El Gobierno cubano mantiene restringida, desde el 24 de marzo de 2020, la llegada de viajeros a la isla. Apenas unas semanas más tarde, el 2 de abril, endureció todavía más el protocolo y cerró las fronteras a la mayor parte de las actividades, con escasas excepciones, entre ellas el tráfico de mercancías.
A pesar de que en octubre de ese año, Cuba reabrió los aeropuertos, restringió las operaciones a cuotas mínimas, especialmente en los vuelos procedentes de países como Estados Unidos, México, Panamá, Bahamas, Haití, República Dominicana y Colombia.
En este problemático y complejo escenario, el sector turístico establecido en Cuba ha sufrido en sus carnes las consecuencias de un parón que, si nos atenemos a la información facilitada por el Ministerio de Turismo, ya tiene fecha de caducidad, el 15 de noviembre, si bien se trata de un punto de referencia temporal a partir del cual los establecimientos irán abriendo paulatinamente sus puertas.
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EL 70 POR CIENTO DE HABITACIONES, EN MANOS MALLORQUINAS
La noticia revista especial importancia para tres empresas con sede en Mallorca que disponen en Cuba de una oferta hotelera diversa y numerosa. De hecho, estas compañías, Meliá, Iberostar y Barceló, controlan el 70 por ciento de las habitaciones puestas a disposición de los visitantes de la isla caribeña. A estos alojamientos hay que añadir los dos hoteles que gestiona el grupo Blau Hotels: el Blau Arenal Habana Beach, a tan solo treinta minutos de la capital, y el Blau Varadero, un establecimiento de cinco estrellas situada en plena zona de playa.
En el caso de Iberostar, la cadena balear acaba de anunciar que, una vez que se abra la isla al tráfico de pasajeros, reanudará la actividad de 16 de los 17 hoteles que gestiona en el país, y, además, inaugurará, como muy tarde en enero de 2022, un nuevo establecimiento en Cayo Cruz.
EL COMPROMISO DE IBEROSTAR
Desde que hiciera efectiva su expansión en Cuba, hace ya casi 30 años (en 1993), Iberostar ha puesto en funcionamiento un verdadero emporium hotelero en los destinos más turísticos del país, como La Habana, Varadero, Cayo Largo del Sur, Trinidad y las provincias centrales de Villa Clara y Ciego de Ávila.
El compromiso de la compañía mallorquina con Cuba se puso especialmente de manifiesto recientemente, cuando el presidente del grupo, Miguel Fluxà, fue uno de los pasajeros que tomó parte en el vuelo inaugural de la aerolínea World2Fly, propiedad de Iberostar, que conecta Madrid con La Habana. Tras aterrizar en la terminal aeroportuaria ‘José Martí’, Fluxá reafirmó la apuesta de la compañía por la industria turística cubana y su empeño en aportar inversiones que hagan realidad la recuperación de la economía del país tras el tremendo mazazo que ha supuesto la crisis sanitaria y las restricciones a la movilidad que ha conllevado.
LA APUESTA DE MELIÁ
En cuanto a Meliá, su implantación en Cuba se concreta en la titularidad de ocho hoteles en Varadero (la zona en la que ha cimentado primordialmente su expansión en la isla), otros dos en La Habana, dos más en Cienfuegos, tres en Cayo Santa María, dos en Cayo Coco y un último establecimiento en Holguín.
En cifras globales, y si hay que contabilizar la totalidad de la oferta turística de Meliá en el país caribeño, el balance, según la memoria de actividad correspondiente a 2020, es de 32 hoteles y 13.916 habitaciones, unos números algo inferiores a los de 2019 (35 hoteles y 14.781 habitaciones).
De hecho, Meliá ha confirmado que, a consecuencia de la pandemia y del cierre casi absoluto del negocio turístico, el pasado año sus ingresos cayeron un 84 por ciento respecto al ejercicio precedente, e informó también de que el 60 por ciento de su planta de alojamientos ha permanecido cerrada la mayor parte de ese periodo.
EL TURISMO REPRESENTA EL 10 POR CIENTO DEL PIB CUBANO
La crisis del sector turístico ha hecho mella de forma lacerante no solo en la regularidad de los balances contables de las compañías extranjeras establecidas en Cuba, sino en la economía del país en su conjunto. No en vano, el turismo representa la segunda fuente más importante de ingresos para el país, solo por detrás de la venta de servicios profesionales al exterior. La industria vacacional aporta nada menos que cerca del 10 por ciento del Producto Interior Bruto de Cuba, y el ‘cierre de puertas’ decretado por el Gobierno al tráfico aéreo y marítimo ha situado a empresas y trabajadores al borde del precipicio.
Los datos resultan demoledores al respecto: con anterioridad a la pandemia, el Ministerio de Turismo estimaba que la cifra de visitantes extranjeros que en 2020 optaría por disfrutar de sus vacaciones en Cuba, se aproximaría a los 4,5 millones. Por supuesto, los registros han sido muy inferiores. La ausencia de estas divisas ha sumido a los habitantes de la isla en una dramática coyuntura de la que tan solo ahora, con el anuncio de la apertura progresiva de fronteras y la predisposición de las compañías hoteleras de reanudar su actividad, se está empezando a vislumbrar la luz al final del túnel.
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VACUNACIÓN SUPERIOR AL 90 POR CIENTO
Ahora bien, ¿por qué justamente ahora el Gobierno cubano se ha decantado por abrir el grifo y permitir la llegada de turistas? Básicamente, la razón es que, a partir de mediados de noviembre, cuando se haga efectiva esta nueva política de reapertura de fronteras, el 90 por ciento de los 11,2 millones de habitantes habrán recibido ya la pauta completa de la vacuna contra la Covid 19. O esas, al menos, son las previsiones oficiales.
Cabe señalar que las vacunas que se administran en Cuba corresponden a sueros creados expresamente por instituciones científicas radicadas en el país. Estos productos responden a las denominaciones de Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus.
PROTOCOLOS SANITARIOS MÁS FLEXIBLES
La fecha del 15 de noviembre marcará también un punto de inflexión en la gestión de la crisis epidemiológica en territorio cubano. A partir de ese día, el Gobierno comenzará a flexibilizar los protocolos sanitarios exigidos a los viajeros, de tal manera que las labores de control se centrarán, específicamente, en la vigilancia de pacientes sintomáticos y la medición de la temperatura corporal.
En cambio, con arreglo a este nuevo escenario, las autoridades no reclamarán a los recién llegados la prueba de diagnóstico de la PCR y aceptarán como prueba del estado de salud del pasajero la presentación del certificado de vacunación. En todo caso, se mantendrá la realización de algunos test, pero se llevarán a cabo de manera aleatoria entre los visitantes que aterricen en Cuba.
CUARENTENA Y PCR NEGATIVO
Muy diferente es el protocolo que se ha venido aplicando hasta ahora, y que todavía se halla vigente. Según esta normativa, los viajeros solo pueden entrar en el país acreditando un PCR negativo que ha debido realizarse, como máximo, 72 horas antes de la llegada al país.
Al mismo tiempo, tanto los turistas extranjeros como los propios cubanos, sean residentes o no en la isla, deben completar un periodo de cuarentena de seis noches y siete días. Los nacionales, a no ser que habiten en otro territorio, pueden escoger entre cumplir este periodo de aislamiento en un hotel o bien en un centro estatal. En este último caso, la estancia es gratuita.
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