Empezamos por lo último. ¿A qué se deben los últimos temblores de tierra que tanto se notaron en el Raiguer de Mallorca?
Hay dos posibilidades. Una, que fuese un temblor con epicentro en la zona de la Serra, y que fuese muy superficial -cuando se nota tanto, con ruidos estridentes como de explosiones es que ocurren a poca profundidad, por encima de pocos kilómetros- u otra opción, que es que se debiesen a un fenómeno natural o antrópico, es decir, voladuras en canteras, deslices de rocas, el colapso interior en una cueva... Aún es una incógnita.
"Aún es una incógnita el motivo de los últimos temblores de Mallorca"
Estamos en marzo y ha llovido poquísimo. La palabra sequía comienza a oirse demasiado. ¿Es para estar preocupados?
La sequía siempre es preocupante. Los últimos diez años han sido secos y va a más. El problema de Baleares es que tiene una fragilidad hídrica importantísima porque al déficit de lluvias hay que sumarle el factor demográfico y el peso turístico durante buena parte del año. Por ello, es fundamental que las planificaciones hídricas, con carácter integral, tengan en cuenta el hecho de que vamos a pasar años muy secos.
¿La planificación actual contempla el aumento demográfico imparable de Baleares?
Contempla el déficit hídrico y las demandas de agua en determinados momentos pero no hay una planificación coherente porque no está elaborada a largo plazo. Y la realidad balear ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Qué hay que hacer? Pues asumir que si vamos a tener el triple de población en verano, habrá que tener clara la cantidad de agua que sacaremos de los acuíferos y la que desalaremos. Un dato: después de muchos estudios, se concluye que el consumo por habitante en Baleares es de 350 litros al día.

Eso es mucho.
Sí, la magnitud es muy alta, pero es lo normal teniendo en cuenta que el turista viene a descansar y esa relajación implica gasto de agua. Y luego está la sociedad, en general, que no está concienciada ante este problema tan grave. No se trata de prohibir pero hay que regular, nos vienen años duros.
"La sociedad, en general, no está concienciada sobre el grave problema que supone el consumo excesivo de agua"
Su unidad estudia el estado de los acuíferos, que son la fuente del 96 por ciento del agua que se consume en las islas. Su buen estado es primordial.
Sí, de manera genérica, su estado depende de tres factores: uno, que llueva (si no lo hace puede haber problemas de cantidad y de calidad ya que los acuíferos costeros tienden a la salinización). Dos, el consumo superior al nivel de los acuíferos: si llueve X y consumimos por encima de esa X, tenemos un problema. En ese caso, hay que tirar de otros recursos, como desalinización. Y luego está el tercer factor, que es la contaminación directa de la actividad humana. ¿Cuál es el panorama actual? Pues tenemos algunos en buen estado, los costeros muchos están salinizados y algunos están contaminados por procesos antrópicos y la propia evolución humana de los últimos 40 años.
La mano del hombre.
El hombre es un lobo para el hombre, que decía Hobbes. Hemos tendido a pensar que el agua es un recurso renovable, cuando no lo es. Es limitado y hemos desarrollado actividades antrópicas por encima de la capacidad de los acuíferos.

Uno de los acuíferos más importantes y que está contaminado es el de Son Reus. ¿Por qué?
El de Son Reus es un acuífero complejo porque las tres masas de agua subterránea –sobre todo la de Son Reus y Sant Jordi- están situadas debajo de la ciudad más importante del archipiélago, Palma. Eso influye y desequilibra el estado natural. Después, hay factores que investigamos y que pueden llegar a contaminar, como que en los últimos 40 años han proliferado vertederos incontrolados que han podido contaminar durante mucho tiempo. Y luego, el vertedero de Son Reus que, pese a estar muy biuen diseñado, sabemos que durante un tiempo ha estado filtrando lixiviados (fluidos que resultan del contacto del agua con otros elementos, como residuos solidos urbanos). Este asunto se está investigando judicialmente, pero lo que puede decir es que ya se están tomando medidas.
"La planificación de la gestión de residuos o vertidos no evoluciona al mismo ritmo que la actividad humana, ni en aquí ni en ninguna parte del mundo"
Pasamos a las bahías. ¿Por qué se contamina una bahía?
Primero hay que encuadrar de qué hablamos. Las bahías son elementos que el ser humano ha empleado como plataforma de intercambio comercial y social, por tanto, es una zona muy antropizada. El movimiento de barcos y buques contamina, un puerto con mucho tráfico de mercancías es un punto de alta contaminación. Y luego están los vertidos incontrolados.
Vertidos como los de la bahía de Palma. Hay una investigación en marcha en la que el Instituto Geológico y Minero de España ha aportado un informe, requerido por la autoridad judicial, y que concluye que hay kilómetros contaminados con metales pesados por los vertidos. ¿Puede decirnos algo?
No, no podemos hablar porque está judicializado. Podría afectar a la investigación.
Baleares es una comunidad peculiar, por su crecimiento demográfico y por su realidad turística. La presión humana es cada vez mayor y los vertidos al mar por depuradoras desfasadas o la contaminación de acuíferos por la actividad humana son muestra de cómo se nos van quedando pequeñas las infraestructuras. ¿Hay planificación suficiente?
Siendo francos, la planificación para la gestión de los residuos o los vertidos no evoluciona al mismo ritmo que la actividad humana. Ni aquí, en Baleares, ni en ninguna otra parte del mundo. Es muy difícil, porque además de la velocidad que llevamos, piense que estas infraestructuras no se construyen de un día para otro. Si a esto le sumamos imprevistos como la pandemia, que dejó la actividad mundial a cero y en año y medio hemos vuelto a la actividad frenética...

¿Qué hay que hacer?
Primero, saber el presupuesto del que disponemos, que este factor tampoco es ilimitado y después, diseñar una solución de máximos: si sé que diez barcos van a producir una contaminación inasumible, sólo permito nueve. Si sé que necesito purificar un millón de metros cúbicos a la semana, construyo una planta que depure un millón cien. Ese en cuanto a planificación, luego está la revisión que debe hacerse cíclicamente, cada uno o dos años. La Unión Europea camina en este sentido, y creo que es bueno. Las administraciones deben velar por el cumplimiento de los límites de sostenibilidad natural, hay que quitarse las gafas cortoplacistas y ver que la evolución de la sociedad es rapidísima por lo que debemos actuar si no queremos encontrarnos con que dentro de 20 años no tendremos recursos naturales suficientes para nuestros hijos.
"Hay que diseñar soluciones de máximos: si sé que diez barcos van a producir contaminación, sólo permito nueve"
Hay que limitar.
No diría limitar, diría regular.
Regular es limitar.
Depende. Puede significar dar más en un momento y dar menos en otro. Las palabras prohibir y limitar chirrían mucho en una sociedad como la nuestra, la balear, cuya realidad económica es la que es. Por tanto, hay que regular, saber cómo distribuir nuestros recursos a lo largo de un ciclo. Me remito a la paradoja de la Biblia de las siete vacas flacas y las siete vacas gordas, que no es otra cosa que la historia misma de la Tierra y la civilización humana. Esto es como el tráfico: no podemos construir carreteras hasta el infinito porque haya más coches, lo que hay que hacer es regular el tráfico. Se están cerrando calles al tráfico en el centro de Palma y a mí me parece bien, ya lo hacen muchas ciudades europeas y del resto del mundo.
"Debemos actuar ya si no queremos encontrarnos con que dentro de 20 años no habrá recursos naturales suficientes para nuestros hijos"
Para eso hay que ofrecer una red de transporte público excelente.
Por supuesto, y explicar a la ciudadanía que no se puede ir hasta la misma puerta en coche. No es realista, no es viable.
Hablaba de las gafas cortoplacistas, de la venda que llevan algunos creyendo que el crédito medioambiental es infinito.
Y no es así, es importante que nos quietemos esa venda, tanto los políticos como los ciudadanos. Estamos en el momento de la transición ecológica, que suena a eslogan pero que es necesario e implica muchos y serios cambios: transición energética, transición hídrica, transición de espacios naturales, transición marítima…
¿Y si no se hace?
Pues nos encontraremos con un grave problema en poco tiempo.

Es interesante que usted, que es técnico, lance este mensaje, lejos del ruido político.
Los técnicos decimos ‘este es el agua que podemos consumir, ni una gota más’. Otra cosa es que luego nos hagan caso. Entiendo que políticamente es más difícil de gestionar porque hay poderes fácticos que presionan, pero hay que superar eso. La política ha de ser valiente si quiere mantener una sociedad sostenible en los próximos 20 años. Esto no es ultraecologismo, significa disfrutar de lo que ahora tenemos y que a este paso, a este ritmo, no vamos a tener.
E incido en que esto no es un problema de Baleares, en particular. En el mundo entero se sobreexplotam los recursos naturales y minerales. ¡Se están abriendo proyectos para estudiar minería en meteoritos porque se nos acaban materiales para móviles, tablets, televisiones y demás!
"Lo de la transición ecológica suena a eslogan pero es el camino que hay que recorrer necesariamente"
Qué bien suena lo de la transición ecológica y las energías renovables pero, ¿cómo se hace en un territorio tan pequeño como las islas?
Es evidente que no podemos plagarlas de molinos de viento y placas solares pero, aprovechando la realidad del sol, hay que invertir en ciencia e innovación para desarrollar placas más pequeñas y más eficientes.
Habla de apostar por la ciencia. Su unidad fue clave en la recuperación del cadáver de una de las víctimas de las inundaciones de Sant Llorenç.
Sí. Como servicio geológico prestamos apoyo y auxilio al resto de administraciones y en este caso, Guardia Civil y Emergencias se pusieron en contacto con el IGME para pedirnos colaboración en este tema. Se trataba de localizar un cuerpo humano, el de un niño, en una zona arrasada por el agua. Así que fuimos al terreno y ahí mismo determinamos los puntos calientes en función de la morfometría, tipología de avenida, por dónde había circulado el agua. Marcamos siete u ocho puntos y hallamos el cuerpo en uno de los primeros. Es un episodio doloroso pero demuestra que la ciencia da un servicio público real. Gracias a ella, una familia pudo enterrar el cuerpo de su familiar.
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