Las obras comenzaron a finales del mes de julio. La zona de 16.000 metros cuadrados contará con 280 árboles de vegetación mediterránea, mobiliario urbano y alumbrado. Se conservará la antigua pista del canódromo habilitada para el atletismo. Las obras, presupuestadas en 800.000 euros, deben estar finalizadas el próximo verano por contrato fijado con la empresa adjudicataria del proyecto, si bien desde Cort esperan que acaban antes de tiempo. El proyecto también incluye el espacio del antiguo velódromo de Es Tirador.
Pero no todo avanza según los planes. En opinión de los vecinos las excavaciones llevadas a cabo no tienen sentido. “¿Para qué hacen zanjas, van a poner montañitas?”, se preguntan. “Este es un suelo fértil, cualquier payés pagaría por tener la capa de tierra de un metro y medio que es ideal para plantar árboles. En su lugar están enterrando los escombros, sin hacerlos gravilla, sin separar nada, con las columnas aún con el hierro forjado en su interior”, denuncian.
El estupor de los residentes llega cuando se preguntan “¿qué pasaría si esto lo hiciera un particular en una obra? Seguro que le metían una multa y aparecían los agentes del Seprona”. Maimó espera que “los grupos ecologistas GOB y Terraferida denuncien los hechos, nosotros no somos más que una asociación de vecinos y no tenemos sus medios, sus abogados”.
Concluye que se sienten decepcionados: “en los presupuestos participativos del 2016 y 2017 el bosque urbano recibió muchos votos, todos estábamos muy ilusionados, y ahora mire lo que está pasando. ¿No se dicen ecologistas y verdes los que gobiernan en Palma?”.