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Marga Prohens.
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Marga Prohens. (Foto: J. Fernández Ortega)

"No sólo no habrá pasos atrás, sino que habrá avances"

Por Joan Miquel Perpinyà
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jmperpinyamallorcadiariocom/10/10/25
domingo 16 de julio de 2023, 00:00h

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Margalida Prohens Rigo (Campos, 24 de mayo de 1982) es la nueva presidenta del Govern de les Illes Balears desde el pasado día 7 de julio. La presidenta del Partido Popular de Balears, que obtuvo 25 diputados más el de Sa Unió de Formentera, en total 26, logró la confianza del Parlament para ser investida presidenta en segunda votación, gracias a la abstención de los 8 diputados de Vox, partido con el que ha suscrito un acuerdo programático. Inicia su mandato con un Ejecutivo en solitario del PP, como se había propuesto tras las elecciones del 28 de mayo.
'No sólo no habrá pasos atrás, sino que habrá avances'
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(Foto: J. Fernández Ortega)

¿Cómo está viviendo estos primeros días al frente del Govern?

Con mucha emoción, mucha ilusión y mucha responsabilidad. Te pasan muchas cosas por la cabeza, pero tengo un sentimiento de gratitud inmensa a todos los ciudadanos de las Islas Baleares, que me permiten ser su presidenta y vivir esta responsabilidad.

¿Qué sintió el primer día que acudió a su despacho en el Consolat de Mar? ¿Se había imaginado que algún día sería la presidenta del Govern?

Te lo imaginas, pero no te acabas de hacer a la idea. El primer día que vine fue el viernes día 7, el día de la toma de posesión en La Lonja. Estaba aquí mi familia, mis amigas y era muy emocionante. Me puse en la piel de mis padres y ellos sí que no se habrían imaginado nunca venir al Consolat a ver a su hija. Vengo de una familia trabajadora, muy normal y corriente, e imagino que ellos sí sienten el orgullo de todo el esfuerzo y los sacrificios hechos para la educación y la formación de su hija y eso sí que me emocionó viéndoles a ellos.

En su discurso en el debate de investidura pareció haber tomado conciencia de lo que iba a suceder y que ya se había echado a la espalda la responsabilidad de ser presidenta del Govern. ¿Fue así?

Desde el primer día del debate de investidura y también el segundo día, en el turno de réplicas, fui muy consciente de la imagen que debe transmitir la presidenta del Govern, del mensaje de responsabilidad que debe dar. Mi gran responsabilidad es no generar crispación y no sumar a la polarización de la sociedad en una política de trincheras. Si yo contribuyo, la situación fácilmente se irá degradando cada vez más. Por eso estoy aguantando muchos ataques y discursos injustificados, pero yo no contribuiré a aumentar la crispación.

"Mi gran responsabilidad es no generar crispación"

¿Pensaba obtener 25 diputados?

Debo decir que mi equipo siempre pensó que sí, que estábamos alrededor de los 25 escaños. Yo siempre fui muy prudente pero la última semana de campaña electoral, donde fui a todas las Islas, tuve la certeza de que estábamos mucho mejor de lo que apuntaban las encuestas. Menos la encuesta que publicaron ustedes en mallorcadiario.com que sí que daba estos resultados, entonces pensé me cuadran estos números con la sensación que yo tengo. Pero siempre tienes la duda de si tu percepción está distorsionada o no.

¿Le sorprendió el vuelco electoral en Formentera?

Yo había estado en Formentera hacía muy pocos días y cuando volví, estuve convencida de que ganaríamos allí. No sabía si ganaríamos en el Consell de Formentera por mayoría absoluta, si ganaríamos el diputado de Formentera, pero que el día 28 habría cambio en Formentera, lo vi claramente. Vi unas ganas tan grandes de cambio como nunca había visto y supe que habría cambio.

¿A qué cree que se debe un resultado tan bueno, a méritos propios o a fallos del contrario?

Un poco de todo. La clave en una cita electoral está en quién conecta con la gente y con los problemas de la gente. Yo en esto no creo ni en gurús ni en consultoras, creo en la calle. Hicimos una campaña muy humilde, muy sencilla, pero yo llevaba dos años pisando la calle. Yo sabía que a la gente no le preocupaban los problemas de los que hablaba el Govern. A la gente le preocupaban los centros de salud sin médicos, las listas de espera, la cesta de la compra y llegar a fin de mes, entender las notas de sus hijos, los atascos, cosas de las que los gobernantes no hablaban.

Yo lo que intenté en todo momento fue hablar de forma muy clara y venir a solucionar los problemas de los ciudadanos sin crear nuevos. Esto funcionó y los resultados ahí están. Pero, sobre todo, los discursos triunfalistas desde el Govern tienen un efecto contraproducente. Decir que todo va bien, sacar pecho absolutamente por todo y no hacer nada de autocrítica, a la gente le enfadó y generó un rechazo que yo percibí.

"Yo sabía que a la gente no le preocupaban los problemas de los que hablaba el Govern"

¿Pensó en algún momento, durante la negociación con Vox, que no habría más remedio que gobernar en coalición?

No. No sabía hasta qué punto nos entenderíamos, porque en toda negociación hay altibajos. Pero yo en todo momento respeté los tiempos de Vox, a Vox y a sus votantes. Y también me sentí respetada por Vox. Yo creo que ese respeto fue la clave de que la negociación fuese bien. Pasamos mucho tiempo analizando los resultados de las elecciones y ambas formaciones hicimos una lectura correcta. En el Parlament sólo necesitábamos una abstención de Vox en la investidura. Dijimos que no queríamos humillar a nadie ni que nos regalasen esa abstención, pero esos 25 escaños más el de Sa Unió de Formentera, sumaban más que toda la izquierda junta. Vox entendió que esos 26 diputados nos legitimaban para gobernar en solitario.

"En todo momento respeté a Vox y a sus votantes y también me sentí respetada"

¿Ha utilizado al Consell de Mallorca y al Consell de Menorca como moneda de cambio para poder gobernar usted en solitario, como le acusa la oposición?

No. En esas instituciones se necesitaba el voto a favor de Vox. Y en aquellas instituciones, donde fueron ellas las que negociaron los pactos igual que yo me encargué del pacto para llegar al Govern, se hizo la lectura correcta. Necesitaban la firma de Vox para gobernar en los consells.

¿Fue el PP de Balears o fue Génova quien decidió sobre los pactos?

Puedo asegurar que el pacto con Vox para mi investidura se negoció en Palma y se decidió en Palma. Afirmar otra cosa es mentira y me parece una barbaridad.

¿Es consciente de la debilidad que supone gobernar en solitario? A fin de cuentas, Vox no está en el Govern y, por tanto, está en la oposición…

Nosotros hemos firmado con Vox un pacto de investidura y un pacto de estabilidad, con unas vinculaciones en materia presupuestaria. Por tanto, con Vox hemos sorteado la investidura, pero yo también quería una legislatura estable. Vox es un partido diferente al Partido Popular y tenemos muchísimas diferencias. Yo no compraré los postulados de Vox, igual que Vox no ha de comprar los postulados del PP. Todos tenemos nuestra fuerza por separado. Pero hemos hecho el ejercicio de escoger entre los 500 puntos del programa de gobierno del PP y los puntos del programa de Vox, escoger 100 con los que nos podemos poner de acuerdo. Yo estoy dispuesta a cumplir y a rendir cuentas de los 110 puntos pactados con Vox, pero tengo otros 400 puntos más del programa del PP, que fue el que los ciudadanos votaron mayoritariamente, que también pondremos en marcha.

Pero esa debilidad, como usted la llama, yo creo que a veces puede ser una fortaleza. Ya hubo antes un Govern en minoría, el primer Govern después del Estatuto de Autonomía. El otro día pude reunirme con ellos, todos hombres, y escuchar sus experiencias. Me decían: te critican porque tienes una comisión periódica de seguimiento del pacto y nosotros la teníamos cada semana. Se puede ver como una fortaleza para no relajarnos. A mí me examinan cada día, no Vox, sino los ciudadanos. Hemos ganado unas elecciones, pero no tengo un cheque en blanco ni puedo desconectar de la calle. Tendré el control de Vox en el Parlament, pero también el de los ciudadanos, con cada decisión que tome. Será una legislatura muy exigente, pero yo soy muy autoexigente y no nos podremos relajar en ningún momento.

"A mí me examinan cada día, no Vox, sino los ciudadanos"

Dígame qué aspectos concretos del acuerdo con Vox le representaron mayor incomodidad. ¿La Ley de Memoria Democrática, la Ley de Eutanasia, la libertad de elección de lengua en el sistema educativo?

Estos 110 puntos no me representan ninguna incomodidad. Parten del programa de gobierno del PP y ningún punto contradice nuestro programa ni tampoco el de Vox. Los ejemplos que usted cita, de la Ley de Memoria Democrática, ya lo decía nuestro programa electoral, que lo que hay que garantizar es el derecho de cualquier familia de recuperar los restos de sus antepasados asesinados durante la Guerra Civil o el franquismo, del bando que fuesen. Cuando yo era portavoz de la oposición votamos a favor de la Ley de Fosas y continuará este trabajo, con recursos y yo me encargaré de que todas las personas puedan recuperar a sus familiares y darles un entierro digno. A partir de aquí, hubo otra ley en la segunda legislatura, con otro talante por parte del Govern, donde se hacía política de la memoria. Y ya manifestamos nuestro desacuerdo con esa Ley de Memoria Democrática. Pero el derecho de los familiares a recuperar los restos de sus antepasados asesinados, es una cuestión de justicia que creo que hemos tardado demasiado en hacer.

"Hemos ganado unas elecciones, pero no tengo un cheque en blanco ni puedo desconectar de la calle".

¿Y qué me dice de la Ley de Eutanasia?

El pacto dice que hay que desarrollar la Ley de Muerte Digna de 2011, una Ley aprobada por consenso que no se ha desarrollado. Y son los propios colectivos médicos con los que me he podido reunir en los últimos meses, que plantean la necesidad de desarrollar. Yo me comprometo a esto. Luego, hay una Ley de Eutanasia de ámbito estatal, donde cada partido tiene su posicionamiento, pero yo no tengo competencias para hablar de eutanasia. Sí tenemos competencias en cuidados paliativos, que es algo que debemos garantizar.

Hablemos de su Govern. ¿Alguien a quien usted haya propuesto ser conseller o consellera, le dijo que no?

En el momento en que tuve claro al cien por cien los nombres de los consellers, he tenido la suerte de poder contar con estas personas. Algunas de estas personas que ahora se sientan en el Consell de Govern, cuando las llamé, esperaba un no. Tengo que confesarlo. Sabía la renuncia que tendrían que hacer, sobre todo las que vienen del sector privado. Renuncia profesional, económica, de conciliación, etc. Y me sorprendió que me dijeran sí. He conseguido un Govern con gente nueva, otros con experiencia, unos que vienen del sector público, que conocen bien la Administración, algo que es muy importante, y otros de la empresa privada.

¿Pero hubo algún no?

Hubo planteamientos diferentes, que fueron cambiando. A las personas a las que en la última semana les propuse ser consellers, nadie dijo no. Pero hubo un cambio de planteamiento, donde hace medio año hablé con algunas personas y luego pensé que era mejor hacerlo de otra forma, eso sí ha sucedido, evidentemente.

¿En qué se diferenciará su forma de gobernar a la de Francina Armengol?

Espero que en muchas cosas. Vengo a cambiar las políticas y también la forma de hacer política. Cuando yo hablo de libertad, que la libertad será la guía de este Govern, lo digo hacia fuera y hacia dentro. Yo soy muy receptiva a las críticas y muy respetuosa con la discrepancia. Eso no quiere decir que no me afecten las críticas, pero las entiendo y me puedo poner en la piel del otro. Pero yo no aceptaría nunca una sociedad civil callada, con miedo, por algún miembro de mi Govern. Yo no aceptaría nunca que un miembro de mi Consell de Govern saliese a criticar abiertamente a personas de la sociedad civil que hayan dicho no estoy de acuerdo con esto. Otra cosa son las faltas de respeto que pueda haber o la utilización política de la crítica. Pero la crítica constructiva, hecha seriamente por gente con cara y ojos, debe volver a formar parte de la normalidad democrática de esta Comunidad. Además, hay que pisar mucho la calle, seguir siendo como me han enseñado en mi casa, humilde y sencilla, hablando con todos. Porque es aquí donde se pierden las elecciones.

"Soy muy receptiva a las críticas y muy respetuosa con la discrepancia".

¿Y en qué se diferenciará su forma de gobernar con el de José Ramón Bauzá? ¿El PP de Balears ha aprendido de los errores del pasado?

Pues más nos vale, porque si no, yo no sé qué he estado haciendo en los últimos ocho años de mi vida. Cuando perdimos las elecciones, yo fui la portavoz en un momento muy complicado, institucional pero también interno del partido. Yo tuvo que hacer un debate de investidura con Francina Armengol, y lo que no puedes hacer es salir a defender tu gestión, porque tu gestión ya la han calificado los ciudadanos, que no se equivocan. No se equivocan cuando nos enviaron a la oposición de forma contundente, y no se equivocan ahora, que han pedido un cambio, donde lideramos prácticamente todas las instituciones de Baleares. Yo recuerdo aquellos años de hacer mucha autocrítica y yo misma la he hecho públicamente, en muchas cosas. No se me caen los anillos. Por eso también sé que no seré una presidenta que persista en el error. Nos podemos equivocar y nos equivocaremos. Y verán cómo rectificaremos y pediremos perdón, pero rectificaremos. Y que nos criticarán porque habremos rectificado, pero prefiero esa crítica a persistir en el error.

"No aceptaría nunca una sociedad civil callada, con miedo, por algún miembro de mi Govern"

¿Su Govern es un govern de retroceso? ¿Teme que Vox le obligue a hacer cosas que si gobernase con mayoría en el Parlament no haría, en materia de Igualdad, Lengua, derechos LGTBI, inmigración, autogobierno…?

No, porque el pacto que hemos firmado es hasta aquí llegaremos. Y Vox seguirá defendiendo su programa electoral, que es lo que tiene que hacer, porque es un partido político. No sólo no habrá pasos atrás, sino que habrá avances. Me hace gracia que se hable de retroceder en derechos, cuando el derecho a la sanidad pública, aquí y ahora, está completamente malogrado. Cuando el acceso a la vivienda, el derecho de un joven a emanciparse, está totalmente en entredicho. Se ha retrocedido en derechos fundamentales. En cuanto a la Igualdad entre hombres y mujeres, a los derechos LGTBI, creo que no tengo que demostrar nada. Se irá viendo. Pido que se nos juzgue según se vea cómo actuamos. Yo creo en las personas y en la libertad de los individuos. La colectivización de la sociedad es lo que lleva a esta polarización a la que no quiero contribuir. La Ley contra la LGTBI fobia se aprobó y nosotros la apoyamos, con una serie de reticencias que teníamos y que ahora mantenemos, más aún después de haber tenido contacto con una parte del movimiento feminista, sobre todo de Madrid, que se refiere al asunto de las personas trans en el deporte, que es lo que se modificará.

"No seré una presidenta que persista en el error"

¿Está de acuerdo con que el Día del Orgullo LGTBI, el Parlament no colgase la bandera arcoíris como se había venido haciendo años atrás sin ningún problema? ¿Si el acuerdo con Vox ya hubiese estado firmado, el PP habría votado por colgar la bandera?

Entiendo que este es un tema que genera debate y más aún en el momento que se tomó la decisión, pero debo decir que respeto lo que cada institución decida. El Ajuntament de Palma la colgó y algunos la consideraron pequeña. Esta guerra de banderas da un poco de pereza y la defensa de los derechos de las personas LGTBI va más allá de colgar una bandera o no colgarla. Hace unos años, en el Parlament no se había colgado nunca. Tampoco nadie lo había pedido. Se colgaba en los despachos con total normalidad. Una diputada durante el debate de investidura sacó la bandera arcoíris con normalidad. Yo creo que es importante que haya unanimidad. En el Parlament no hay declaración institucional si no hay unanimidad. Nosotros dijimos que, si había unanimidad, que se colgase, y si no, no. No la había y decidimos que no se colgase. Pero creo que se hace un flaco favor con esta guerra de banderas, porque en el Ajuntament de Palma se colgó y se dijo que se había colgado mal, por tanto, el problema no es la bandera.

"Pido que se nos juzgue según se vea cómo actuamos"

¿Habrá en breve, en los primeros días del Govern Prohens, una derogación del ‘armengolismo’? O, dicho de otra forma, ¿derogará ciertas cosas y bailará la conga delante del Parlament?

No. No me verán bailar la conga porque creo que es una falta de respeto institucional al Parlament. Se tiene que saber ganar y se tiene que saber perder. Y curiosamente, los mismos que no supieron ganar hace ocho años, no saben perder ahora. Eso debiera de llevarnos a una reflexión a todos. Ahora bien, habrá cambios. Si derogar el ‘armengolismo’ quiere decir que bajaremos los impuestos en los 100 primeros días, sí, los bajaremos. Estamos trabajando en la suspensión de la LOMLOE antes del inicio del curso escolar, como piden los sindicatos. Yo les haré caso en los primeros cien días. Cambiaremos ciertas prohibiciones y el espíritu intervencionista de determinadas leyes. En eso ya se está trabajando para hacerlo con bisturí, dando seguridad jurídica, para volver atrás ese intervencionismo. Hay que cambiar prohibición por regulación, porque esto no será un ‘campi qui pugui’. Pero entre la prohibición y el ‘campi que pugui’ hay gestión. Y el perfil de los consellers de este Govern va encaminado a la gestión.

"No me verán bailar la conga, es una falta de respeto al Parlament"

¿Qué vaticina que pasará en las elecciones del 23 de julio? ¿Cuántos diputados logrará el PP de Balears?

El PP ganará las elecciones en España y en Baleares. Tendremos un gran resultado y estoy convencida que Alberto Núñez Feijóo podrá gobernar en solitario. Y que todos sus compromisos en campaña electoral, los veremos hechos realidad.

'No sólo no habrá pasos atrás, sino que habrá avances'
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(Foto: J. Fernández Ortega)
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