El principal motivo, argumentan comerciantes y restauradores, es que las personas mayores y con movilidad reducida "no pueden acceder a la zona en sus vehículos, mermando la afluencia de visitas a las tiendas, restaurantes o incluso a Correos", y por ello, muchos consumidores "se han visto obligados a desviarse a otros barrios de la ciudad para hacer sus compras", debido a la imposibilidad de acceder directamente.
Desde PIMECO reclaman al ayuntamiento que abra las calles Tous i Maroto además de Antoni Maura a vehículos particulares "al menos durante los meses de octubre a marzo, meses de menos afluencia turística". "La medida que puso en marcha Cort el mes de julio de 2016 sólo permite el acceso a la zona al transporte público, a los residentes con ACIRE de zona centro, a los vehículos de mercancías, motos, bicicletas y vehículos de seguridad", afirman, con lo que los demás vehículos tiene prohibido el acceso desde la autovía de Llevant hacia el Born.
La medida pretendía que la gran parte de los 4.500 vehículos que transitaban por la zona no entrasen al Born, cosa que, según los comerciantes y restauradores, ha hecho que sus ventas disminuyan, durante estos meses, en casi un 40 por ciento.
Desde PIMECO han querido dejar claro que los comerciantes "en ningún caso quieren recuperar los aparcamientos, que son de exclusividad para los residentes", pero solicitan a Cort "mayor permisividad" para el bien de comerciantes y restauradores.
CORT DEFIENDE LA MEDIDA
Por su parte, el Ayuntamiento de Palma ha sostenido que las restricciones de tráfico responden a la aplicación de medidas de un plan que tiene por objetivo conseguir una ciudad "más amable, menos contaminada y donde el centro histórico pase de ser un punto de atracción de coches, a ser un lugar para el paseo y que se facilite además el comercio de proximidad". Cort reconoce que desde la aplicación de las restricciones de tráfico en estos lugares, "el número de vehículos ha bajado considerablemente (algunos cálculos apuntan a una reducción de hasta el 70 por ciento)". Y argumenta que restricciones similares en otras ciudades han sido "beneficiosas para el pequeño comercio".