La idea partió de Salva García, dueño y alma de La Salvajería. Conoció a Josete hace años ya que tenía un estudio cerca de la plaza. Profundizó en su historia y se dio cuenta de la necesidad que tenía este hombre de avanzar, de progresar, "porque esta vida no hace feliz a nadie", como dice el protagonista del vídeo.
Ansiaba un poco de "orden" y Salva estaba dispuesto a dárselo. Al menos por fuera: sus manos y las de su equipo pulieron la imagen externa de Josete, que es el primer síntoma de que no reina el caos por dentro.
Santi Oliva -de Dr. Filmgood- y Ángel Romo captaron el momento con sus cámaras y José Maria Royo, de Mc Royal, ambientó el momento: "¡No soy yo! ¡No soy yo!", repite emocionado en el vídeo.
El experimento continúa después en la calle: las mismas personas que lo habían dejado con aquellos pelos y esa ropa desgastada, se lo encuentran con el nuevo look. Muchos, ni lo reconocen.
¿Y todo ésto para qué?: "Para conseguirle padrinos, fondos, ayuda de quien quiera colaborar con este buen hombre". Una cuestión, dicen, de "dignidad".
De momento, Josete ha cambiado el suelo de un edificio abandonado por una habitación de alquiler y el Consell de Mallorca ya se ha puesto en contacto con los autores de la iniciativa.
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