Tras la intervención policial ocurrida esta pasada madrugada en el barrio de Camp Redó para impedir una fiesta de fin de año en plena vía pública, los vecinos de la zona han insistido este viernes, a través de la cuenta de Twitter de Palma Barrios, en la necesidad de que Cort tome cartas en el asunto con el objetivo de paliar la creciente oleada de incivismo en esta área geográfica de la capital balear.
Los denunciantes afirman que la situación se ha visto agravada tras el derribo de dos edificios decretado por el Ayuntamiento de Palma y a consecuencia del cual se ha dejado libre una amplia zona de explanada donde se acumulan los actos incívicos que van claramente en contra de la calidad de vida y de la convivencia ciudadana en el barrio.
En el mensaje en redes sociales, los residentes informan una vez más al gobierno municipal de la proliferación de hogueras nocturnas, petardos, música a gran volumen, desorden público y un manifiesto problema de inseguridad.
Precisamente, en las primeras horas del nuevo año, y concretamente en torno a las 1,45 de la madrugada, efectivos de la Policía Nacional debieron desplazarse hasta el barrio de Camp Rodó para disolver una concentración de personas que estaban celebrando la fiesta de Nochevieja en la calle, ajenas a las restricciones del toque de queda y de los protocolos de prevención sanitaria por la Covid 19.
Durante su intervención, los agentes reclamaron la identificación de nueve personas, mientras que el resto de participantes en la fiesta callejera se disolvieron con rapidez. Los ciudadanos identificados han sido propuestos para la interposición de una sanción.
NOCHE DE PETARDOS
Ya en la noche anterior, la del 30 de diciembre, los vecinos dieron cuenta del lanzamiento de petardos de gran potencia en áreas situadas entre las calles Felip II, Infant Pagà y Joan d’Aústria. Según los denunciantes, los hechos tuvieron lugar al filo de la medianoche, es decir, prácticamente dos horas después del inicio del horario del toque de queda impuesto con ocasión de las restricciones sanitarias de la pandemia.
Para estos residentes de Camp Redó, este constante lanzamiento de objetos explosivos atenta directamente contra su derecho al descanso y agrava todavía más los problemas de convivencia en este barrio de Palma.