El departamento que dirige la consellera Patricia Gómez ha recordado que la consideración de estos centros como destinaciones preferentes de la tercera dosis de la vacuna forma parte de la Estrategia de Vacunación elaborada por los expertos que asesoran al Ministerio de Sanidad, y está relacionado con la valoración de este colectivo como un sector de población en el que abundan las pluripatologías y los estados de salud más frágiles y vulnerables.
En Baleares hay 55 residencias de personas mayores: 43 en Mallorca, ocho en Menorca y otras cuatro en Ibiza. Esta oferta asistencial implica que la población diana está formada por un total de 4.344 usuarios, de los que 3.472 se hallan en Mallorca, 379 en Menorca y 493 en Ibiza.
La dispensación de las vacunas está corriendo a cargo de profesionales de enfermería que, a tal efecto, se desplazan a las diversas residencias de las Islas. Con el 86,8 por ciento de usuarios protegidos con la dosis inicial, el número total de vacunados en residencias alcanza la cifra de 3.772 internos. Menorca es la isla que presenta una proporción más elevada de inoculaciones, con un 88,13 por ciento de la población diana ya vacunada; le sigue Mallorca, con el 87,98 por ciento, y, por debajo, se sitúa Ibiza, con el 77,6 por ciento.
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FALTAN DOS RESIDENCIAS POR VACUNAR
En el caso concreto de Mallorca, Salut ha subrayado que el personal de enfermería ha administrado vacunas correspondientes a la tercera dosis en todas las residencias de la isla. Únicamente restaba, para completar la campaña, la Residencia Elena, en Palma, donde estaba previsto iniciar este pasado martes la administración de la tercera dosis, y la Residencia Borenco, también radicada en la capital balear. Precisamente, Salut ha informado de la existencia de un brote activo de Covid en este último equipamiento sociosanitario.
Desde la declaración oficial de la pandemia, en marzo de 2020, las residencias han constituido uno de los puntos neurálgicos de la propagación del virus y se han convertido en una de las máximas preocupaciones de los responsables políticos y sanitarios.
En Baleares, según los datos oficiales facilitados por el Govern, 218 usuarios de residencias geriátricas han fallecido durante la crisis pandémica. Aunque la cifra es, sin duda, elevada, las estadísticas ponen de manifiesto que esta tasa de letalidad, fijada en el 0,63 por ciento, es la segunda más baja a nivel nacional, solo por encima de la de Canarias, siempre que no se contabilicen los registros de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
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LETALIDAD DEL VIRUS EN LOS CENTROS SOCIOSANITARIOS
Precisamente, un estudio liderado por el grupo Covid 19 de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) ha analizado la disparidad que presentan los datos sobre letalidad del coronavirus en las residencias si se comparan los informes de unas y otras comunidades.
De esta manera, en el análisis de las estadísticas de mortalidad en centros sociosanitarios correspondientes a la primera fase de la pandemia, entre marzo y mayo de 2020, que coincidió con la etapa más dura del confinamiento, los autores de la investigación han llegado a la conclusión de que las dificultades de acceso de los mayores institucionalizados a los hospitales fue una de las causas de las discrepancias en los registros, así como también jugaron su papel factores como la comorbilidad y la calidad de los servicios de salud.
Concretamente, el trabajo de Semergen pone en evidencia las "inconsistencias y diferencias" en las tasas de letalidad entre comunidades durante la primera ola de la Covid, cuando apenas se realizaban pruebas diagnósticas y existía una clara infradetección de diagnósticos positivos.
SISTEMA DE VIGILANCIA DE LA MORTALIDAD
Los responsables del informe consideran que el impacto de la pandemia, tomando como referencia tan solo la tasa de letalidad por casos PCR positivos, "subestima" su gravedad, y defienden que un método más apropiado para comparar la letalidad entre comunidades es el Sistema de Vigilancia de la Mortalidad Diaria (MoMo), que gestiona el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.
Según este registro, que contabiliza el exceso de mortalidad en un territorio determinado, en la primera ola fallecieron por Covid, en el conjunto del país, casi 45.000 personas, 17.000 más que las cifras oficiales que proporcionaban las estadísticas de las comunidades autónomas.
DEFUNCIONES EN LA POBLACIÓN MAYOR
De hecho, la población mayor de 75 años presentó una letalidad 130 veces mayor que los grupos de edad entre 20 y 65 años, mientras que la tasa de mortalidad de personas institucionalizadas fue del 5,7 por ciento
En el estudio realizado por Semergen se comparan los datos de mortalidad a partir de las cifras oficiales de las comunidades y el sistema MoMo. Cataluña es la autonomía que ofrece cifras más dispares entre ambos sistemas de recuento, ya que mientras el registro territorial recoge 5.956 muertes, las estimaciones de MoMo alcanzan la cifra de 11.690 decesos.
También existen muchas diferencias en las estadísticas de Castilla-La Mancha: 2.898 muertes por Covid según datos oficiales de la comunidad, y 5.314 atendiendo al sistema de vigilancia MoMo.
Todos estos datos fueron dados a conocer públicamente con ocasión de la ponencia presentada por el Grupo de Covid de Semergen en el XXXIX Congreso de la Sociedad Española de Epidemiología.
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