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Rafael Soler: 'La memoria es uno de los principales motores de la creación poética”
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(Foto: José María Plaza)

Rafael Soler: "La memoria es uno de los principales motores de la creación poética”

Por Rafa Gil
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rgilmallorcadiariocom/4/4/19
miércoles 12 de marzo de 2025, 09:04h

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Rafael Soler, natural de Valencia, es uno de los grandes poetas de nuestro tiempo. Uno de los referentes literarios contemporáneos cuya obra ha marcado a generaciones de lectores. Sus poemas y novelas han cautivado a muchos, transportándolos a nuevos mundos y dimensiones. Mallorcadiario.com se cita con el escritor para conocer más de cerca su nueva obra, el poemario Memoria y no, que se presentará este jueves en el Cercle d'Economia de Mallorca.

Posiblemente su figura, al igual que sucedió con la Generación del 27, pase a la historia de la literatura española encarnando una nueva generación, la del 47. Asiduo del Café Comercial de Madrid, del que es anfitrión de los Lunes Literarios, espera a Mallorcadiario.com sentado junto a la ventana, escribiendo mientras el humo de su café se eleva en el aire.

Al llegar, Soler recibe a sus visitantes con unos versos que acaba de componer:
“Así. El entrecejo del toro. Las siete monedas con sangre malvendidas. La palabra acércate cuando estableces la distancia cordial que une a los iguales. Por ejemplo tú, de luz y muselina bien vestida. Por ejemplo yo, talco y amianto al recibirte”, recita el poeta.

"La poesía es emoción y memoria, no una obligación”

Sin duda, las musas no abandonan a este gran narrador de nuestro tiempo. Un humanista de voz profunda que ha hecho de la poesía su “espacio vital”. Con más de cuarenta obras publicadas y una trayectoria jalonada de premios nacionales e internacionales, su lectura debería ser obligatoria. Aunque para él, lo más importante es transmitir, porque la poesía “es emoción y memoria, no una obligación”.

"Un escritor es un lector que a veces también escribe", reflexiona al contemplar sus inicios. Sus primeros contactos con la literatura fueron una mezcla heterogénea de lecturas juveniles, desde Salgari hasta Mika Waltari. "Poco a poco, con esas lecturas, hubo un momento en que rompes a escribir, como una manera de encontrarte, de hallar un sitio en el mundo". Así, su primera novela, El Grito, vio la luz en 1979, junto con un libro de poesía. "A día de hoy, tantos años después, con la vida ya cumplida, puedo decir que mi parada en el mundo como profesor de universidad y al mismo tiempo como escritor han dado sentido a todo".

LA MEMORIA Y EL LENGUAJE COMO PILARES

Sentados en la mesa y departiendo sobre grandes obras de la literatura española, llega el momento de hablar sobre su último poemario, Memoria y no. Una obra cimentada sobre el hechizo de la memoria. "La memoria es tramposa", sentencia. "Es piadosa con nosotros, acude en momentos de debilidad con un olor, un paisaje, una música". Para Soler, la memoria es uno de los principales motores de la creación poética, junto con el lenguaje. "Cuando la memoria invoca al poeta y le dice ‘hagamos lo sencillo, ven conmigo’, el poeta se abandona y reconstruye su vida en versos". Sin embargo, la memoria también tiene un reverso oscuro: la pérdida de las palabras.

"Cuando la memoria invoca al poeta y le dice ‘hagamos lo sencillo, ven conmigo’, el poeta se abandona y reconstruye su vida en versos"

"La segunda parte del libro plantea qué ocurre cuando hay algo que no puedes nombrar, cuando el lenguaje empieza a fallar, cuando las palabras ya no son capaces de transmitir lo que sientes". En ese punto, la dignidad entra en juego. "Preservar la dignidad por encima de esas limitaciones es una lucha".

Aunque ha escrito siete novelas y siete poemarios, Rafael Soler no duda en definirse: "Yo soy poeta". Aun así, sus novelas están marcadas por la musicalidad del lenguaje. "Los poetas que escribimos novelas inevitablemente tenemos un lenguaje con cadencia, con ritmo, y eso enriquece la narrativa".

"Los poemas vienen cuando quieren. Llegan al oído y lo único que tienes que hacer es recibirlos con humildad y ponerlos en un papel"

Sobre su proceso creativo, confiesa que los poemas “vienen cuando quieren. Llegan al oído y lo único que tienes que hacer es recibirlos con humildad y ponerlos en un papel". En la novela, sin embargo, el punto de partida suele ser un personaje. "Si tienes un buen personaje, con carácter creíble, con pasado, con intensidad, él moverá la acción de principio a fin".

Rafael Soler durante la charla (foto de José María Plaza)

EL MAR Y LA POESÍA COMO EMOCIÓN

Mientras revuelve su café, Soler se detiene en una de sus imágenes recurrentes: el mar. "Tan solo el mar tiene memoria", nos dice. Con una vida marcada por el Mediterráneo, su poesía lleva impregnado el ritmo de las olas. "El mar me da muchísima paz. Cuando llegas a una playa donde no hay nadie y te das un tiempo, el mar empieza a hablarte".

"El mismo poema cambia con los años, no su estructura, sino el lector"

Después de un nuevo sorbo de un café ya aparentemente frío, Soler prosigue su charla explicando cómo la poesía es, ante todo, emoción. "Un buen poema está siempre lleno de silencios. Un poema solo termina de escribirse cuando lo lee un lector. Y lo maravilloso es que el mismo poema cambia con los años, no su estructura, sino el lector". Esta capacidad de transformación y resignificación es lo que hace que un poema pueda acompañarnos toda la vida.

EL PANORAMA LITERARIO ACTUAL

Conversando entre autores que han marcado infancias, como Espronceda con su Canción del pirata, y adolescencias, como Valle-Inclán con Luces de bohemia, Soler ofrece su visión sobre la situación que atraviesa la poesía y la literatura en España. "El mundo poético es un puchero en ebullición. Ahora todo hierve, todo está on fire, como dicen los jóvenes". La inmediatez de las redes sociales ha cambiado el panorama. "Conviven instagramers con muchísimo talento y jóvenes con el don de la inspiración junto con una poesía más fácil, armada con superficialidad". Aun así, defiende que en este hervidero literario hay voces emergentes muy interesantes. "Lo importante es encontrar una voz propia, pero viniendo de la tradición".

"El mejor antólogo es el tiempo, solo la obra que merece perdurar, perdura"

El fondo de la taza de café ya asoma, el tiempo, como bien dicen muchos, es relativo. Queda poco tiempo con Soler, pero antes de despedirse, hablamos de los premios literarios recibidos. Unos halagos que, según el autor, hay que saber manejar. "Nosotros no escribimos solo para que nos quieran, para tener lectores, para recibir reconocimiento. Ahora bien, es cierto que este reconocimiento ayuda, ya que es una manera de saber que lo que hemos escrito ha llegado".

La cuenta llega a la mesa, es momento de despedidas. Sin duda alguna, Rafael Soler es un poeta que atrapa. Sus conversaciones, al igual que sus obras, son instantes de belleza y armonía que hacen de la vida un lugar habitable. Y como bien afirman muchos expertos, su poesía, su literatura, nos acoge, nos reta a reflexionar y nos eleva. "El mejor antólogo es el tiempo", concluye. "Solo la obra que merece perdurar, perdura".
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