La campaña busca, en primer lugar, concienciar al Ayuntamiento de Palma sobre "la gravedad de este problema", algo que desde Arca aseguran "estar consiguiendo".
En concreto, desde Arca han entrevistado a la Defensora de la Ciudadanía, Anna Moilanen, y al Cronista de la Ciudad, Bartomeu Bestard, quienes han aceptado colaborar en el proyecto.
Molinanen ha reivindicado el derecho de la ciudadanía a "disfrutar de un paisaje urbano limpio". "Ante las pintadas vandálicas siento impotencia y coraje lo vivo como una agresión y una falta de respeto hacia el patrimonio compartido que es el paisaje urbano y me duele especialmente las que afectan al valioso patrimonio histórico", ha lamentado.
Palma, inundada de graffitis
Palma es un graffiti. La epidemia de las pintadas -que no es exclusiva de Ciutat pero sí su gran nido- se extiende por fachadas, muros, puertas, ventanas, tejados...
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Por su parte, Bestard ha apuntado que "hay que convencer de la necesidad de tener una ciudad limpia" y ha lamentado que "las pintadas vandálicas producen rechazo y asco y parece que lo único que satisfacen es el ego de sus autores".