¿Qué tal es la situación del sector en estos momentos?
Con respecto a Baleares no nos podemos quejar si nos comparamos con otros territorios nacionales. Yo soy vicepresidente primero de la Asociación de Federación De Salas de Fiestas y allí hablamos mucho. Nosotros, en Baleares, somos privilegiados y somos un referente. Mallorca lo es y ya no digamos Ibiza. Ibiza es un referente del ocio nocturno en todo el mundo. Allí se acaba la temporada con mayor o menor éxito, pero siempre con éxito.
BEACH CLUBS
El ocio ligado a la música ha salido de las discotecas y ha llegado a otro tipo de establecimientos. ¿Es una amenaza para los empresarios que representa?
Tenemos una lucha permanente contra la la oferta clandestina. Parece que la música es una propiedad universal y que todo el mundo puede utilizarla, pero no es así, hay normas. Lo que queremos es que la gente disfrute de las fiestas, de los tardeos... Eso hasta las doce de la noche que es lo que nos marca la normativa de contaminación acústica en el exterior. A partir de la medianoche es nuestro espacio de actividad, el que quiera seguir la fiesta tiene que meterse dentro. Para eso tenemos grandes establecimientos.
“Lo que ahora llaman beach club no es más que el chiringuito de playa de toda la vida que daba servicios a los usuarios”
Eso no sucede en los llamados beach clubs.
Lo que ahora llaman beach club no es más que el chiringuito de playa de toda la vida que daba servicios a los usuarios. En Ibiza se ha convertido en una oferta de discoteca al aire libre hasta las cuatro o las cinco de la mañana. Los empresarios que represento (Amnesia, Pachá, Space....) pueden ofrecer un muy buen producto, pero si a un cliente le das a elegir entre estar entre cuatro paredes o en la playa... Pueden estar fumando, bajo las estrellas y con DJ a todo trapo. ¿Qué hacemos? No hemos sido capaces de reconducir este tema. Los políticos ahora reconocen la equivocación de permitir la música al aire libre porque se les ha ido de las manos.
¿Qué se debería hacer con los beach clubs?
El beach club debe estar en el capítulo de restauración con una secundaria de música. Está muy bien que en un restaurante uno tenga música ambiental. Lo que no puede ser es que se defina como ocio y entretenimiento porque acaba siendo una discoteca. Eso no está permitido ni por la ley autonómica, ni por la nacional de contaminación acústica ni por la de actividades. El éxito de algunos beach clubs es porque no juegan con las mismas normas que los demás.
¿Lo consideran un agravio comparativo?
Claro. Hay empresarios de Ibiza que me dicen: “que me dejen trabajar al aire libre, que en 1998 me obligaron a tapar la discoteca”. Privilege, entonces KU, y otras tantas se taparon. Las discotecas con cielo abierto ya no existen. El estar tapado o no, no influye en la seguridad de los establecimientos pero sí propicia determinadas actividades clandestinas.
CONSUMO DE DROGAS Y BOTELLÓN
La noche tiene muy mala fama. Se dice “aquí o allí, en ese local se puede pillar droga”. Ustedes lidian con eso cada día. ¿Cómo lo afrontan?
“Nosotros tenemos experiencia, aunque siempre puede haber el advenedizo que monte un local sin saber nada”
No hay ningún empresario que se precie que deje a la casualidad las cosas que pueden pasar en su establecimiento. Nosotros tenemos experiencia, aunque siempre puede haber el advenedizo que monte un local sin saber nada. El empresario de verdad tiene las medidas legales y domésticas para que según qué situaciones no se produzcan. Y cuando las detecta, actúa en consecuencia. Comportamientos de ese tipo en tu establecimiento no te benefician para nada. Uno hace un esfuerzo para hacer las cosas bien y no se quiere exponer a que haya gente consumiendo drogas en su local.
¿Es difícil detectar estos casos?
No tanto... Al cliente que consume se le detecta rápido. El gran problema es cuando se identifica a un establecimiento con eso. Eso es algo que los profesionales no queremos. El cliente que busca drogas ya sabe dónde tiene que ir.
Otro mantra repetido es que “se hace botellón porque las copas son muy caras”. Seguro que lo ha oído miles de veces.
Y si fueran más baratas se haría igual. Mire, no hemos subido los precios desde hace quince años. Un whisky valía mil pesetas y ahora más o menos. Nuestros precios están acorde a lo que los clientes piden. Es cierto que hay determinados locales con precios más caros, pero son otro tipo de producto más exclusivo. El cliente debe entender que no sólo paga por la copa. Hay que pagar a los empleados, la seguridad social, la electricidad, la limpieza... No somos ONGs, no queremos perder dinero. El botellón es algo de las nuevas generaciones. Es un problema con el que se podría haber acabado como se hizo con el botellón del Paseo Marítimo. Para eso fue necesaria una manifestación de los empresarios frente a Cort diciendo “hasta aquí hemos llegado”. Si recuerda, la imagen era muy mala. Los turistas que se iban de su hotel al aeropuerto por la mañana se encontraban el espectáculo del botellón. Aquello estaba lleno de degenerados con la música a tope, molestando y ensuciando. Se acabó en el Paseo Marítimo, ya veremos en Playa de Palma.
PLAYA DE PALMA
“Nadie toca al todo incluido, a las barras libres de bebidas de segunda categoría y resulta que nosotros somos los provocadores”
No es el mismo tipo de botellón...
No, no lo es. En el Paseo Marítimo eran residentes y en Playa de Palma son turistas en una dejación absoluta de las normas de civismo que no necesitan ninguna ordenanza. Yo me paseo, conozco la zona... A las once de la mañana ves a grupos de tipos en taparrabos, vociferando en medio de la calle. ¿Es que no hay Policía? Y eso que los alemanes son más civilizados que los ingleses, pero es para llamarles la atención.
Sabe que se señala a algunos establecimientos de la zona como responsables.
Así es. Nadie toca al todo incluido, a las barras libres de bebidas de segunda categoría y resulta que nosotros somos los provocadores. Si nuestros clientes nos pidieran dry martini y café con leche, haríamos los mejores dry martini y café con leche del mundo. Pero nos adaptamos a la demanda que viene. Es cierto que el sector hotelero ha hecho una gran inversión, y lo aplaudo, en zonas como Playa de Palma, Palmanova-Magalluf... Pero ahí no se puede quedar. Sigue habiendo una oferta hotelera de baja calidad que trae el turista que trae. Antes había un frente común y pedíamos a la administración que enviara los efectivos necesarios a la Playa de Palma. Esa unidad se quebró cuando se canceló la comisión de seguimiento. Los hoteleros señalaban a dos o tres establecimientos de Playa de Palma como si fueran la causa de todos los males. Si un local hace algo mal hay que expedientarlo y multarlo, pero nosotros no tenemos ningún control de lo que sucede en la calle. Cuando salen de los hoteles bebidos porque no hay ningún control en el todo incluido y van por la calle con dos vasos... Al final la responsabilidad es de todos, todos deberíamos trabajar juntos para evitar este tipo de cosas. Y ahí deben estar los ayuntamientos, también el de Palma.
¿Cómo es la relación con el Ayuntamiento de Palma?
El Ayuntamiento de Palma se toca los cojones. Este verano le diré lo que me pasó en una de mis salidas nocturnas a Playa de Palma. En una plaza pública me encuentro a vendedores de latas de cerveza a un euro, botellón, vendedores ambulantes... Un despropósito. Allí no había ni un agente de Policía. Angélica Pastor (responsable de Seguridad de Cort) dice que hay 178 agentes destacados en la zona. ¡Anda ya! Además veo unas luces a lo lejos y me digo: “menos mal, ya viene alguien”. Me duele contarlo, es así. Se para el coche... ¡Bajan los agentes y se tiraron media hora para multar a un vehículo que estaba aparcado en una plaza de coches oficiales! ¿Para eso pierdo el tiempo hablando con el alcalde, con Angélica Pastor...? No le puedo decir algunas de las contestaciones de Angélica Pastor. Se quedaría asombrado. Así estamos.
“No le puedo decir algunas de las contestaciones de Angélica Pastor. Se quedaría asombrado. Así estamos”
Para bien o para mal, cada uno lo valorará como considere, la legislatura se acaba en cinco meses. ¿Qué esperan de cara al futuro?
Yo ya llevo 40 años en el mundo del turismo. Me he sentado con políticos de todo color, algunos mejor, algunos peor... Pero ahora hemos perdido la esperanza. En Palma algunos se llevan el gato al agua gracias al Ayuntamiento. Pasa lo mismo en Calvià o en Sant Antoni, en Ibiza. Cuando viene un nuevo equipo de gobierno se empieza de cero y no escuchan lo que tenemos que decirle y que es fruto del conocimiento del sector y de nuestra experiencia. Hemos probado muchas cosas en Playa de Palma: tanquetas de agua de Emaya que pagaba la Asociación, manda cojones; folletos en varios idiomas; y al final policías con un traductor. Esto último funcionó. El traductor les explicaba a los turistas que no podían hacer botellón en la calle y lo entendían. Cuando llegan los señores José Hila y Angélica Pastor se lo explicamos, el Jefe de la Policía Local nos da la razón...
¿Y qué pasó?
Nos dijeron aquello de “yo sé lo que tengo que hacer”, y se lo cargaron. ¿No tendrán menos soberbia y harán caso a los empresarios? Nosotros también cometemos errores y nos equivocamos, claro que sí. Pero tenemos experiencia y conocemos la Playa de Palma. Vamos a cuidar y proteger una de nuestras zonas emblemáticas del turismo. Pues no, hay siguen estando las prostitutas, los trileros, los botellones, los establecimientos que venden cubos de plástico... Lo que no se puede hacer es poner un cartel de que no se puede hacer botellón y a los veinte metros vender cubos de plástico en la vía pública. Me dicen que no se puede prohibir la venta de un producto si tiene código de barras. Venga, el turista no entiende de códigos de barras.