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Margalida Prohens, presidenta del Govern de les Illes Balears
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Margalida Prohens, presidenta del Govern de les Illes Balears (Foto: J. Fernández Ortega)

Año 2023, primero de la Era Prohens: La derecha vuelve a gobernar en Baleares

Por Joan Miquel Perpinyà
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jmperpinyamallorcadiariocom/10/10/25
jueves 28 de diciembre de 2023, 17:41h

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En las elecciones autonómicas de 2023, el Partido Popular de Baleares liderado por Marga Prohens obtuvo la victoria, recuperando la hegemonía del PP en las Islas Baleares. Aunque no logró la mayoría absoluta, Prohens negoció la investidura con Vox y se convirtió en presidenta del Parlament. El Gobierno del PP enfrenta desafíos y obstáculos, con un Gobierno central presidido por Pedro Sánchez (PSOE) dispuesto a ejercer de oposición a las comunidades gobernadas por el PP. Además, Vox ha demostrado ser un foco de inestabilidad para el Ejecutivo balear y parece sentirse cómodo en ese papel.

El año 2023 que en breve concluirá ha sido testigo de importantes acontecimientos políticos en las Islas Baleares. El primero y más importante de todos fue la victoria incontestable del Partido Popular de Baleares, liderado por Marga Prohens, en las elecciones autonómicas del 28 de mayo. Con 25 escaños, nueve más que en las elecciones de 2019, y el 35,83 por ciento de los votos, Prohens recuperó la hegemonía del PP en Baleares, imponiéndose en las cuatro islas.

Ciudadanos y El PI no lograron entrar representación parlamentaria y Podemos se desplomó, logrando un único escaño por Menorca. Més per Mallorca fue el único miembro del Pacte de Bellver que logró resistir con el mismo número de diputados, pues el PSIB perdió un escaño.

A nivel nacional, formación liderada por Alberto Núñez Feijóo logró arrebatar casi todo el poder autonómico al PSOE, lo que obligó a Pedro Sánchez a convocar elecciones generales anticipadas para el 23 de julio.

Pese a la victoria de Prohens, al faltarle cinco escaños para alcanzar la mayoría absoluta del Parlament, fue necesario negociar la investidura con el único partido que se mostró dispuesto a ello: Vox. La formación ultraconservadora pasó de tres escaños a ocho, consolidándose como la tercera fuerza política balear.

Prohens logró la confianza de la Cámara el 6 de julio, con los votos a favor del PP, el diputado de Sa Unió de Formentera y la abstención de Vox, en cumplimiento del pacto alcanzado el 19 de junio con los ultraconservadores. En dicho acuerdo se contemplaban 110 medidas programáticas que garantizaban el apoyo de Vox y permitirían un Govern del PP en solitario. Para facilitar la entente, el PP cedió la presidencia del Parlament al diputado de Vox Gabriel Le Senne.

Baleares se convirtió así en la única Comunidad Autónoma donde el PP gobierna en solitario, pese a no haber logrado la mayoría absoluta. Prohens evitó incorporar a Vox a su Ejecutivo, cosa que sí tuvieron que hacer en el Consell de Mallorca y Menorca.

CAMBIO DE RUMBO

Tras las elecciones, el nuevo Gobierno del PP, presidido por Marga Prohens, inició su mandato con cambios sustanciales respecto a la estructura de su antecesora, Francina Armengol. La gran derrotada en los comicios autonómicos fue la encargada de encabezar la candidatura socialista a las elecciones generales por Baleares, asegurándose su continuidad en la política desde Madrid como diputada en el Congreso y conservando el liderazgo del PSIB-PSOE.

Tras las elecciones generales y fruto de la negociación del PSOE con Sumar, los independentistas vascos y catalanes, y el resto de fuerzas del Congreso, a excepción de PP, Vox y UPN, Armengol fue elegida el 23 de agosto, presidenta del Congreso de los Diputados.

PRIMER ENCONTRONAZO CON VOX

Desde un primer instante, sin embargo, el pacto balear de PP y Vox se demostró como un importante foco de inestabilidad, para regocijo de la izquierda. Los ultraconservadores pronto dejaron claro que pensaban cobrarse bien caro el haber quedado fuera del Ejecutivo y tan pronto como pudieron, escenificaron que la aprobación de las cuentas del Govern pasaban por ellos.

La exigencia al conseller de Educación y Universidad, Antoni Vera, de un calendario para la aplicación de la libre elección de lengua en la Educación, compromiso acordado con los ‘populares’ y reflejado en el acuerdo de 110 medidas, fue el pretexto para tumbar el techo de gasto en el Parlament votando con la oposición de izquierdas y frustrando el paso previo para la tramitación de las cuentas públicas.

Idoia Ribas, portavoz parlamentaria de Vox en sustitución de Jorge Campos, que logró su acta de diputado en el Congreso al encabezar la candidatura por Baleares, calificó su voto en contra del techo de gasto como un “aviso” al PP. Sin embargo, tensar tanto la cuerda conllevó la pérdida de un diputado de Vox, Xisco Cardona, que abandonó el Grupo Parlamentario pasando a ser diputado no adscrito.

Finalmente, el techo de gasto fue aprobado tras acordar ambas formaciones la puesta en marcha de la libre elección de lengua para el curso 2024-2025 a través de una prueba piloto voluntaria, sin modificar la normativa educativa y sin la menor imposición a la comunidad educativa, lo que no ha impedido que los docentes, sus sindicatos y la oposición de izquierdas hayan acusado al Govern de plegarse a las exigencias lingüísticas de Vox y de favorecer la segregación por cuestión de lengua en colegios e instituto, algo que niegan tajantemente el conseller Vera y la presidenta Prohens.

PRESUPUESTOS DE LA CAIB

La aprobación de los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2024, los primeros de la Era Prohens, elaborados por el vicepresidente y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, ha constituido otro hito plagado de dificultades. Ascienden a la cifra récord de 7.230 millones de euros, –un 2,6 por ciento más que los de 2023–, con equilibrio presupuestario y déficit cero, a pesar de la rebaja de impuestos y sin recorte de gasto público.

Pero su alumbramiento puede compararse al parto de un elefante, con todas las dificultades posibles para un Govern en minoría, que se ha visto obligado a negociar hasta el último momento para garantizarse el apoyo de su socio preferente, Vox. Las exigencias de última hora de los siete diputados comandados por Idoia Ribas, principalmente la asignación de 20 millones de euros al plan piloto para la implantación de la libre elección de lengua, aun sin conocer qué centros solicitarán su adhesión al mismo y la supresión de subvenciones a patronal y sindicatos, forzaron al Govern a ceder, ante el riesgo de que los presupuestos pudiesen acabar tumbados en el pleno, al igual que fueron tumbados los de tres consellerias (Educación, Hacienda y Empresa) en la Comisión de Presupuestos durante la tramitación parlamentaria.

Finalmente, casi al límite para su entrada en vigor el 1º de enero, el Govern dio su brazo a torcer y las cuentas públicas fueron aprobadas in extremis, con el apoyo de PP, Vox, el diputado Xisco Cardona y el diputado por Formentera, Llorenç Córdoba.

El también presidente del Consell de Formentera protagonizó un episodio esperpéntico a finales de noviembre, cuando amenazó con retirar su apoyo incondicional al Govern del PP, sin explicar las razones que le llevaban hacerlo. Fue acusado de reclamar un sobresueldo debido a sus dificultades económicas y fue expulsado de la coalición que lideró en las últimas elecciones, Sa Unió de Formentera, logrando arrebatar el poder en el Consell de Formentera a la izquierda. Ahora carece del apoyo de los consellers del gobierno insular, que insisten en pedir su dimisión.

CONFLICTIVIDAD SOCIAL

Se salva así el primer gran escollo del Govern del PP, que evita verse obligado a prorrogar los presupuestos del Pacte de PSIB, Podemos y Més per Mallorca, lo que hubiese sido un gravísimo contratiempo para el cambio político que prometió Marga Prohens y al que se comprometieron PP y Vox en la sesión de investidura.

La mayoría de derechas en el Parlament hace que, una vez más, la oposición de izquierdas recurra a la estrategia de azuzar la conflictividad social a las calles, principalmente a la comunidad educativa. Con el lema ‘La llengua no es toca’ y en base a una pretendida defensa de los ataques a la lengua propia, la izquierda política y sus satélites buscan impedir la libre elección de lengua y reeditar la marea verde del TIL que hizo perder el poder al PP de José Ramón Bauzá en mayo de 2015. Pero la actual situación económica, política y social de Baleares, está muy lejos de la vivida entonces.

En todo caso, el Govern de Marga Prohens se enfrenta a importantes retos y grandes obstáculos, como un Gobierno central de coalición de PSOE y Sumar, dispuesto, como demostró Pedro Sánchez en su discurso de investidura, a hacer oposición a las comunidades gobernadas por el PP. Además, lo hace casi en solitario, con un socio como Vox que, con su radicalismo, se ha revelado como el principal foco de inestabilidad de su Ejecutivo; dispuesto a sacar provecho de su posición clave en el Parlament, aun a costa de debilitar al Govern y de proporcionar generosamente munición política a la izquierda.

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