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'Estaría bien recibir solo 5 millones de turistas de gran solvencia pero eso no existe en el mercado'

"Estaría bien recibir solo 5 millones de turistas de gran solvencia pero eso no existe en el mercado"

domingo 07 de junio de 2020, 12:54h

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Doctor en Historia por la Universitat de les Illes Balears y en Ciencias Económicas por la Universitat de Barcelona, con la obtención de sendos Premios Extraordinarios de licenciatura y doctorado, el profesor Carles Manera ha desarrollado responsabilidades importantes en el ámbito docente y universitario, y también en la administración autonómica, donde ejerció como conseller de Economía y Hacienda entre 2007 y 2011. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas, adscrito al departamento de Economía Aplicada de la UIB, asumió, entre 1996 y 2003, la dirección de la vicerrectoría de Planificación Económica y Administrativa de esta misma institución universitaria. Su brillante trayectoria como economista le ha valido la concesión del Premio Ciutat de Palma de Investigación (Ayuntamiento de Palma, 1983), el Premio Miquel dels Sants Oliver de Investigación (Obra Cultural Balear, 2001), y el Premio Catalunya de Economía (Societat Catalana d’Economia-Institut d’Estudis Catalans, 2003). Actualmente, y desde el mes de julio de 2017, preside el Consell Econòmic i Social de Balears y es miembro del colectivo 'Economistas frente a la crisis'. En la entrevista con mallorcadiario.com, el profesor Manera aporta su particular punto de vista a la situación económica generada en las islas a causa de la crisis sanitaria del Covid-19 y su repercusión en la actividad turística, principal motor de riqueza en el archipiélago.

Estamos ante una de las crisis económicas más virulentas de las últimas décadas. En el caso de un territorio dependiente del sector turístico como es Baleares, ¿qué recetas hay que aplicar para superarla?

Sin duda alguna, nos hallamos ante una situación muy dura, en las islas y en muchos otros territorios, en cuanto a perspectivas macroeconómicas y su incidencia en el mercado laboral, ya que, de hecho, ambas realidades actúan como vasos comunicantes. En mi opinión, el problema se ha de abordar en tres fases. La primera de ellas es la inmediata, la cual ha de comprender las medidas que deben aplicarse para colocar diques de contención dirigidos a amortiguar el impacto de la crisis. Seguidamente, habría otras dos fases, la intermedia y la de largo plazo, y es en este punto donde es oportuno plantearse cuestiones como posibles cambios que puedan efectuarse en el modelo turístico de Baleares o fórmulas destinadas a la diversificación de la economía con la finalidad de que la dependencia respecto a la industria vacacional no sea tan acentuada. Ahora bien, insisto en que estos periodos no han de mezclarse, porque resultaría absolutamente contraproducente.

"Ahora es el momento de colocar diques de contención para amortiguar el impacto de la crisis, sin mezclarlo con otras cuestiones, como el cambio de modelo turístico, que se han de plantear más adelante"

¿Su posición, por tanto, sería la de ‘vamos a ocuparnos primero de las urgencias, y luego ya hablaremos del resto de cuestiones pendientes'?

Así es, porque ahora mismo el interés radica en salvar a las pequeñas y medianas empresas de la quiebra y dotarlas de liquidez, dinamizar el mercado laboral para rescatar del paro a todos los trabajadores y profesionales que sea posible, y, por supuesto, afrontar el problema que ha creado al sector turístico balear el cierre de la conectividad aérea y la consiguiente paralización de la demanda. Eso es ahora mismo lo urgente, y no conviene mezclarlo con otros debates que han de ser planteados con una previsión de tiempo más larga. Evidentemente, no se puede diversificar la economía de la noche a la mañana, ni tampoco cambiar radicalmente el modelo vacacional. Todos estos retos son extraordinariamente importantes, por supuesto, pero ahora hay que centrarse en los desafíos más inmediatos, que son los que han de preocupar, en estos momentos, a las instituciones y a los agentes económicos y sociales.

Desde Baleares, la respuesta para arrancar de nuevo el motor de la economía es el plan de reactivación aprobado recientemente por el Govern. ¿Le parece una herramienta acertada?

Hay aspectos de este plan que, en efecto, inciden en la primera fase, o fase inmediata, de la recuperación que le comentaba anteriormente. El aspecto más relevante es, posiblemente, la apuesta por mantener los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), aunque ello en gran medida depende de que se consigan establecer efectivas relaciones de complicidad con el Gobierno central. Igualmente, coincido con las medidas que buscan la apertura de la economía a partir de un valor añadido muy claro, que es el de presentar a Baleares como un destino turístico seguro a nivel sanitario y asistencial que, además, se beneficia de su mejor conectividad aérea con Europa en relación a otros territorios competidores. Es una gran ventaja que en un tiempo medio de dos horas un pasajero alemán pueda llegar a las islas o, en su caso, regresar a su país, y hemos de saber aprovecharlo.

"El reto es presentar a Baleares como un destino turístico seguro a nivel sanitario y asistencial"

¿Qué lecciones nos ha enseñado esta crisis sanitaria desde el punto de vista de la sostenibilidad de la economía?

Esta emergencia ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las economías occidentales, de todas en general. Y lo digo por un aspecto muy concreto: no estamos ante una crisis estructural. Esta es una crisis sanitaria, y su aparición nos obliga a replantear muchos de los valores que hasta hace muy poco tiempo formaban parte de nuestro modelo de crecimiento. Sin duda, ésta es una cuestión que necesariamente tendremos que abordar en el futuro, en cuanto el escenario más apremiante de la crisis vaya quedando atrás. Ahora mismo, e insisto de nuevo en ello, hay que afrontar la situación desde la perspectiva más inmediata, y tomando decisiones como la potenciación de los ERTE para amortiguar la caída del empleo, o arbitrando créditos blandos para facilitar liquidez a pequeñas y medianas empresas.

Hablaba usted de vulnerabilidad. A tenor de los efectos causados por la irrupción del Covid-19, ¿podría afirmarse que el turismo constituye un sector aún más vulnerable que el resto de actividades económicas?

La verdad es que no comparto esta tesis, porque, si nos detenemos a pensarlo bien, las economías industriales también están padeciendo las consecuencias de la epidemia, y en un grado muy alto. Ahí están las dificultades del sector automovilístico alemán, por no hablar del cierre de plantas de producción anunciadas por diferentes multinacionales en Barcelona y Galicia. El turismo de masas en una economía madura como la balear cuenta con más capacidades de las que, habitualmente, se le reconocen. Quizás el error estriba en que hablar de turismo no es solo hacerlo de turistas, sino también de software, o de ingeniería ambiental, o de sistemas de depuración de aguas… En buena medida, esa diversificación económica que tanto se insiste en reclamar, ya existe realmente. El problema, tal vez, es que no le concedemos el valor que se merece.

"Hablar de turismo no es solo hablar de turistas, sino también de software o de ingeniería ambiental"

El modelo que usted defiende, por tanto, ¿consistiría en articular todas estas otras actividades en torno al fenómeno turístico como motor generador de riqueza?

Ese es mi planteamiento, a grandes rasgos. Porque hay una cosa muy clara: en Baleares, no podemos prescindir del turismo. Plantear otra cosa supone, hasta cierto punto, negar la realidad. Por tanto, la alternativa es dotar al sector turístico y de servicios que impera como punto de referencia productivo en las islas, de una mayor robustez, y eso se consigue logrando que empresas de otros sectores se muevan alrededor del gran eje neurálgico, que ha de continuar siendo la industria vacacional.

En consecuencia, ¿el reto de futuro no ha de ser, en su opinión, el de superar el modelo de turismo de masas?

Es que el turismo de masas tiene muchas virtudes, porque asegura buenos márgenes de crecimiento. El problema es que la oferta de puestos de trabajo ligados a la industria turística balear ha generado un efecto llamada desde el punto de vista demográfico cuya consecuencia directa ha sido la caída de posiciones en la renta per cápita. Tenga en cuenta que Baleares ha abandonado los primeros lugares de ese ránking y ahora ocupa la séptima u octava posición en el conjunto del Estado. Ahora bien, eso no significa que el turismo de masas no sea competitivo. Como es lógico, a cualquier territorio turístico del mundo le gustaría recibir no más de cinco millones de visitantes al año pero que fueran clientes con un alto poder adquisitivo y sumamente respetuosos con el medio ambiente. Sin embargo, este tipo de demanda no existe en el mercado y, por otra parte, todos los destinos, incluso los de más alto standing, tienen sus propios problemas, igual que los tenemos aquí, en las islas. ¿Cuál es la fórmula, por tanto? Apreciar el turismo de masas en tanto que es una opción que es capaz de proporcionar empleo y crecimiento económico y, al mismo tiempo, no incurrir en determinadas prácticas que resultan absolutamente contraproducentes, como bajar los precios para competir mejor en el mercado. En su terreno, Baleares es una región absolutamente competitiva, y eso hemos de tenerlo claro. La realidad lo demuestra, y 16 millones de turistas al año así lo proclaman.

"En su terreno, Baleares es una región absolutamente competitiva. Así lo proclaman sus 16 millones de turistas anuales"

¿Qué futuro nos espera, a nivel de previsiones económicas, en la etapa posterior al Covid-19?

En economía no se puede augurar el futuro, y ahora todavía menos, porque nos hallamos inmersos en un escenario repleto de incertidumbres. Y la incertidumbre no se puede medir, solo el riesgo. Las estimaciones hablan de caídas espectaculares del PIB en Baleares, pero los números difieren extraordinariamente en función de la fuente. Algunos sectores apuntan a una horquilla de decrecimiento de entre 9 y el 15 por ciento, pero otros observadores son más moderados y defienden un declive de entre el 6 y el 9 por ciento. En mi opinión, el volumen de caída del PIB dependerá de la efectividad de las medidas que se implanten. El ERTE es una herramienta que permite preservar puestos de trabajo, y esos ingresos que se garantizan a un contingente determinado de trabajadores amortiguan el desplome del consumo. También son importantes las actuaciones directamente orientadas a los autónomos. Y, finalmente, existe un flujo monetario y financiero que ha de proceder de la Unión Europea.

¿Baleares podrá aprovecharse en un grado suficiente de estas ayudas de la UE?

Precisamente, una medida inteligente del Govern consistiría en habilitar una pequeña red de captación de recursos que opere directamente en Bruselas con la finalidad de acceder a información muy necesaria para conocer los pormenores de estas operaciones de reactivación económica que se canalizarán hacia los Estados, y hacerlo, además, sin intermediarios. Hemos de tener muy claro que no saldremos solos de esta crisis. Necesitamos de la complicidad de otras instancias, y, por supuesto, la Unión Europea juega un papel esencial.

"El Govern haría bien en establecer sus propias redes en Bruselas para captar ayudas de la UE sin intermediarios"

¿Qué opina de la instauración del denominado Ingreso Mínimo Vital, aprobado por el Gobierno central para socorrer a la población más vulnerable?

Es una medida de impacto, sin duda alguna. Estas intervenciones de carácter paliativo son necesarias en el contexto en que nos encontramos y deparan resultados positivos. Y no solo para los beneficiaros directos. Piense que, gracias al acceso a estas prestaciones, los titulares de las ayudas dispondrán de un margen económico para hacer sus compras y, de esta manera, también la sociedad en su conjunto saldrá ganando. El Ingreso Mínimo Vital es una medida que es defendida por economistas de perfiles ideológicos muy diversos.

Sin embargo, sus detractores afirman que conllevará un incremento notable de la presión fiscal para el contribuyente…

Difícilmente podemos estar en disposición de reclamar servicios públicos de calidad y respuestas eficientes e inmediatas de la administración sin que ello genere un coste. Los impuestos se tendrán que revisar y la presión fiscal se deberá incrementar, eso es un hecho. Electoralmente es muy atractivo prometer una bajada de impuestos, porque al votante eso siempre le seduce, pero, si hemos de razonar seriamente, tendremos que convenir en que hay que elegir entre las dos opciones: o se apuesta por blindar y reforzar el estado del bienestar, o nos decantamos por reducir la carga impositiva. Son actuaciones incompatibles. Ciertamente, la administración puede recurrir a la vía de la deuda, pero esa deuda habrá que pagarla en algún momento. Mi visión como economista es que cada euro que gasta el poder público es un euro que previamente ha ingresar.

"Hay que elegir: o se apuesta por blindar el estado de bienestar, o nos decantamos por reducir impuestos"

¿Cree que dentro de un año, cuando nos estemos preparando para la siguiente temporada turística, el temporal habrá amainado y Baleares estará en condiciones de afrontar el verano con normalidad desde el punto de vista de la actividad vacacional?

Me declaro optimista al respecto. Creo que los niveles de riqueza, empleo y consumo se recuperarán en las islas conforme vayamos dejando atrás la amenaza de la pandemia y se normalice la demanda turística. Sin embargo, la preocupación que tengo es que afrontemos con éxito esta fase 1, la de la reactivación urgente de la economía, a la que me refería al inicio de esta entrevista, y, en cambio, nos olvidemos de las dos etapas siguientes, es decir, de la necesidad de plantear cambios en el modelo turístico balear que aseguren con mayores garantías el bienestar de esta Comunidad en el futuro. En mi opinión, la emergencia sanitaria y económica a la que ahora tenemos que plantar cara tiene la suficiente relevancia como para que no perdamos la oportunidad de construir caminos y fórmulas de crecimiento que se adapten a nuevas exigencias que son igualmente importantes. Este es el gran reto que tenemos por delante, y sobre el que hay que profundizar con rigor, con investigación, y estableciendo las pautas adecuadas.

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