La pandemia del Covid 19 está afectando a todas las instancias de la sociedad, y, en este sentido, también a la cultura en todas sus diversas vertientes. Uno de estos ámbitos es la cultura popular, que cuenta con una más que destacada repercusión en Mallorca y que abarca, entre otras muchas manifestaciones, los bailes tradicionales, íntimamente vinculados a la historia y las costumbres de la isla. Una buena parte de los grupos y colectivos que desarrollan su actividad en este sector de la cultura se hallan asociadas a la Federació de Música i Balls de Mallorca, presidida, desde hace aproximadamente un año por Joan Escudero, miembro de las agrupaciones ‘S’Estol Porrerenc’ y ‘Aires des Pla de Marratxí’.
La federación acoge actualmente a un total de 66 grupos repartidos en la práctica totalidad de la geografía de Mallorca y que responden a perfiles diversos. En este sentido, su presidente, Joan Escudero, sitúa en el año 2014 el momento que, a su juicio, marcó “un punto de inflexión en la evolución del movimiento en nuestra isla, porque fue cuando se propició un cambio de estatutos que permitió ampliar el espectro de grupos, sumando otros perfiles además de los tradicionales, como los ‘ximbombers’, los ‘xeremiers’ o incluso la investigación en cultura popular”.
El número de agrupaciones se ha mantenido estable, e incluso con una moderada tendencia al alza durante los últimos años. Ahora bien, ¿ha seguido siendo así tras la irrupción de la pandemia? ¿O, tal vez, la necesidad de imponer medidas restrictivas que afectan directamente a la forma de llevar a cabo los ensayos y las actuaciones públicas está suponiendo un duro obstáculo para las personas que viven con pasión la música y el baile de Mallorca?
De hecho, como relata el presidente de la Federació de Música i Balls, tras la promulgación del decreto del estado de alarma por parte del Gobierno central “las actividades se paralizaron, porque el confinamiento nos obligó a ello. Posteriormente, fueron desarrollándose las sucesivas fases de desescalada , y algunos grupos comenzaron a reunirse de nuevo para ensayar o incluso para llevar a cabo recitales esporádicos”.
Eran esos unos momentos en que, como recuerda Joan Escudero, “había muchas medidas que todavía no estaban del todo claras, como el uso obligatorio de mascarillas”. Por esta razón, y para encauzar mejor la recuperación de la actividad en las diferentes agrupaciones, la federación decidió redactar un documento específico que recoge protocolos de aplicación general en ensayos, actuaciones y otros eventos, y que abordan aspectos como el uso de mascarillas y otros elementos de protección, la desinfección de manos y la distancia social.
REPUNTE DEL VIRUS
Eso sucedió en junio, y, como es sabido, a partir de finales de julio y principios de agosto los casos de Covid repuntaron nuevamente, tanto en Mallorca como en la mayor parte de territorios. La consecuencia más directa de esta reactivación de la pandemia fue, como señala Escudero, que “empezaron a anularse y suspenderse las fiestas populares, y muchos ayuntamientos, por miedo o por prudencia, prefirieron no arriesgarse a organizar acontecimientos que implicasen una gran concentración de personas, como una actuación musical o una ‘ballada de ball de bot’, por ejemplo”.
Esta nueva vuelta de tuerca del coronavirus enfrió otra vez los ánimos de las agrupaciones, si bien cabe destacar, siguiendo la explicación de Escudero, que los meses de verano, “aún siendo periodos importantes en la actividad del sector, no constituyen el único momento del año en que las agendas van más o menos repletas. De hecho, estamos hablando de un colectivo que tiende a repartir bastante equitativamente sus compromisos y actividades en el transcurso del ejercicio”.
La cuestión es, no obstante, que, según el presidente de la Federació de Música i Balls de Mallorca, “muchos grupos todavía no han podido comenzar de nuevo, ni a ensayar ni tampoco a realizar actuaciones. Y en esto ha tenido bastante que ver la pandemia, ya que las normas de distanciamiento impulsadas desde las administraciones sanitarias hacen que muchos de los locales que anteriormente utilizaban los grupos ya no resulten operativos”.
"MUCHOS GRUPOS NO HAN EMPEZADO, NI SABEN CUÁNDO PODRÁN HACERLO"
Escudero se refiere concretamente a los casos de entidades vinculadas al ámbito de la cultura popular que “ahora, a causa de las normativas prevención de la Covid, precisan de instalaciones más amplias, en los que se puedan guardar las distancias”. A ello se une, como expone el presidente de la federación dedicada a la promoción de la cultura popular de Mallorca, el hecho de que “en bastantes casos, se trata de dependencias compartidas con otras asociaciones, como, por ejemplo, entidades de personas mayores. Incluso, a causa de la necesidad de restringir el número de estudiantes por aula en colegios e institutos, determinados espacios están siendo utilizados para usos educativos. Es lógico que sea así, dada la situación en que nos encontramos, pero no cabe duda de que son factores que obstaculizan la normalización de las actividades de música y baile”.
La cuestión es que, con los datos de evolución del coronavirus todavía no estabilizados en Baleares, al igual que sucede también en otros territorios, muchos grupos, en palabras de Joan Escudero, “no han empezado a funcionar, ni saben tampoco cuándo podrán hacerlo. Para las agrupaciones musicales es más fácil, pero una escuela de baile, por ejemplo, necesita un local grande”. Así las cosas, Escudero estima que, en estos momentos, se hallan en activo el 50 por ciento de las entidades asociadas a la federación, “o, tal vez, algo menos. Y no es por falta de ganas. Simplemente, ocurre que existen requisitos que obligatoriamente han de cumplirse, y en las circunstancias actuales no siempre es posible hacerlo”.
'BALL DE BOT' POR VÍA TELEMÁTICA
¿Y qué expectativas se intuyen en el ámbito de la cultura y la música tradicionales de cara al futuro, en la denominada ‘nueva normalidad’? Escudero sospecha que, en un primer momento, la gente “sentirá algo de miedo a la hora de ir a bailar, salvo que sea con su pareja habitual. Evidentemente, las agrupaciones tendremos que reinventarnos: ensayar con otros procedimientos, promover las muestras de baile online, clases telemáticas, o incluso retransmitir a través de las nuevas tecnologías las ‘ballades’ y el resto de actuaciones para evitar grandes concentraciones de personas en calles o plazas. De hecho, todas estas propuestas ya se han estado llevando a cabo estos últimos meses, y, sin duda, marcarán el futuro próximo”.
¿Y qué ocurre con el futuro no tan próximo, es decir, el que se abre de cara a los próximos años, en cuanto a la continuidad de las actividades de música y baile tradicionales? Para Joan Escudero, las nuevas generaciones “garantizan la pervivencia de la cultura popular en Mallorca, o, al menos, esa es mi opinión. Es cierto que ante el amplio abanico de propuestas que los jóvenes actuales tienen para elegir, a veces es difícil fidelizarlos”.
Precisamente, para promover la divulgación de su oferta cultural entre la población en general, y particularmente entre niños y adolescentes, la Federació de Música i Ball organiza su multitudinario encuentro anual. Según Escudero, se trata de una “oportunidad para dar a conocer nuestra labor y atraer la atención de los sectores juveniles. No en vano, es en la adolescencia cuando se produce una relativa deserción de miembros en las agrupaciones. Más tarde, cuando son adultos, una parte de ellos regresan a los grupos, pero si podemos evitar que se marchen, mucho mejor”.