Hasta ahora, el SMI quedaba exento de tributación, pero el aumento hasta los 1.184 euros ha llevado a que algunos trabajadores superen el umbral de ingresos exentos de IRPF. Según las estimaciones, aproximadamente 500.000 trabajadores solteros y sin hijos deberán pagar impuestos, mientras que los demás, con cargas familiares, seguirán exentos.
Este cambio ha generado críticas dentro del propio Gobierno, especialmente por parte de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien aseguró que no se había deliberado ni informado sobre esta implicación fiscal en la reunión del Ejecutivo. En respuesta, su partido, Sumar, ha anunciado la presentación de una proposición no de ley para que el SMI quede completamente exento de tributación.
REACCIONES Y CONSECUENCIAS
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido la subida del SMI y ha recordado que, desde 2018, se ha incrementado un 60,9 por ciento, lo que ha permitido reducir la desigualdad salarial en España. Sin embargo, la oposición y algunos economistas advierten que la inclusión de los perceptores del SMI en el IRPF podría contrarrestar parte del beneficio del incremento salarial.
Por otro lado, los sindicatos han celebrado la medida, pero también han manifestado preocupación por el impacto que la tributación podría tener en los trabajadores con menores ingresos. UGT y CCOO han exigido al Gobierno que tome medidas para garantizar que la subida del SMI no implique una reducción del poder adquisitivo de los empleados más vulnerables.
Ante la controversia, algunos expertos han propuesto la posibilidad de aumentar el mínimo exento de tributación en el IRPF, lo que evitaría que los perceptores del SMI tuvieran que pagar impuestos. Otra opción sería la aplicación de deducciones específicas para estos trabajadores, de modo que su carga fiscal se reduzca al mínimo posible.