¿Cuándo se puso en marcha el citado programa de apoyo emocional a los médicos de Baleares?
Se puso en marcha en marzo de 2020, a raíz de las previsiones de la Sociedad Española de Psiquiatría. En aquel momento, ya se estimaba que la pandemia impactaría de forma importante en la salud mental de los profesionales sanitarios. Por ello, la Organización Mundial de la Salud recomendó iniciar programas para cuidar la salud mental de dichos profesionales. En ese contexto, el Colegio de Médicos de Baleares puso en marcha el mencionado programa de apoyo emocional.
¿A cuántos profesionales ha atendido este programa hasta ahora?
En estos dos últimos años, este programa ha atendido ya a un centenar de médicos, predominantemente de la sanidad pública. Mayormente, han solicitado ayuda médica, con una edad media de 47 años. Además, ha habido una mayor prevalencia en las mujeres, pues de cada tres personas atendidas, dos eran mujeres.
¿Le ha llamado la atención este último dato que me acaba de comentar?
Bueno, en realidad se corresponde con la prevalencia de los trastornos de ansiedad o depresivos en la población en general, que también son más frecuentes en el género femenino. Por otra parte, los hombres son menos propensos a solicitar ayuda por este tipo de problemática.
"La pandemia ha representado un punto de inflexión, si bien, por desgracia, la profesión médica ya estaba sufriendo mucho antes de la pandemia"
¿Cuáles han sido los síntomas más frecuentes que han manifestado los profesionales sanitarios que usted ha atendido?
Esencialmente han sido insomnio, ansiedad y síntomas de tipo depresivo. Y luego, en menor medida, síntomas de un trastorno de estrés postraumático.
¿Los síntomas manifestados por la población en general han sido los mismos?
En líneas generales, los síntomas han sido muy similares, si bien se ha observado que el personal sanitario tenía un riesgo mayor —10 por cien— que la población general. Asimismo, el incremento en la prevalencia de ansiedad y depresión a principios del 2020 era más del doble del nivel observado en años anteriores.
¿Antes de la pandemia se daban ya este tipo de situaciones en los médicos?
La pandemia ha representado un punto de inflexión, si bien, por desgracia, la profesión médica ya estaba sufriendo mucho antes de la pandemia. Ello obedecía a que en estos últimos años las condiciones laborales han empeorado bastante, por ejemplo con más carga o presión a nivel asistencial y con un progresivo deterioro de las condiciones económicas. En ese sentido, la pandemia ha hecho más evidente o ha agravado una tendencia que ya existía desde hacía varios años.
¿Podría extraerse alguna posible enseñanza de la situación que describe?
La enseñanza sería que los médicos tenemos que aprender también a cuidarnos a nosotros mismos. Al final, los profesionales sanitarios somos unos grandes expertos en cuidar la salud de los demás, pero a veces a costa de descuidar la salud propia. En general, somos un colectivo que está muy poco acostumbrado a pedir ayuda.
"Los sanitarios somos un colectivo que está muy poco acostumbrado a pedir ayuda"
Ya fuera del ámbito médico, ¿ha atendido a más pacientes a lo largo de estos dos últimos años?
Como psiquiatra, en el Hospital Comarcal de Inca he observado un aumento significativo en los casos de intento o ideas de suicidio, mientras que en la consulta he constatado un incremento exponencial de las personas que sufren trastornos de ansiedad. Por otra parte, las restricciones han dificultado el acceso a los servicios de salud mental y han potenciado la atención telefónica, que tiene grandes limitaciones en la atención especializada en salud mental.
¿Ha habido entonces un incremento de la atención vía telefónica?
Efectivamente. Desde el inicio de la pandemia ha habido un formato mixto de atención, que ha sido tanto telefónica como presencial. En ese contexto, añadiría que la presencialidad y el contacto directo con la persona son necesarios para desarrollar una buena relación médico-paciente.
¿Cómo definiría lo que es la fatiga pandémica?
La fatiga pandémica es la consecuencia de una situación excepcional que se ha alargado demasiado en el tiempo. A causa de la pandemia, hemos vivido una situación inesperada y desconocida, que nos ha colocado a todos en una posición de vulnerabilidad y nos ha hecho conscientes de la incertidumbre del futuro a corto y medio plazo.
"A causa de la pandemia, hemos vivido una situación inesperada y desconocida, que nos ha colocado a todos en una posición de vulnerabilidad"
Es así, sí...
La pandemia nos ha mostrado lo vulnerables que somos como seres humanos y como sociedad. La fatiga pandémica es el resultado de todas esas vivencias durante estos dos años, más allá de la sintomatología específica provocada por el contagio del virus.
¿Se entiende ya por fin hoy lo que es una depresión?
A la sociedad le queda aún un largo camino para entender lo que son las enfermedades mentales, como por ejemplo la depresión o la ansiedad. Pero también es cierto que en estos últimos diez años se han roto una serie de barreras, ya que hoy en día se habla abiertamente del suicidio o de la depresión. Esto ha sido posible gracias a las iniciativas de las autoridades, las instituciones sanitarias y las asociaciones de pacientes, así como gracias también a la valentía de algunos personajes públicos que han sido capaces de hablar de una forma sincera y franca de sus problemas de salud mental. Todo esto ayuda a hacer visibles los problemas de salud mental, que en definitiva son problemas de salud.
Con la pandemia aún presente, llega ahora la guerra en Ucrania...
La verdad es que los seres humanos del primer mundo no estamos preparados para estas situaciones de incertidumbre e inestabilidad extrema. Hay que recordar que cuando se inició la problemática del coronavirus en China en enero de 2020, pensábamos que no llegaría aquí. Y algo parecido parece suceder ahora con la guerra en Ucrania. A veces nuestro cerebro nos "engaña", como mecanismo de defensa.
"Nos engañamos a nosotros mismos creyendo que el virus no llegaría a nuestro país y ahora lo hacemos pensando que no nos llegarán los efectos de la guerra en Ucrania"
¿En qué sentido?
En su momento nos engañamos a nosotros mismos creyendo que el virus no llegaría a nuestro país y ahora lo hacemos pensando que no nos llegarán los efectos de la guerra en Ucrania. Pero, por desgracia, la realidad siempre suele ser otra, por lo que las consecuencias de esta guerra y de la situación tan dramática que está viviendo dicho país llegarán de algún modo también a España, a Baleares, a Mallorca y a cada una de nuestras casas. Lo que aún no sabemos es en qué forma nos llegarán esas consecuencias y hasta qué punto nos afectará esa situación, pero nos afectará. De hecho, ya nos está afectando.
¿Nuestro día a día influye en el malestar psicológico que padecemos hoy muchas personas?
Efectivamente. Por ello, tenemos el deber de revisar cuál es nuestro estilo de vida. Cada persona debe analizar lo que le gusta, le estimula, le divierte o le preocupa. Debemos hacer ese ejercicio y esa reflexión para intentar deshacernos de los proyectos, las actitudes o las personas que nos puedan resultar tóxicas y para intentar evitar esas y otras situaciones que nos generan estrés de una forma continuada.
A un nivel ya más personal, ¿cuáles cree que son las cosas de verdad esenciales en la vida?
Uno de los aprendizajes a nivel personal de estos últimos años ha sido el de la necesidad que he tenido de redefinir cuáles son mis inquietudes y de intentar focalizar todos mis esfuerzos en los aspectos de mi vida que para mí son más importantes, como por ejemplo la familia, los amigos, la salud o el dedicarse más tiempo a uno mismo. En ocasiones, esos aspectos son difícilmente compatibles con el desarrollo de una actividad profesional altamente competitiva. Al final, debemos ser conscientes de dónde estamos invirtiendo nuestro tiempo y nuestra energía.
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