Gracias a su editor, Román Piña, contacto con Rodríguez y quedamos para charlar en la terraza de un bar de la plaza España de Palma. Habla claro, sin miedo, tal vez en paz consigo mismo después del tortuoso camino recorrido.
Usted dice en el libro que el Caso Palma Arena cambió su forma de ver las cosas, que hubo un antes y después de ver la “inmundicia de la política”. ¿Confía en la política?
La política lo corrompe todo, como el dinero de la droga. Esa ansia de poder de aquellos a los que solo les preocupa la silla les lleva a olvidarse de los que les han votado y de los que no, de todos. En la política y los políticos ya no tengo ninguna confianza, En la Justicia, sí
Pues no salió bien parado...
La Justicia está muy por encima de lo que ocurrió aquí, con el Caso Palma Arena. El caso fue un error intencionado o no, no lo sé. Pero sigo creyendo que la Justicia funciona
¿Qué falló en la Justicia?
La Justicia está politizada y eso es malo. Todo ha sido un error, no diré que un montaje, pero sí ha habido un exceso de celo y de voluntad ejemplarizante. Castro se convirtió en un justiciero, y eso no puede ser. Un juez tiene que investigar todos los indicios. Durante el proceso pasaron cosas muy raras, muchas.
“El Caso Palma Arena es un despropósito, Castro se convirtió en un justiciero”
¿Cómo qué?
Un fiscal no puede sentenciar, es una parte del proceso. Todo el Caso Palma Arena es un despropósito judicial
¿Quién se pasó, por decirlo de alguna manera, de frenada?
Cuando me detienen pienso que el responsable de todo es el fiscal. A medida que pasa el tiempo, te vas enterando de cosas, lees la prensa... Cambio de opinión y acabo achacando al juez lo que yo pensaba era responsabilidad del fiscal. Cuando me exoneran ya no tengo dudas de que el juez es el responsable de todo. Y no es que fuera responsable, es que además él quería que las cosas fueran así.
¿Sigue viéndolo así ahora que han pasado tres años desde que lo exoneraron?
El paso del tiempo enfría las cosas y hace que se vean de otra manera. Creo que al final el juez no es tan responsable. Yo hablaba con el fiscal, le expliqué las cosas... Subirán (nota: el fiscal Miguel Ángel Subirán) me llegó a reconocer: “coño, si todos los ingenieros se explicaran como usted, esto ya se habría ido a tomar por saco”.
¿Y habló tan claro con el juez?
Yo con el juez no hablé nunca, incluso cuando me interroga. La verdad, creo que no me llegó a interrogar. Me preguntó por qué había goteras en el Palma Arena y no recuerdo que me preguntara nada más. Mi abogado no me dejó contestar y le dijo: “¿no habrá usted detenido a mi defendido por que haya goteras en el velódromo?”. El juez calló porque se había dado cuanta de la barbaridad que acababa de decir.
Usted siempre mantuvo su inocencia.
Al fiscal le expliqué todo las veces que me lo pidió y no me hizo caso. Al final te preguntas si el juez se dejó llevar y por la omisión de no cumplir su deber... Pero, bueno, es mi opinión

En su libro es muy crítico con el nivel de los investigadores.
De verdad, no tenían ni puta idea. Investigaban porque tenían que investigar. Primero disparaban y luego preguntaban. Me llegaron a decir que la cubierta del velódromo se caía... Decían que alguien había dicho que una noche fue una grúa. Les dije qué de dónde sacaban esas tonterías y les expliqué como funcionan las obras y por qué fue una grúa por la noche. Me llegaron a pedir explicaciones por facturas del polideportivo Príncipes de España con el que no teníamos nada que ver. Veían cualquier cosa y la cogían sin pensar.
“Los investigadores del Palma Arena no tenían ni idea, disparaban y luego preguntaban”
Uno de los episodios que se utilizó como leña mediática fue el del famoso ascensor en medio de un descampado. Salió en televisión y se hicieron infinidad de chistes al respecto. ¿Qué pasó?
A mi nadie me preguntó qué hacía allí el ascensor. Toda aquella historia salió antes de que me detuvieran. Yo me decía: “¿por qué no hay ni un puto periodista (con perdón) que me pregunte qué hace allí el ascensor?”. Era muy fácil hacer chistes.... No somos tan gilipollas como para hacer un ascensor que no va a ninguna parte. Nos llamaban de todo y nadie se molestó en averiguar que el ascensor comunicaba un aparcamiento a un polideportivo que finalmente no se hizo. Entiendo el chascarrillo con las escobillas del váter de Jaume Matas, pero con el ascensor nadie investigó, prefirieron quedarse con el chiste fácil.
El Govern mantiene que el Palma Arena se disparó hasta los 110 millones de euros. Si hablamos con Govern y oposición se acusan del sobrecoste del Hospital de Son Espases y hablan de entre 60 y 280 millones extra. En el Palma Arena hubo detenidos y en Son Espases no.
Yo también participé en Son Espases, la empresa para la que trabajaba era socia de la UTE del hospital con un 33 por ciento, en el velódromo representábamos el 60 por ciento. Me conozco la historia. En Son Espases no hubo sobrecoste, hubo un incremento de presupuesto porque se cambiaron cosas. Eso suele pasar. Creo que la diferencia en Son Espases fue de unos 60 millones.
Usted mantiene que el velódromo no superó los 79,9 millones de euros, IVA incluido.
El presupuesto inicial del arquitecto para el velódromo era de 22 millones y al final se adjudicó por 48. Todo esto está en el sumario. El coste por metro cuadrado no era el que se presupuestó inicialmente. Costó 79,9 millones.
¿Y los 110 millones de los que habla el Govern?
No sé de donde sale esa cifra de 110 millones. No sé si añaden el marcador, o el aparcamiento, el mobiliario... Eso no estaba en nuestro presupuesto. Incluso añadiendo los intereses de demora que creo que rondan los 12 millones... Sumando todo no llegas a 110 millones. Se repite la cifra y ahí queda.
¿Ha habido una doble vara de medir en el Caso Palma Arena?
Claro que hay doble vara de medir. Ahí tiene los EREs de Andalucía. ¿Por qué la UDEF no los ha investigado? Aquí a todos nos miraron los calzoncillos para ver si eran de marca o de contrabando.
¿Se ha sentido utilizado políticamente durante el proceso?
No. Como firmaba la facturas y era el responsable del contratista todo el dinero pasaba por mi. Fui una herramienta. A otra persona le hubiera pasado lo mismo.
¿Ha tragado mucha bilis escribiendo el libro?
Mucha... Tengo que decir que más de la que pensaba. En mi situación ha habido muchos profesionales de la construcción, algunos compañeros míos. Y muchos han necesitado atención psicológica. Esto marca, estar en un calabozo te lleva a preguntarte muchas cosas. Todo eso te marca. Yo me dije que no pasaba nada, que era un mal episodio y ahora me arrepiento. Creo que poder habérselo contado a algún profesional me hubiera hecho bien. Todo esto me ha hecho daño.
Habla en pasado, ¿da la historia por cerrada?
Después de escribir el libro pensaba: “esto se ha acabado, ya lo he escrito, ya lo he soltado”. Pues no, no se ha acabado. Me sigue revolviendo. Pensaba que era una tontería que ya había pasado y me equivocaba.
“A Castro lo premian por el Palma Arena pero nadie le dará una medalla a Alaya por los EREs”
¿Le ha cerrado puertas el estar imputado cinco años en un caso de presunta corrupción?
No, la verdad es que no. Mi empresa me ha abierto las puertas y me he podido relacionar con altos directivos con los que antes trataba poco. La empresa se ha portado muy bien conmigo. Y en el sector de la construcción todo el mundo me arropó.
¿Y los políticos?
Nadie del segundo Pacto de Progreso tuvo una palabra de consuelo conmigo. Tenía mucho trato con ellos, antes y después de la detención. He tenido muchas reuniones con Antich hablando de Son Espases, del tren de Artá... Tuvimos muchos negocios con ellos. No me dejaron de lado, no me marginaron, pero ni uno tuvo una palabra de ánimo, un mínimo de empatía.
¿Cómo se lleva algo así en casa?
Mi mujer lo pasó muy mal. Ahora ya está mejor. Piense que cuando me detuvieron la llamaron a las dos del mediodía. Ella estaba en la calle San Miguel y un agente de policía que no conocía le dijo que me habían detenido... Me lo contó así: “me quedé sola, estaba en San Miguel rodeada de turistas, pero sola. Nunca me había sentido más sola en el mundo”.
Es entonces, con su detención, cuando entra en la dinámica del calabozo y el famoso bocadillo de mortadela.
Mira que era malo el jodío bocadillo.... Pero al final te lo comes.
Usted se sabía inocente. Aun así, ¿llegó a pensar que podría acabar entre rejas?
No, yo estaba seguro de que no iba a ir, pero tenia mis dudas. Y empiezo a dudar cuando Pepote (nota: Pepote Ballester, director general de deportes del Govern de Jaume Matas) me dijo que íbamos para adentro de cabeza, él estaba seguro. Yo pensaba que iba a ser algo provisional hasta que el juez me escuchase y que entonces todo se acabaría.
Sí, pero ya me ha dicho que no le escuchó...
No fue así. Lo tuve delante, así como estamos usted y yo ahora, y se limitó a leer la declaración que yo había hecho al fiscal en las dependencias policiales. ¡Es que no hablamos! Si hubiéramos tenido una charla de tú a tú y le explico las cosas, a lo mejor lo hubiera entendido.

¿Cómo se le queda el cuerpo cuando ve que al juez José Castro el Govern balear le concede el Premio Ramon Llull, la máxima distinción de la Comunidad?
No lo entiendo, ¿cómo un Poder Ejecutivo premia a un miembro del Poder Judicial? Fíjate, aunque lo mereciera no se lo pueden dar, es una impostura. ¡Y el juez lo acepta! Un juez no puede aceptar ese premio... Otra cosa es que el Consejo del Poder Judicial o la Policía le dieran un premio, eso es normal, lo entiendo. ¿No se han dado cuenta los políticos de que tienen que aparentar y ser independientes?
Me da a mí que a Mercedes Alaya no le van a dar ni premio ni nada...
A Mercedes Alaya no le van a dar una medalla como tampoco se la dieron a Marino Barbero (nota: juez instructor del Caso Filesa, un entramado ilegal para financiar al PSOE), que fue un juez apestado.
¿Y ahora qué, qué va a a hacer?
Escribir... Creo que empecé a escribir los libros anteriores para poder escribir este libro. A eso es a lo que me dedico. Ahora me lo paso muy bien. En tres años he escrito cinco libros.