El testigo protegido 29 es, junto con la Madame, la pieza fundamental en la construcción del relato que asociaba policías locales y orgías en la discoteca Tito’s a cambio de un trato de favor de la administración a Cursach. Se trata, según los investigadores de "una persona enfermiza, calculadora, que no duda en acosar o denunciar de forma mendaz a todo aquél con el que se obsesiona o al que se enfrenta". De hecho, apuntan que años antes ya había acosado, al menos, a un joven "con el que se obsesionó y con el que al parecer trató de mantener una relación sentimental sin conseguirlo".
El hombre entró en escena en 2017, tras la detención del magnate de la noche. A lo largo de dos años, denunció en más de un centenar de ocasiones supuestas agresiones, amenazas y coacciones y de hecho, su declaración sirvió para prorrogar la prisión preventiva de algunos policías y el secreto judicial de la causa, además de la condena en firme a dos ciudadanos rumanos. Algo que, según el informe, obedece a que Penalva, Subirán y los policías de Blanqueo "habrían presuntamente privado a los tribunales sentenciadores de datos esenciales para conocer y poder valorar la realidad de lo acontecido".
A lo largo del oficio, los responsables de instruir la causa contra "el Grupo Criminal" recogen y desgranan las denuncias falsas y los partes médicos forzados que habrían servido para armar el relato deseado.
Un ejemplo, el supuesto asalto sufrido el 12 de agosto de 2018 a primera hora en las inmediaciones de Porto Pi por parte de dos ciudadanos del este. El testigo protegido 29 denunció entonces que ambas personas le empujaron contra la pared, lo arrinconaron y le espetaron “escucha bien maricón de mierda si sigues jodiendo a Florián lo vas a pagar caro o si vas a contar algo de su hermana te arranco la lengua”, “como te vea en la policía o en el juzgado y sigas jodiendo hablando con las chicas te mato”.
Sin embargo, los policías subrayan que esta agresión -como las demás- es "totalmente falsa" ya que "a esa hora y en la calle ningún viandante llama a sala ni lo auxilia ni es testigo", a pesar de que en el chat el juez o fiscal señalan que no le han hecho daño porque "venía gente". Además, inciden, "como en otras ocasiones, los agresores más que agredirle le hacen el favor de decir todo lo que necesita para su versión en el caso Cursach".
TESTIGOS DIRIGIDOS "Y SIN ESCRÚPULOS"
A lo largo del Informe remitido al TSJIB, los investigadores subrayan la supuesta utilización por parte de Penalva, Subirán y los policías de Blanqueo de "testigos dirigidos para conseguir
y mantener acusaciones contra las personas que consideraban responsables en el marco de una investigación en la que el grueso de la “prueba” se basaba precisamente en declaraciones testificales no contrastadas posteriormente".
Una vez más, resaltan las nulas gestiones de comprobación que éstos realizaban para confirmar todos los extremos "salvo que beneficiara los intereses del presunto grupo organizado".
"Los propios testigos buscaban otros testigos para la causa y los testimonios de unos eran utilizados por el grupo investigado para avalar los de otros testigos a sabiendas de su falsedad", afirman. Tanto, que ante “grietas” o fallos en el testimonio de algún testigo, "venía otro testimonio rápidamente a arreglarlo o los investigados realizaban una nueva declaración".