Desde la vuelta del verano, hogares, industrias y empresas se están enfrentando a una situación que, con el paso de los meses, se ha convertido en una pesadilla. Los precios de la energía en España muestran sus niveles más altos, con la luz en récords mensuales desde julio, el gas disparado por las tensiones geopolíticas y los carburantes en niveles que no se veían desde hace más de ocho años, lo que dificulta la ansiada recuperación económica poscovid.
A la subida de los precios para salir de la crisis del Covid, se le ha sumado la invasión de Rusia a Ucrania y la emergencia energética derivada del conflicto. El incremento de la factura de la luz, que llegó a 700 euros el megavatio, se le ha unido ahora el del carburante, con precios nunca antes visto en nuestro país.
La situación no invita al optimismo. Por ello, la Comisión Europea ha propuesto formalmente un esbozo de plan para ser independiente de los combustibles fósiles originarios de Rusia lo antes posible. No hay que olvidar que la Unión Europea importa el 90 por ciento del gas que consume, del que más del 40 por ciento corresponde a Rusia, así como el 27 por ciento del petróleo y el 46 por ciento del carbón.
El proyecto legal de Bruselas otorga el reconocimiento de verde a las centrales nucleares que ya están en marcha y a las que se construyan al menos hasta 2045. Las plantas de generación de electricidad con gas también gozarán del mismo reconocimiento al menos hasta 2030.
CINCO CENTRALES ACTIVAS
Cabe recordar que, en nuestro país, hay cinco centrales nucleares de segunda generación en activo con un total de siete reactores: Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Trillo I y Vandellós II. Además, hay un reactor desconectado: Garoña, y dos en desmantelamiento: Vandellós I y José Cabrera-Zorita. Existe una fábrica de combustible nuclear en Juzbado, Salamanca y un centro de almacenamiento de residuos radiactivos de baja y media actividad en Hornachuelos, Córdoba. Además, hay un proyecto de construcción de Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Villar de Cañas, Cuenca para los de mayor radioactividad.
Hasta febrero de 2011 existió una moratoria por la que no se contemplaba la construcción de nuevas centrales, pero en esa fecha se aprobó en el Senado la Ley de Economía Sostenible por la que se permite la ampliación del periodo de vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años si lo autoriza el Consejo de Seguridad Nuclear.
Durante la última semana, mallorcadiario.com ha llevado a cabo una encuesta en la que el 82,9 por ciento de los encuestados cree que la solución para aliviar la actual crisis energética es potenciar las centrales nucleares. Por contra, el 17,1 por ciento opina todo lo contrario.
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