Perder el cabello puede ser “una experiencia traumática” para muchas personas. No es solo un cambio estético, sino que toca la autoestima, la identidad y la seguridad personal. Cada vez más personas, sin importar edad o género, buscan soluciones para detener la caída y recuperar su antigua melena. Pero en esta búsqueda es importante conocer todos los efectos que puede conllevar someterse a un trasplante capilar o a uno de los distintos tratamientos.
Según los últimos datos publicados a nivel mundial, en 2021 se realizaron aproximadamente 3,4 millones de trasplantes capilares. Sin embargo, en España y Baleares no existen cifras oficiales sobre estos procedimientos, aunque las clínicas y los colegios de médicos confirman a mallorcadiario.com que han experimentado un notable incremento en la demanda.
El doctor Sergio Ibáñez, tricólogo de Juaneda Hospitales (estudia las enfermedades y alteraciones relacionadas con el cabello y el cuero cabelludo), en declaraciones a mallorcadiario.com, explica que la alopecia androgenética o calvicie común es la más habitual en hombres y mujeres, aunque el impacto de las hormonas es diferente en cada caso. "Para los hombres, la caída del cabello suele estar vinculada a la conversión de la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), lo que provoca un adelgazamiento progresivo del pelo hasta su desaparición. En las mujeres, el problema suele agravarse con la menopausia, el estrés o déficits nutricionales".
"Recibo pacientes que vienen angustiados porque sienten que están envejeciendo antes de tiempo"
Ibáñez señala que, aunque la alopecia suele ser hereditaria, otros factores pueden acelerar su desarrollo. "El estrés es un desencadenante importante. También hay casos en los que la pérdida de cabello está relacionada con problemas autoinmunes, deficiencias vitamínicas o efectos secundarios de ciertos medicamentos".

Más allá del diagnóstico médico, la caída del cabello tiene un impacto profundo en la autoestima de quienes la sufren. "Recibo pacientes que vienen angustiados porque sienten que están envejeciendo antes de tiempo. Para muchos, perder el pelo es perder una parte de sí mismos", afirma Ibáñez.
Rafael Nadal, Iker Casillas o Joaquín Sánchez tienen una cosa en común más allá de haber realizado actividades deportivas. Estas tres personas se han sometido de alguna manera a un tratamiento capilar para prevenir la pérdida de cabello. Ya sea a través de una operación o del uso de medicamentos, muchas son las personas que se resisten a ver cómo la calvicie avanza sin remedio.
"No me veía bien sin pelo y decidí hacerme el trasplante"
Uno de esos casos es el de T.S., un joven mallorquín que conversa con mallorcadiario.com y que hace siete años, tomó la decisión de viajar a Turquía para someterse a un trasplante capilar a través del tratamiento F.U.E (extracción de folículos). "Viajé a Turquía, te reciben y te tratan durante tres días, aunque nosotros nos quedamos más días. Un día de consulta previa, otro de operación y otro de postoperatorio", cuenta. Aunque esperaba una solución definitiva, el resultado no fue el que había imaginado. "Creía que me quedaría mejor. No me he vuelto a someter a otra operación, aunque los doctores me animaron a repetir el procedimiento". Hoy, T.S. ha aprendido a aceptar su imagen: "En su momento me afectó mucho, pero con el tiempo me he dado cuenta de que mi autoestima no puede depender solo de mi pelo".
R.Y., otro joven de la isla que también prefiere mantenerse en el anonimato habla con mallorcadiario.com y explica que optó por operarse en Madrid. "No me veía bien sin pelo y decidí hacerme el trasplante", explica. Su experiencia, a diferencia de la de T.S., ha sido positiva. "Obviamente no tengo una melena frondosa, pero vuelvo a tener el pelo que tenía con mis 20 años y eso me ha dado confianza y seguridad".
"La operación son ocho horas despierto. Estás sedado, pero se hace largo"
Pero la confianza también tiene un precio. El trasplante capilar no es un procedimiento aislado, sino parte de un proceso que requiere seguimiento continuo. "Debes pasar revisiones periódicas y valorar si hay que cambiar medicación o si es necesario pasar de nuevo por quirófano", comenta. La operación, además, no es un trámite sencillo: "Son ocho horas despierto. Estás sedado, pero se hace largo".

El auge de los trasplantes capilares ha traído consigo la proliferación de clínicas y la lucha de precios. "En Turquía, los precios son mucho más bajos que en España, y eso es lo que atrae a la mayoría de los pacientes", explica Ibáñez. "El problema es que muchos centros no ofrecen garantías de éxito ni seguimiento postoperatorio".
Uno de los riesgos más comunes es la mala distribución de los folículos implantados. "Algunos pacientes terminan con zonas desiguales o con un aspecto poco natural", advierte el tricólogo. Otro problema frecuente es la sobreextracción de unidades foliculares de la zona donante, lo que puede generar un adelgazamiento visible en la parte posterior de la cabeza.
"Si un paciente está pensando en tener hijos, debe suspender el tratamiento con antelación por riesgos de malformación del bebé"
Pero no solo los trasplantes tienen riesgos. Muchos tratamientos farmacológicos tienen efectos secundarios que los pacientes desconocen. "El finasteride y el dutasteride pueden reducir la libido y, en algunos casos, provocar efectos psicológicos adversos", afirma Ibáñez. Además, recomienda precaución a quienes deseen ser padres. "El finasteride puede afectar a la fertilidad masculina. Además si un paciente está pensando en tener hijos, debe suspender el tratamiento (de cualquier medicamento) con antelación por riesgos de malformación del bebé".

ENTRE LA CIENCIA Y LA OBSESIÓN: EL DILEMA DE LA IMAGEN
J.S., otro de los entrevistados por mallorcadiario.com, ha vivido su proceso de una manera distinta. Se sometió a un procedimiento menos invasivo en Mallorca y aún está esperando ver los resultados. "Te explican que hasta pasados seis meses no verás un cambio radical", dice.
"Creía que era el momento, porque aunque tengo pelo, no me sentía bien conmigo mismo"
A pesar de la incertidumbre, asegura que la decisión ha valido la pena. "Creía que era el momento, porque aunque tengo pelo, no me sentía bien conmigo mismo. Me trataba de tapar las zonas con menos pelo y no estaba a gusto". Aún sin ver el cambio completo, dice: "Ya me siento mucho mejor".
Más allá de los riesgos médicos, el deseo de recuperar el cabello refleja una presión social creciente. "Tener un buen cabello es visto como un símbolo de juventud y atractivo", señala Ibáñez. "Es curioso cómo en el cine y la televisión los villanos suelen ser calvos, mientras que los protagonistas tienen una cabellera abundante. Eso refuerza la idea de que el cabello es sinónimo de poder y éxito".

Cada vez más hombres jóvenes buscan tratamientos antes de que la alopecia sea evidente. "Hace unos años, cuando un hombre comenzaba a perder pelo, simplemente lo aceptaba o se rapaba. Ahora, cada vez hay más jóvenes que buscan soluciones preventivas".
"Las redes sociales están llenas de productos que prometen milagros, pero lo mejor es acudir a un especialista"
El auge de la nutricosmética también ha contribuido a esta tendencia. "Las redes sociales están llenas de productos que prometen milagros. Pero si un suplemento funciona, es porque había un déficit nutricional previo. Antes de automedicarse, es mejor acudir a un especialista", advierte el doctor.
El mundo de los tratamientos capilares está en constante evolución. Desde los trasplantes hasta las terapias con células madre, las opciones son cada vez más variadas. Sin embargo, la decisión de someterse a un tratamiento no debe tomarse a la ligera.
El doctor Ibáñez recomienda informarse bien antes de dar el paso. "La caída del cabello puede deberse a múltiples factores, y cada caso debe ser evaluado de manera personalizada. Lo más importante es acudir a un especialista de confianza y no dejarse llevar por las ofertas tentadoras de clínicas sin reputación".
En última instancia, la clave está en comprender que la autoestima no puede depender únicamente del cabello. "Lo importante es sentirse bien con uno mismo. Hay muchas maneras de afrontar la pérdida de cabello, y lo más valioso es elegir la opción que realmente nos haga sentir mejor", concluye el doctor.
