autónomos y pymes se le ha sumado la flota pesquera balear. Permanecerá amarrada, en principio, hasta este miércoles, una jornada en la que se llevará a cabo la reunión con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, de quien se esperan "soluciones urgentes" para solventar la "gravísima" situación por la que atraviesa el sector.
"Nosotros el boquerón no podemos almacernarlo porque es un producto perecedero. Cuando en dos días acabemos lo que nos queda, nosotros no podremos volver a servirlo a nuestros clientes hasta que se arregle el tema de los carburantes y el transporte". lamenta a mallorcadiario.com la propietaria del Bar del Peix, un emblemático local situado en el Mercat del Olivar.
Una clienta, por su parte, recuerda que "yo vivo sola y durante la pandemia compré muchas provisiones como sopa y arroz. Todo acabó en la basura" antes de matizar que ahora no he comprado nada en especial. "Aceite de girasol a 3,40 euros no compraré", zanja entre risas.
"La gente si no está tranquila es porque no quiere. Aquí no hay guerra y no falta de nada", subraya un jubilado tras hacer su compra. En esta misma línea opina otro ciudadano: "No creo que estemos en una época de escasez".
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Por contra, una chica residente en la isla subraya que "he comprado algunos alimentos básicos como pasta, aceite y agua. Lo demás no porque espero que no se acabe".
"Si no vienen barcos ni camiones no sé lo que haremos. De momento, no veo que desabastecimiento tal y como ha sucedido ya en Madrid, donde han cerrado tres supermercados", explica otra mujer.
La amenaza del posible desabastecimiento provoca diferentes reacciones. "He tenido que buscar harina, en previsión de Pascua, por diferentes sitios", explica una ciudadana.
"Es necesario que el Gobierno no se enroque y se ponga las pilas para solucionar el problema antes de que se agrave todavía más", advierte un vecino de Palma.
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