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Peatonalizar, sí; pero con consenso

jueves 28 de noviembre de 2019, 00:00h

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Miles de ciudadanos de Palma tendrán que cambiar sus hábitos de movilidad si actualmente son transeúntes habituales, vecinos o comerciantes de la calle Unión, la Plaza del Mercat o las calles adyacentes. El ayuntamiento de la capital ha optado por dar un paso más en su objetivo de restringir al tráfico grandes áreas del centro de Palma. Así, desde el 9 de diciembre la circulación por la calle Unión sólo será posible para vecinos, transporte público y de mercancías. La Plaza del Mercat, por su parte, se convertirá en zona ACIRE con acceso únicamente para vecinos y sin posibilidad de aparcar.

Cort quiere ganar espacio para el peatón, lo que sin duda es un objetivo loable. Hay espacios de la capital que merecen ser disfrutados con sosiego, con menos presencia de coches y más enfocados al ocio, el descanso, el paseo o el juego. En esta ocasión la zona de la calle Unión ha seguido los pasos dados en el Borne y las calles adyacentes, donde también se suscitó una notable polémica.

Se trata de las zonas más céntricas de Palma, tanto desde el punto de vista del comercio como de los turistas que visitan la capital, por lo que la decisión ha vuelto a chocar con la opinión de los comerciantes. Con acciones de este tipo, no es de extrañar que los propietarios de las tiendas se consideren asfixiados por una decisión con la que ven escapar posibilidades de negocio. Entienden que con estas restricciones pierden oportunidades frente a las opciones que representan zonas comerciales de otros municipios -o alejadas del centro de Ciutat- donde el acceso y las facilidades para aparcar son mayores.

Los responsables municipales se escudan en que el aparcamiento de la Plaza Mayor -ahora directamente gestionado por la sociedad pública municipal- es una buena opción que, además ofrecerá plazas a precio reducido para los vecinos que pierden las de la plaza del Mercat. De todas formas, mejorar la movilidad -que es algo que quiere todo el mundo- no se consigue por decreto, por lo que sería conveniente tomar las decisiones en función de planificaciones de más envergadura que incluyan la mejora del transporte público, la potenciación de grandes ejes viales que conecten mejor los barrios de la ciudad o mediante acciones directamente encaminadas a promocionar el comercio del centro; actuar, en definitiva, teniendo en cuenta todos los elementos que entran en juego y, siempre, alcanzado el mayor consenso con todos los implicados.