Son Sant Joan cierra un ala para ahorrar
jueves 03 de noviembre de 2011, 09:53h
El aeropuerto de Palma cierra esta noche una parte de sus instalaciones, las que se corresponden con la antigua terminal A. La decisión, urgente y obvia, pone de manifiesto la tremenda chapuza de una terminal no modular, que no permite un cierre parcial durante el periodo en que está a “medio gas”, más de seis meses al año.
Palma se diferencia de muchos otros aeropuertos por que pasa de tener casi mil operaciones diarias en un fin de semana de verano, a menos de la décima parte en un día de invierno. El edificio, en este sentido, si se hubiera hecho con criterios de buena gestión, debería cumplir el gran requisito de poder reducir el área abierta al público. Pero, como ustedes mismos ven, la enorme entrada no se puede cerrar parcialmente porque aquello es un todo no compartimentable.
Lo mismo pasa en llegadas, donde no hay manera de cerrar alguna zona parcialmente. Por lo tanto, tenemos que gastar y gastar y gastar alocadamente. En el interior, una vez pasado el antiguo control de seguridad hoy desaparecido, sí hay un cierto margen para el ahorro: como los 'fingers' nos conducen a cuatro áreas específicas, algunas se pueden cerrar. Y por eso Aena ha decidido cerrar la terminal A y operar sólo con la B (para un puñado de vuelos regionales), la C, desde donde opera Air Berlín, y la D, que es donde están los vuelos de Air Europa, Vueling, Spanair y los nacionales de Ryanair. Algo es algo, pese a que el diseño no es el más adecuado.