¿Las heridas dentro de Més ya están cicatrizadas?
Nosotros venimos de una legislatura compleja, yo diría que de contrastes. El partido debía superar en primer lugar una cuestión muy difícil e importante, que era la de los liderazgos de Biel Barceló y de Fina Santiago, que ya se retiraban. A ello se le añadieron el caso Contratos, unas primarias muy complejas, unos malos resultados en las elecciones de mayo y unas negociaciones posteriores duras, que hicieron que el partido acabase cansado. Pero, por otra parte, debemos ver también lo positivo de lo hecho en el pasado mandato, que fueron unas políticas valientes e innovadoras en el Govern, en especial aquellas que llevaban la autoría intelectual de Més, como la Ley de Cambio Climático y la renta social garantizada.
¿Y a partir de ahora?
Antes que nada, quiero agradecer el trabajo hecho por toda la gente que ha dirigido el partido durante estos años, que ha sido un trabajo complejo y difícil. A partir de aquí, este congreso ha de suponer un punto de inflexión. Estoy conformando un grupo de gente que aglutine todas las sensibilidades y la diversidad que tiene el partido, para que se pueda transformar en una única sensibilidad que esté conectada al interés general de Més y especialmente al interés general de las Islas Baleares.
Eso es complicado, lo sabe, ¿no?
Es complicado, sí, pero es evidente que nosotros lo que queremos es unidad y un partido cohesionado. En ese sentido, exijo que el interés general se ponga por encima de las cuestiones, digamos, más de sensibilidades.
"No descarto ser candidato al Congreso de los Diputados algún día"
¿Es, como se ha dicho, el candidato de "consenso"? ¿Cuándo y cómo surgió esa opción?
En los últimos meses recibí varias peticiones para que diera el paso de presentarme. Después de pensarlo mucho, al final he dado ese paso, pues quiero ser protagonista de esta etapa. Aun así, yo no diría que soy un candidato de "consenso", sino que lo que quiero es que haya un grupo y una ejecutiva de consenso, que es algo muy importante. Por otra parte, como ya he anunciado que no quiero presentarme como candidato a las próximas elecciones autonómicas, tendré una visión muy objetiva para encarar los principales proyectos y retos que tiene Més durante los próximos cuatro años desde una posición estrictamente de partido. Creo que eso es algo importante y necesario.
¿Será algún día candidato al Congreso de los Diputados?
Bueno —sonríe—, le puedo decir lo que no seré ya. No me volveré a presentar al Ayuntamiento de Palma y, como le he dicho, no me presentaré al Govern. Ahora mi compromiso es con el partido, buscando la cohesión, la unidad, la ideología y que Més llegue bien a sus próximas citas con las urnas. Para mí, el objetivo básico y personal es que dentro de cuatro años el partido mejore cuantitativamente y cualitativamente, también por lo que respecta a los resultados electorales. ¿Si seré algún día candidato al Congreso? Pues eso le diré que no lo descarto.
Entre sus propuestas está la del "soberanismo inclusivo". ¿Eso en román paladino qué es?
Es la forma de integrar y sumar a los nuevos mallorquines y a los castellanohablantes. Es evidente que la soberanía está vinculada a la identidad, pero también ha de estar vinculada a la inclusión. Creo que nosotros hemos de romper un techo de cristal que tenemos, que normalmente se agrava cuando hay elecciones generales. Es obvio que otros partidos han empezado a trabajar ya ese concepto. En Cataluña, por ejemplo, especialmente en el segundo cinturón de Barcelona, el soberanismo está ganando cada vez más masa crítica. Por lo que respecta a nosotros, hemos de tener una estrategia de "soberanismo inclusivo" especialmente en el área metropolitana, para que nos podamos acercar a todos esos sectores que, por un estereotipo, están lejos de nuestro proyecto político.
¿Los perfiles tipo Mateu Matas 'Xurí' o Joan Mas 'Collet' comparten ese concepto?
Mire, en las elecciones autonómicas de 2015 obtuvimos un total de 65.000 votos y es evidente que no todos eran soberanistas ni nacionalistas. Nosotros hemos de tener vocación de mayoría social, sin que eso perjudique a nuestros valores. Se ha de tener ese equilibrio.
"Quiero agradecer el trabajo hecho por toda la gente que ha dirigido el partido durante estos años, que ha sido un trabajo complejo y difícil"
¿La imagen de "castellanofobia" que algunas personas tienen de su partido es un prejuicio entonces?
Es un prejuicio, sí. Nosotros tenemos la gran suerte de que en nuestro sistema educativo un alumno de cinco o seis años sabe más idiomas que Mariano Rajoy. La lengua catalana no es un problema. La lengua es una gran herramienta de inclusión, porque significa compartir e integrar. Siempre he dicho que después de la Transición, España tenía la oportunidad de convertirse en un estado plurinacional y plurilingüístico. Era una oportunidad única de ser un estado moderno y europeo. Desgraciadamente, todo eso se ha perdido. Ha habido una recentralización cada vez más importante y un ataque continuo a la diversidad, ya no sólo a la cultural y lingüística, sino también a nivel de modelo territorial y de financiación. Si alguien se hubiera creído de verdad el concepto de federalismo, no tendríamos los problemas que tenemos actualmente.
¿Qué le parecía aquella propuesta, que nunca se llegó a concretar, de un posible referéndum para crear la República de Mallorca en 2030?
A mí no me gustan las políticas de "esclatasangs" que no tienen un relato y un proyecto. En ese sentido, yo no estaba de acuerdo con esa idea del referéndum. Precisamente, una de las cosas que le faltan hoy a Més es profundidad ideológica. Con ello quiero decir que no hemos de plantear la hoja de ruta a golpe de elecciones. Hemos de pensar la Mallorca de ahora, pero también la de las tres próximas legislaturas. Para eso es importante la hoja de ruta y el relato, como cuando pensábamos Palma y hablábamos del modelo de ciudad 'Palma 2015-2030'. Nosotros tenemos que pensar el país así.
¿Cuál sería ese modelo que quiere para Mallorca?
Para nosotros habrá cinco cuestiones diferenciales, que además hacen que seamos una opción política muy singular. La primera es que somos la izquierda verde, la segunda es que defendemos el soberanismo inclusivo, la tercera es que abogamos por las políticas innovadoras de izquierdas, modernas y europeas, la cuarta es que apostamos por un nuevo modelo económico, conectado a la economía social, verde y azul, y la quinta es que somos un partido con valores, con igualdad de oportunidades, interculturalidad, LGTBI y feminista. Sin trabajar todo eso a corto, medio y largo plazo, no tiene sentido plantear lo del mencionado referéndum.
Si Més tuviera hoy diputados en el Congreso, ¿votaría a favor de la investidura de Pedro Sánchez?
Bueno, si usted fuera Pedro Sánchez —sonríe de nuevo— y yo un diputado de Més, le pediría políticas netamente de izquierdas, la derogación de la ley "mordaza" o de la ley Montoro y un compromiso con las Islas Baleares, con un cambio en el modelo de financiación y justicia histórica en relación a lo poco que hemos recibido siempre del Estado. Estas tres cuestiones serían esenciales para poder votar que "sí". A ello añadiría la necesidad de que haya mucho más diálogo sobre el modelo territorial.
"En el horizonte de 2030, es necesario más transporte público, más tren y especialmente también más tranvía"
¿Por qué cree que Més nunca ha llegado a tener diputados en el Congreso?
A nivel de las elecciones generales, tendríamos que hacer una reflexión y aplicarle mucha materia gris. Desde el proyecto de Progressistes en 2004, en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, hasta ahora tenemos mucha más competencia estatal y más partidos, pero también es cierto que nosotros no hemos conectado con el imaginario colectivo de que seremos útiles en el Congreso de los Diputados. Además, cada vez obtenemos unos resultados más flojos, aunque es verdad que las elecciones generales están siendo un poco atípicas en estos últimos años, por su repetición constante.
¿Cuál sería la posible solución para conseguir unos mejores resultados en las generales?
Lo que queremos en ese sentido es fortalecer un proyecto de islas. No estoy hablando ahora de un partido, sino de un proyecto de islas —Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera—, con tal de que podamos dar estabilidad a la marca, para que nos podamos presentar de una forma más coordinada y teniendo en cuenta todo el país. Y a la vez también para que cuando tengamos que afrontar negociaciones con el Govern, Més per Mallorca no sólo mire Mallorca, sino todo el territorio, y que los menorquines, los ibicencos y los formenterenses también lo hagan, porque el resto de partidos lo hacen, con una sigla para todo el territorio. Yo no quiero una sigla para cuatro islas, yo quiero un proyecto para cuatro islas, respetando la diversidad y la autonomía de cada una, pero especialmente con mucha más coordinación.
¿Mallorca sería el líder o el referente de ese proyecto?
No tiene por qué haber liderazgos. Nosotros no tenemos que hacer lo que hace Madrid, que es un modelo centralista. Yo estoy hablando de un compromiso, una coordinación y diferentes liderazgos. Eso se ha de tener muy claro. No estoy hablando de un proyecto centralista, así no tendría ningún sentido. Yo estoy hablando de la generosidad de un proyecto compartido, con autonomía para cada isla, pero con coordinación.
"Yo no quiero una sigla para cuatro islas, sino un proyecto para cuatro islas, respetando la diversidad y la autonomía, pero con mucha más coordinación"
¿Qué infraestructuras viarias serían necesarias en el marco de la próxima década?
En diversas ocasiones he dicho que el modelo territorial de Mallorca pasa, inexorablemente, por un modelo de movilidad sostenible. No hacen falta más carreteras —lo afirma en dos ocasiones—. En Palma falta un tranvía, que pueda conectar el centro con la Playa de Palma y Llucmajor, y que luego, en una segunda fase, pueda llegar a Calvià. Necesitamos más infraestructuras de tren. Tenemos el tren de Llevant aún colgado. En el horizonte de 2030, le diría que es necesario más transporte público, más tren y especialmente también más tranvía. Eso es el futuro territorial de Mallorca. Somos una isla finita. No puede ser que seamos uno de los territorios con más coches por habitante, con 800 coches por cada 1.000 residentes.
¿En qué punto está ahora la relación con el PSIB y hacia dónde debería ir?
Yo le puedo explicar la relación política que tengo con el alcalde de Palma, el socialista José Hila, que es con quien interlocuto. Es cierto que el PSIB y Més son diferentes formaciones, con distintas formas de entender la izquierda y el territorio, pero en nuestro caso ha habido siempre una corresponsabilidad en el sentido de que la izquierda ha de ganar, con diferentes estrategias y matices. Creo que ese es el camino y eso es lo que plantearé también con los partidos a nivel de Govern, es decir, corresponsabilidad, solidaridad e igualdad. Los pactos se han de construir en base al diálogo, la generosidad y el cumplimiento estricto de los acuerdos, que son las hojas de ruta. Por otro lado, creo que hace falta un poco más de diálogo para no estar en crisis regularmente.