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Chemsex: los peligros de una práctica sexual en auge en Mallorca
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Chemsex: los peligros de una práctica sexual en auge en Mallorca

Por Malik Dehouche
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mdehouchemallorcadiariocom/9/9/24
domingo 01 de diciembre de 2024, 05:00h

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El chemsex, un acrónimo de chemicals y sex, se refiere al consumo intencionado de ciertas drogas con el propósito explícito de mantener relaciones sexuales prolongadas. A diferencia de otros consumos sexualizados, esta práctica no ocurre de manera incidental en contextos como fiestas, sino que las sustancias se consumen con la intención específica de potenciar la experiencia sexual. Héctor Olmos, educador chemsex en ALAS Baleares, atiende a mallorcadiario.com para detallar los riesgos de esta práctica sexual, las estrategias para minimizar riesgos y cómo tratar con las personas que sufren una adicción a esta experiencia.

El chemsex, aunque nació en los años 90 en Gran Bretaña, es una práctica que se está extendiendo a pasos agigantados, sobre todo en los últimos años, y ya tiene influencia en Mallorca. Héctor Olmos, de ALAS Baleares, asegura que este 2024 están trabajando con unas 30 personas que han pedido ayuda tras haber experimentado algún problema con el chemsex.

Como ha explicado el especialista Olmos, "las sustancias que definen el chemsex son, principalmente, la mefedrona, la metanfetamina, el GHB, el popper y la viagra. Aunque, dependiendo del lugar, se incluyen otras sustancias como la cocaína".

El fenómeno, asociado inicialmente al colectivo LGTBIQ+, especialmente hombres gays y bisexuales u otros hombres que tienen sexo con hombres, ha encontrado en las ciudades grandes y destinos turísticos un espacio fértil para su práctica. A menudo, las sesiones de chemsex pueden extenderse "desde varias horas hasta días enteros, lo que añade un componente de resistencia física y planificación en quienes lo practican".

Héctor Olmos, educador en chemsex de Alas Baleares.

APPS DE CITAS: UN PUENTE PARA EL CHEMSEX

En la era digital, las aplicaciones de citas como Grinder están teniendo un papel crucial en la expansión del chemsex. Estas plataformas, diseñadas para facilitar encuentros afectivos o sexuales, también se han convertido en un canal para acceder a las drogas necesarias. Según Olmos, "aunque las aplicaciones han prohibido el uso explícito de palabras relacionadas con las drogas, los usuarios han desarrollado códigos específicos utilizando emoticonos para sortear estas restricciones".

El uso de estas apps, aunque permite conexiones rápidas y encuentros fáciles, también conlleva comportamientos que alimentan inseguridades y dependencia. La facilidad para rechazar a alguien en función de su apariencia genera inseguridades que, en algunos casos, pueden derivar en la búsqueda del chemsex como una vía para experimentar aceptación o placer.

RIESGOS Y VÍNCULOS CON ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL

Los riesgos asociados al chemsex son múltiples, tanto físicos como mentales. Entre los primeros, el consumo de sustancias como el GHB puede ocasionar pérdida de conocimiento e incluso sobredosis si no se controlan las dosis adecuadamente. El uso de la vía inyectada (slam) añade peligros relacionados con infecciones y complicaciones derivadas de una técnica inadecuada.

El impacto del chemsex en las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH, es un tema que conduce a la controversia. Aunque se asocia a un aumento en estas infecciones, Olmos aclara que "no hay una relación directa; el riesgo de transmisión de ITS es similar al de cualquier práctica sexual sin protección". Sin embargo, en el contexto del Chemsex, en ocasiones, las sustancias pueden generar una falsa sensación de seguridad con respecto a posibles transmisiones de VIH u otras ITS.

ESTRATEGIAS PARA MINIMIZAR RIESGOS

Enfrentar los riesgos del chemsex pasa por adoptar estrategias de reducción de daños que permitan un consumo más consciente. Estas incluyen la planificación previa, como "no llevar más cantidad de sustancias de la que se planea consumir" y evitar combinaciones peligrosas, como el GHB con alcohol. Servicios como Energy Control ofrecen análisis de sustancias para verificar su calidad, una herramienta esencial para minimizar los riesgos de un consumo no esperado.

Las organizaciones como ALAS trabajan en la gestión del consumo y en la reeducación sexual. Esto implica reconectar con el placer y el deseo sin depender de sustancias, un proceso que también aborda problemas emocionales como la soledad o la ansiedad. Como explica Olmos, "trabajamos para que las personas puedan relacionarse con su cuerpo y su sexualidad desde un lugar que no esté vinculado al consumo de sustancias".

REFLEXIÓN Y DESESTIGMATIZACIÓN

El estigma sigue siendo uno de los mayores obstáculos para abordar el chemsex de manera efectiva. Las personas que lo practican enfrentan juicios que pueden llevarlas a ocultar sus prácticas y evitar buscar ayuda. "La mejor forma de reducir riesgos es acompañar a las personas y hacerles sentir que no están solas. El estigma surge porque no se habla de estas prácticas, o cuando se hace, se aborda de forma negativa", zanja el educador de ALAS Baleares en Chemsex.

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