El presidente de la Asociación Balear de Servicios Inmobiliarios (ABSI), Fernando Valentín (Palma, 1983), ocupa el cargo desde el pasado mes de marzo. Asimismo, es gerente de la Inmobiliaria Living Palma. Como nuevo máximo responsable de ABSI, Valentín desgrana de manera clara y sencilla cuál es la realidad del sector inmobiliario en el Archipiélago en estos momentos, así como sus objetivos en el mandato que acaba de iniciar. La entrevista tiene lugar el mismo día en que se da a conocer la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares que autoriza el alquiler turístico en los edificios de pisos de Palma.
¿Qué valoración hace de la reciente sentencia sobre el alquiler vacacional?
Más allá de esta sentencia concreta, le diría que una de las cosas que nosotros más reclamamos a las instituciones es que nos tengan en cuenta a la hora de tomar decisiones, algo que hasta hoy no están haciendo. Desde ABSI pedimos a las administraciones que cuenten con la opinión de los profesionales para las cuestiones inmobiliarias, pues nosotros estamos a pie de calle y sabemos lo que está pasando.
En ese contexto, ¿estaría entonces a favor o en contra del alquiler turístico?
Le diría que no soy partidario de medidas de blanco o negro, de prohibición o no prohibición. Creo que podemos encontrar matices en todo. Así, no me gustaría, por ejemplo, ver el casco antiguo de Palma sin población mallorquina o nacional y que fuera totalmente turístico. La solución sería poder llegar a un punto intermedio, en el que un propietario pueda hacer lo que quiera con su vivienda, pero sin llegar al punto de acabar con la idiosincrasia de una zona en ese sentido.
"No me gustaría ver el casco antiguo de Palma sin población mallorquina o nacional y que fuera totalmente turístico"
¿Cuál es la finalidad con la que nació ABSI?
Bueno, ABSI nació en 2008, en una situación de crisis inmobiliaria. Es un modelo de asociación importado de Estados Unidos, en el que las inmobiliarias trabajan en colaboración para dar servicio al cliente vendedor, porque todas las inmobiliarias pueden aportar fuerza de venta y dar servicio al comprador, pues al mismo comprador se le pueden ofrecer las viviendas de todos los asociados.
¿Cuál cree que es la imagen que las inmobiliarias tienen hoy en la sociedad?
La imagen que tenemos hoy en día no es muy buena, algo que en parte está justificado, pues puede que no se esté trabajando todo lo bien que se tendría que estar haciendo.
¿Y qué se puede hacer para intentar cambiar esa imagen?
En ABSI abogamos por un modelo de inmobiliaria basado en la representación y no en la intermediación. Como sabe, hay inmobiliarias que se dedican sólo a la intermediación, lo que significa que están en medio entre el comprador y el vendedor. Y cuando una inmobiliaria está en medio de uno y de otro, mira sólo por sus propios intereses. En cambio, el modelo por el que abogamos en ABSI, el de representación, significa que únicamente representamos los intereses del vendedor o los del comprador, y defendemos sus intereses incluso por encima de los nuestros propios.
"Con el actual modelo, cualquier persona puede montar una inmobiliaria sin tener ni preparación ni ningún requisito"
Es un modelo innovador...
De esta manera, el fin último del agente inmobiliario es ser útil en la venta de la casa. El agente inmobiliario tiene que ser capaz de vender la propiedad en mejores condiciones que un particular o un no profesional, porque si no, esta profesión no tiene ningún sentido.
¿Cuáles son los principales objetivos que se ha marcado como nuevo presidente de ABSI?
Mi primer objetivo sería poner en valor la figura del agente inmobiliario, haciendo ver a la sociedad que somos útiles. Un segundo objetivo sería poner en valor el sistema de trabajo en multiexclusiva (MLS), que es el que tenemos en ABSI, mostrando a nuestros clientes que es la mejor manera de vender su propiedad. Y un tercer objetivo sería seguir siendo la asociación empresarial de referencia en Baleares en el ámbito inmobiliario.
¿Cree que sería necesario regular el sector inmobiliario para evitar el intrusismo?
Efectivamente, sí. Tenemos un problema muy grande en nuestro sector, que es que está liberalizado. Eso significa que cualquier persona puede montar una inmobiliaria sin tener ni preparación ni ningún requisito importante para ponerla en marcha y ayudar en la venta de una casa. De ese modo, se genera un impacto negativo en la sociedad, porque personas que dicen que son inmobiliarias y que no tienen ninguna formación ni conocimiento, cogen la propiedad de una persona y, evidentemente, no dan el servicio profesional que esa persona está esperando.
¿Cuál sería entonces una posible solución?
Nosotros llevamos ya muchos años pidiendo que se regule nuestro sector, algo que todavía no hemos conseguido, pero tenemos fe en ello. Queremos que la gente sepa que tiene un profesional en el que puede confiar para vender su propiedad, porque lo que no es justo es que en la decisión económica más importante de la gran mayoría de todos nosotros la gente no tenga un profesional en el que confiar y con el que sepa que se le va a vender la propiedad en las mejores condiciones posibles.
"Claro que la pandemia ha afectado al sector, pero mucho menos de lo que nos podíamos temer en un principio"
¿Ha cambiado la realidad de las inmobiliarias tras la aprobación en 2018 de la Llei d'Habitatge?
Es la misma, nuestro día a día no ha cambiado prácticamente en nada. También es verdad que estamos teniendo contactos con el actual Govern para que algo cambie, en el sentido de sacar una regulación y de crear un registro en el que se inscriban las inmobiliarias que cumplan unos ciertos requisitos, tanto técnicos como de formación, para que la gente pueda acudir a ese registro y ver cuáles son las inmobiliarias que cumplen con esos requisitos. Es una idea que aún está en estado embrionario.
¿Cómo está ahora mismo el mercado de compraventa de pisos?
Podríamos decir que la actual situación de pandemia ha afectado al sector, como no podría ser de otra forma, pero mucho menos de lo que nos podíamos temer en un principio. Ello quizás se deba a que la gente que no se ha visto afectada económicamente por esta crisis y que tenía la necesidad o la aspiración de comprar una vivienda nueva, lo ha seguido haciendo. Por otro lado, también es cierto que el final de la pandemia nunca se ha visto muy lejano y que por ello mucha gente ha preferido no esperar a comprar un piso. En definitiva, hemos notado un descenso en el ritmo de ventas, pero no tan acusado como en principio esperábamos.
¿Y el mercado del alquiler?
Le diría que desde agosto del pasado año hemos notado una bajada importante en los precios del alquiler, si bien no en todos los casos. Así, los alquileres mensuales de 600 o 650 euros se han mantenido igual que antes de la pandemia, mientras que los pisos por los que se pagaban 1.000 euros al mes se están alquilando ahora por 800 euros. Del mismo modo, los alquileres de 1.200 euros se han situado ahora en unos 900 euros. Como ve, en ese rango de precios más altos sí se ha notado una bajada significativa.
¿La vivienda es más cara en Palma que en el resto de Mallorca?
Es verdad que Palma, en general, no es barata. Pero dentro de Mallorca, todas aquellas zonas que son especiales y que tienen algo diferente son igual de caras que Palma. Estoy pensando ahora por ejemplo en Esporles, que en estos últimos años ha cogido mucha fuerza, porque es un pueblo típico mallorquín de montaña y a la gente le encanta. Y cuanta más demanda hay, más suben los precios. Esta situación se da también en otros municipios de primera línea. En cuanto a Palma, a nivel inmobiliario nos podemos comparar sin duda alguna con ciudades como Madrid o Barcelona. Estamos a ese nivel.
Desde hace años se dice que la isla se está vendiendo trozo a trozo a compradores extranjeros...
Yo no tengo esa percepción, sinceramente. De hecho, me atrevería a decir que en ABSI la mayoría de clientes son nacionales. Es cierto que también hay un cliente extranjero que viene y compra, porque tenemos la suerte de vivir en una isla muy querida, no sólo por el mercado alemán, sino también por otros mercados. En Mallorca se vive muy bien y la gente quiere venir a vivir a la isla. Estamos en un mercado libre y el vendedor es libre de venderle la propiedad a quien quiera. Dicho esto, es evidente que para las propiedades que valen millones de euros es más fácil encontrar a un posible comprador en países como Alemania o Suecia que en nuestro propio territorio.
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