Ha sido el gerente de la entidad agraria Asaja desde 2015. ¿Cómo es estar al otro lado, donde ahora es quien estará al frente de las políticas en esta materia?
Siempre he estado trabajando en el sector, en concreto desde hace más de 25 años. He pasado por gerencias en consellerias anteriores, como la del Fondo de Garantía Agraria y Pesquera, o de la empresa pública de Servicio de Mejora Agraria (Semilla), y cuando te ofrecen algo así es muy difícil decir que no, porque yo habría seguido al frente de Asaja, pidiendo mejoras pensando en que quizá yo las podría haber llevado a cabo. Es un reto y tengo muchas ganas. Venimos de una legislatura en la que se ha trabajado mucho conjuntamente entre sector y administración, y todo aquello que esté consensuado continuará, aunque con ideas nuevas.
Dos de las prioridades que se ha marcado son analizar el Decreto de Sequía de Agricultura y el impacto de la Política Agraria Común (PAC).
El decreto era a corto plazo, con una línea de ayudas para ayudar a toda españa. Es de Madrid, no competencia nuestra. Y sobre la PAC, ahora comienza una nueva, y por ahora se están depurando los expedientes, haciendo las correcciones pertinentes, porque cada payés ha pedido ayudas para unas determindas superficies que hay que ver si coinciden con la realidad y con unos compromisos medioambientales. Antes del 15 de octubre espero tener ya una previsión de datos, pero lo que puedo adelantar es que todo apunta a que hay un incremento sustancial, algo que esperábamos y que es uno de los cambios más importantes que ha habido en las últimas PAC, porque viene más dinero para Baleares. Yo creo que es una gran oportunidad y quiero trasladar al sector que habrá mas compromisos, aunque también más burocracia, porque es la línea que nos marca Europa. Estas ayudas sirven al sector para saber hacia dónde quiere ir, participar en lo que quiere ser y en su modelo de negocio: tiene que adpatar su oferta a la demanda.
"Trabajamos en una Mesa del Cambio Climático para adaptar el sector agrario y mantener las producciones"
¿Qué papel tiene en ese sentido la administración?
Ayudarle a conseguir sus objetivos, mediante diferentes herramientas, y una de ellas son las ayudas.
Se muestra partidario de dar continuidad a las políticas actuales porque, en su mayoría, han estado consensuadas. Pero, sobre la Ley Agraria de 2019, ¿habrá modificaciones?
Sí. Es una reivindicación de gran parte del sector. Esta, a diferencia de la ley de 2014, no tuvo unanimidad. Se recortaron ventajas que pueden tener los payeses, y queremos recuperarlas, como facilitar la creación de infraestrucutras agrarias, que son necesarias para reducir costes de producción, o bien poder tener un acceso real a acividades complementarias. Con esto no solo hablamos de agroturismos, sino de puntos de venta directa, degustación de productos propios de la isla... actividades no estrictamente agrarias pero que se tienen que hacer en las explotaciones.
¿Prevé fomentar el producto local en relación al turismo y, también, la diversificación de la oferta?
El turista es un consumidor importante del producto alimentario. De los turistas que nos visitan, del pequeño segmento que sí está dispuesto a buscar el producto local y a pagar más por él, hay que conseguir que su gasto repercuta en las cuentas de explotación de cada payés. Hay un trabajo de promoción a través de intermediarios como los hoteleros o los restauradores, pero no descartamos que este turista pueda consumir directamente del payés. Hay que acabar con la mentalidad de que el sector primario es un hombre subido a un tractor; hoy en día el payés va más alla de labrar y sembrar, sino que tiene que dar pasos para transformar sus productos, darlos a degustar, a vender experiencias... Tenemos al cliente aquí, y eso aumenta la rentabilidad de su negocio. Y esto es una de las soluciones, porque tampoco todos lo podrán hacer. A cada uno hay que darle las pobilidades para que pueda mejorar; ese es el objetivo principal de la ley del 2014 y que la ley del 2019 copó.
"La Ley Agraria de 2019 es un fracaso total porque no permite diversificar la oferta"
Cuando se impulsó, el conseller Vicenç Vidal decía que la ley defendía la agricultura en detrimento del urbanismo.
Es alucinante que se dijese algo así, cuando en los últimos cuatro años se han hecho más chalets que en los últimos 12. Es un fracaso total. La ley del 2014 hablaba de hacer invernaderos, instalaciones de venta directa...siempre relacionadas con la agricultura, y si alguien ha utilizado las leyes para hacer urbanismo ha sido este último Govern. Si un payés tiene oliveras, puede hcaer una 'tafona', porque una cosa es explotación territorial para hacer viviendas y otra es actividad agraria. Ojalá el problema del urbanismo en Baleares fuesen las construcciones agrarias.

¿Cree en el cambio climático? ¿Cómo está afectando al sector?
Hay cosas que nos lo están indicando. No entraré en cuáles son las causas, muchas son porque no tenemos memoria y las atribuimos al cambio climático y no lo son, como por ejemplo, siempre ha habido tormentas en estas fechas, solo que quizá ahora son más fuertes. Hay movimientos que piensan que el cambio climático es culpa de la agricultura. Hace 50 años la uva maduraba en septiembre, ahora ya empieza a principios de agosto. Las emisiones de CO2 y el efecto invernadero que genera la agricultura balear es insignificante. Para adaptarnos al cambio climático, hay que mejorar regadíos para combatir las altas temperaturas y mantener las producciones, crear invernaderos para producir también en invierno y alargar la temporada, pensar en nuevos tipos de cultivo...y poner todo ello a disposición del sector y que aplique lo que le interese. Esto forma parte de decisiones a medio y a largo plazo. Si ahora investigásemos qué variedades de melón se adaptan mejor a estas nuevas situaciones de temperatura y agua, hay que pensar que lo que sembramos ahora no estará hasta el año que viene, y hay que repetirlo cuatro años para saber si se adapta o no. Ya no hablo de la algarroba, que tarda hasta cinco o seis años. Tomar decisiones ahora consensuadas con el sector y que la administración sea responsable de mantener todos los pactos que se hagan a largo plazo.
"Vamos a poner en marcha un plan de regadíos para que el agua llegue"
¿Ya ha empezado a trabajar en ello?
Se va a hacer una mesa para tratar el cambio climático. Es una de las partes de la solución del problema, pero no basta solo con esa.
Antes las competencias de Medio Ambiente y Territorio estaban en una misma conselleria. Ahora, Territorio está integrada en la de Vivienda. La Conselleria de Agricutlura no tendrá tampoco competencias en recursos hídricos, que pasan a la Conselleria del Mar. Sin embargo, sí gestiona regadíos, caudal de pozos y depuradoras.
Cuando el agua sale de la depuradora o bien va al mar, o a regadíos. Lo que yo gestiono es a partir de regadíos, con el objetivo de que cada vez vaya menos al mar. Vamos a poner en marcha un plan de regadíos, de más de 70 millones de euros, para conseguir que el agua llegue al sector, pero que sea de calidad, es decir, que tenga bajos contenidos de sal, porque hay cultivos que no la resisten.
¿Y en política forestal?
No ha habido política forestal, ese es el problema. Los únicos que hacen actividades es el lbanat, y a los propietarios de fincas forestales se les ha puesto muchas trabas para hacer una explotación y sanear los bosques. En materia forestal tenemos dos objetivos: intentar generar ingresos en las fincas de montaña que tienen menos margen económico por la pandemia o la falta de regadío; y la prevención de incendios forestales y de plagas que, por el cambio climático, están apareciendo sistemáticamente.
La sequía, la falta de agua, está generando pérdidas en el campo.
Durante este año agrícola, que ahora empezará de nuevo en septiembre, hemos tenido una sequía a finales de enero y febrero. Afectó a cereales, fue puntual y en este tipo de cultivo. Se habilitaron unas ayudas. Luego no hemos tenido más, pero no tenemos que pensar que todo afecta por igual. La subida de precios que se genera, repercute también al ramadero, porque todo es una cadena.
"Desde la administración debemos trabajar para aumentar la rentabilidad de las explotaciones agrarias"

Hablando de subida de precios. ¿Qué está pasando con el aceite de oliva, que ronda ya casi los 10 euros?
Para tener un litro de aceite, hay unos gastos de fertilizantes, de mano de obra...el payés paga todo eso, y luego le sale a un determinado precio por litro de aceite. Lo tiene que vender y sacar una rentabilidad. Si a él todo le ha subido, lo unico que puede hacer es también aumentar el precio final. A esto se le suma que en la la Península hubo una gran sequía que afectó a los olivares, y si tenian que hacer un millón de toneladas, han hecho 500.000, y si hay un descenso de producción, baja la oferta y la demanda se mantiene, se produce el efecto perfecto: sbida de coste y descenso de producción. Luego entran otros aspectos como la especulación. Pero al final, el payés lo que necesita es que le quede un margen porque no vive del aire.
¿Podría pasar con otros alimentos?
"La agricultura es un negocio y las medidas deben ir encaminadas en buscar su rentabilidad"
Hay productos con componentes del mercado internacional, como por ejemplo el precio de la algarroba. El aceite de aquí, ya estaba a ese precio, porque se ha conseguido que sea un producto de calidad y con una Denominación de Origen. Los precios suben, y queremos que sean accesibles para los ciudadanos, pero no hay que perder de vista que los payeses no pueden no ganar nada.
¿Baleares ha abandonado el campo? ¿La falta de payeses jóvenes hace que sea un oficio en extinción?
Lo importante es la rentabilidad. Solo la pasión no les llevará a ninguna parte. Ser payés implica cierta vocación, pero si después de eso no le salen los números... La solución que debemos dar desde la administración es aumentar la rentabilidad de las explotaciones agrarias, ya sea mediante ayudas públicas, dando agua para regar, con campañas de promoción de productos... Otras cosas que no se tienen en cuenta es que cuando un payés siembra, también contribuye evitando la erosión, humedeciendo el terreno, mejorando el paisaje...y eso nadie se lo paga y nos beneficiamos todos.