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Crece la venta de joyas de mallorquines a mercados internacionales
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Crece la venta de joyas de mallorquines a mercados internacionales

Por Cristina Suárez
lunes 31 de diciembre de 2018, 08:00h

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Falta de uso, cambio de moda, "porque ya no toca ponerse algo así", "porque era de una tía que me trae malos recuerdos", porque "es una herencia que rompió la familia.".. Las razones por las que deshacerse de una joya son innumerables y en muchas ocasiones, nada tiene que ver con la necesidad económica. El fenómeno es mundial y en Mallorca, cada vez más familias, optan por darle una salida a esas piezas valiosas pero que en el día a día representan una carga.

Joya adquirida por CIRCA
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Joya adquirida por CIRCA

"Notamos un aumento del número de mallorquines que viajan expresamente a Barcelona, a nuestra sede, para vender esas piezas antiguas de la familia", cuenta a mallorcadiario.com Rosa Tomàs, directora de Circa Barcelona. Son usuarios de clase socioeconómica alta que pretenden rentabilizar un activo que lleva "demasiado tiempo" en un joyero o caja fuerte.

Broches, tiaras, relojes-joya... Pequeños tesoros con siglos de historia que son el legado de dos o tres generaciones atrás y que se han ido pasando de unas a otras con el ánimo de darles uso pero que con el mundo de hoy en día, que ya no tienen cabida entre los miembros de la familia.

¿Por qué? "Sencillamente porque la manera de vivir, vestir y de ocio ha cambiado mucho", indica Tomàs. "Los momentos para lucirlos ya apenas existen". Atrás quedaron las fiestas de glamour y exhibición en las que correspondía lucir piezas así. "Nosotros mismos aconsejamos guardar algunas piezas porque son más llevaderas y discretas. Otras, como un diamante a partir de cierto quilataje -entre 5 y 8- son maravillosos pero no se ponen sencillamente porque no hay ocasión".

O el caso de los broches. Una pieza de platino con diamantes talla antigua del siglo pasado "valisosísimo, pero que ya no se lo pone nadie", afirma esta experta en alta joyería. "Solo hay que darse una vuelta por las joyerías de Palma para comprobar que no venden ni uno".

Y no solo por gustos y tendencias: también por una sensación de inseguridad creciente. "Quien lo porta no quiere estar poniéndoselo y quitándoselo constantemente en función de la compañía o los lugares por los que se mueva", explica Tomàs.

DE MALLORCA A ESTADOS UNIDOS, ASIA O EUROPA

Una vez en Barcelona, indica Tomàs, se estudian, valoran y se exportan a su central en Nueva York. Un ejemplo: el año pasado compraron un diamante talla antigua de 19 kilates, moldura original, pureza muy alta, de principios del siglo XX, muy único y en lote con otras piezas de platino, perlas... "Hablamos de adquisiciones de entre mil euros y medio millón-millón de euros", cifras de mareo al alcance de muy pocos.

La demanda, eso sí, es mundial. "No hacemos publicidad por privacidad y también porque vendemos al mundo entero".

Estados Unidos -primer mercado mundial de diamantes-, la pujante Asia, las clásicas Gran Bretaña y Francia con gran gusto por la joya antigua... "Todo depende de la pieza. por ejemplo, con los relojes el mercado de hombre es muy activo con los modelos Vintage de Rolex muy demandados, mientras que el de mujer tienen mucha salida en el mercado asiático. "Las mujeres de hoy en día, trabajadoras y modernas, preferimos modelos más casual, más esport"...

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