La investigación se inició a raíz de la denuncia de uno de los trabajadores, un ciudadano extranjero en situación ilegal que localizó una oferta de trabajo a través de un anuncio publicado en una red social para realizar trabajos de jardinería.
AMENAZAS Y CONDICIONES INSALUBRES
Desde el primer día de trabajo, la víctima empezó a recibir coacciones y exigencias para trabajar más horas de lo acordado. El empresario se aprovechó de la necesidad de la víctima y de la ausencia de un permiso de residencia que le permitiese acceder a un trabajo regulado legalmente,por lo que le obligaba a trabajar por la mañana como jardinero y por la tarde como camarero en un bar regentado por el propio empresario. Por si fuera poco, además, el ahora detenido no le pagaba el dinero que le había prometido.
Durante la relación laboral, la víctima vivía en un cuarto habilitado como vivienda, ubicada en el mismo bar en el que trabajaba, en condiciones insalubres: sin ventana ni aseo e incluso con la presencia de insectos.
Ante esta situación, la víctima decidió dejar el trabajo y solicitó al empresario que le pagara lo que le debía. Fue en ese momento cuando el empresario amenazó directamente a la víctima con armas de fuego.
ENTRADA Y REGISTRO
Una vez recibida la denuncia y previa autorización judicial, el grupo IV de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional realizó una entrada y registro en la finca, propiedad del empresario y lugar donde se localizaron dos escopetas y un revólver de aire comprimido, de apariencia completamente real, que fueron intervenidos considerados como medios utilizados para llevar a cabo la amenazas.
A la investigación policial se incorporó más tarde una segunda denuncia de otra víctima que manifestó haber sufrido condiciones similares a las descritas por la víctima inicial. La operación acabó con la detención y puesta a disposición judicial del empresario.