Los bares y restaurantes de Menorca podrán mantener abiertas sus terrazas hasta las diez de la noche los fines de semana y vísperas de festivo a partir de la próxima semana. La decisión -acordada entre el Govern, el Consell insular y los restauradores- se ha tomado al amparo de los datos epidemiológicos de la isla y señala el camino que debe seguir el resto de la comunidad.
La desescalada de la restauración sigue pautas diferentes según las Islas. Así, Ibiza y Mallorca con incidencias acumuladas de 39 y 55 casos de Covid por cada 100.000 habitantes -frente a los 24 casos de Menorca- mantienen restricciones que suponen el cierre de los interiores de los locales mientras las terrazas sólo pueden estar abiertas hasta las cinco de la tarde; una circunstancia que les reduce notablemente los aforos y les impide establecer turnos para las cenas.
La desescalada lenta que propugna el Govern para este sector ha permitido dar un paso adelante en Menorca, donde rige un índice de riesgo calificado como bajo, pero mantiene bajo el yugo a las empresas del sector del resto de las Islas, que ven peligrar sus negocios si no llega pronto un alivio de las restricciones que les permita abrir interiores y prolongar horarios. En Mallorca, Pimem y Arema han pedido que se apliquen de inmediato las medidas asociadas al Nivel 2 de riesgo sanitario en el que actualmente se encuentra la Isla.
Se trataría de rescatar el Semáforo Covid señalado en las actuaciones aprobadas por el Consejo Interterritorial de Salud y que, de momento, no está en los planes del Govern. Al contrario, se advierte una intención de prolongar un alto nivel de restricciones más allá del 9 de mayo, cuando decae el estado de alarma y el toque de queda.
La preocupación del sector es que las restricciones se sigan prolongando cuando ya han transcurrido trece meses con un descenso de la facturación del orden del 80 por ciento, con escasas compensaciones por la cierre decretado y una fatiga que puede llevar a la liquidación definitiva de muchos negocios.