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Proliferan las fiestas clandestinas en casas particulares por el cierre del ocio nocturno
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Proliferan las fiestas clandestinas en casas particulares por el cierre del ocio nocturno

martes 01 de septiembre de 2020, 09:51h

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Las medidas cada vez más restrictivas impulsadas contra el Govern referidas a los locales del sector del ocio nocturno están suscitando la proliferación de fiestas clandestinas en los domicilios particulares que no solo contravienen las nuevas normativas de prevención de la Covid-19 sino que, además, se desarrollan, en muchas ocasiones, sin el cumplimiento de los más elementales protocolos de seguridad, como la utilización de mascarillas y el mantenimiento de la distancia interpersonal.

El cierre de los establecimientos de ocio nocturno, cuya actividad se halla expresamente restringida en las nuevas directrices aprobadas en Baleares y otros territorios para mitigar la incidencia de los contagios por coronavirus, está incidiendo en el surgimiento de un fenómeno de cada vez más preocupante: las fiestas en viviendas particulares que reúnen, generalmente, a un número de asistentes muy superior a los que estipula la normativa anti-Covid (que marca un máximo de 10 participantes en los encuentros familiares y sociales) y en las que resulta habitual la falta de observancia de las más básicas reglas de prevención de las infecciones por el coronavirus.

De hecho, en estas fiestas, que en algunos casos se prolongan durante todo el fin de semana, desde el viernes por la noche hasta bien entrada la jornada del domingo, las personas que se dan cita, casi siempre jóvenes, acostumbran a no utilizar mascarilla, ni tener en cuenta la distancia de seguridad, además de olvidar sistemáticamente la conveniencia de limitar tanto como se pueda las expresiones de afecto, como los besos y los abrazos.

Esta situación ha enervado los ánimos de los empresarios de ocio nocturno que ven cómo la prohibición de mantener abiertas las puertas de sus negocios les está condenando a la ruina al tiempo que deja en la fila del paro a sus trabajadores. Las quejas del sector se fundamentan en dos argumentos concretos. El primero de ellos es que los establecimientos nocturnos (pubs, discotecas, salas de fiesta…) han sido los más disciplinados a la hora de acatar y aplicar las normativas sobre la Covid, y lo han hecho aún a costa de renunciar a una buena parte de sus aforos y perder, en consecuencia, un margen más que sustancial de beneficios.


PROLIFERACIÓN DE FIESTAS CLANDESTINAS


El segundo reproche que el ocio nocturno, tanto en Baleares como en otros territorios que cuentan con una oferta puntera en este tipo de instalaciones, ha realizado a la administración tiene que ver, precisamente, con la proliferación de las fiestas clandestinas.

Su planteamiento es muy sencillo: si las instituciones prohíben las actividades las salas de ocio en horario nocturno para mitigar la expansión de la Covid, pero, al mismo tiempo, los potenciales clientes de estos establecimientos se buscan otros escenarios alternativos para disfrutar de sus reuniones multitudinarias, el balance es que no solo no se ha avanzado en términos de prevención y de salud pública, sino que, muy al contrario, los peligros y riesgos son mucho mayores.

Y ello es así, según argumentan los empresarios del sector, porque, a falta de locales que les acojan, estos clientes, mayoritariamente jóvenes, se ven obligados a habilitar viviendas, apartamentos y otros tipos de recintos que no están preparados para acoger eventos multitudinarios y que, por supuesto, no disponen de los mecanismos de seguridad que, en cambio, sí están presentes en los establecimientos que cuentan con licencia y, por tanto, se hallan legalmente habilitados para asumir este tipo de servicios de ocio.

Los casos de fiestas no autorizadas, con más de diez asistentes, celebradas a altas horas de la noche y la madrugada, generalmente en casas rurales algo apartadas de los núcleos urbanos, son constantes en Mallorca, especialmente desde que entraron en vigor las nuevas prohibiciones aprobadas por el Govern.

Este pasado fin de semana, sin ir más lejos, una fiesta de estas características ha mantenido en vilo a los vecinos del pequeño municipio de Santa Eugènia, donde, según ha podido saber mallorcadiario.com, una fiesta clandestina que comenzó el viernes por la noche no se dio por finalizada hasta las 15 horas del domingo, aproximadamente.

A pesar de que los residentes de casas vecinas llamaron insistentemente a las fuerzas de seguridad, los organizadores del sarao supieron burlar de manera eficaz las labores de control y supervisión de los agentes, de manera que la juerga se desarrolló ininterrumpidamente hasta su finalización y sin que pudiera practicarse ninguna detención.


CONCENTRACIÓN MULTITUDINARIA EN IBIZA


En Ibiza también son habituales las noticias sobre concentraciones masivas de jóvenes que se citan para compartir fiestas en viviendas. Este pasado domingo, la Policía Local de Santa Eulària des Riu ha intervenido en una fiesta que había congregado a unas sesenta personas en una vivienda de Santa Gertrudis de Fruitera. Los presentes, además de sobrepasar el número de asistentes autorizado por la actual normativa, no respetaban las medidas de seguridad frente a la Covid-19.

La actuación policial se inició sobre las nueve de la mañana, cuando un ciudadano particular denunció los ruidos que procedían de una casa próxima a su domicilio, en cuyas inmediaciones, además, se había concentrado una gran cantidad de vehículos.

Tras un tiempo de espera, dado que la presencia de los policías había inducido a los organizadores de la fiesta a interrumpir la música abruptamente, los agentes observaron cómo un gran número de personas abandonaban la casa y se dirigían a los coches estacionados, momento que aprovecharon para proceder a sus respectivas identificaciones.

Los efectivos levantaron las correspondientes actas por la falta de mascarilla de protección y por haber participado, presuntamente, en una fiesta que contravenía las directrices de prevención del coronavirus. Además, los juerguistas tuvieron que regresar a sus casas o bien a pie o bien en taxi, que ya los agentes les impidieron utilizar sus vehículos ante la posibilidad de que una hipotética ingesta excesiva de alcohol pudiera ocasionar incidencias relacionadas con la seguridad vial.

Ahora bien, ¿cómo se organizan estas fiestas clandestinas? ¿De qué manera los asistentes tienen noticia de su celebración y conocen todos los detalles acerca de localización y horarios? Por supuesto, las redes sociales tienen mucho que ver en ello. Los jóvenes organizadores de estos eventos suelen convocar a sus invitados mediante las plataformas telemáticas, circunstancia que invita a reflexionar sobre, al menos, dos detalles específicos: en primer lugar, la progresión geométrica con que estas citas se divulgan entre un elevado número de personas, ya que cada uno de los contactados difunde, a su vez, la información entre su propia red de amistades; y, por otra parte, las dificultades que presenta para las fuerzas de seguridad controlar de manera efectiva la celebración de estas ‘quedadas’.


CANAL DESTINADO A DENUNCIAR LOS EVENTOS ILEGALES


Entretanto, y con la finalidad de que la proliferación de estas fiestas no se les vaya de las manos ni a la administración ni a los cuerpos policiales, la patronal estatal del ocio nocturno y espectáculos ‘Spain Nightlife’ ha puesto en marcha esta misma semana un canal destinado a recibir denuncias sobre eventos ilegales que se celebren en territorio español. La patronal ha adoptado esta determinación después de recibir múltiples denuncias y quejas en las últimas semanas por parte de sus asociaciones adheridas.

Siguiendo el mismo sistema instaurado en Cataluña por su asociación adherida FECASARM, ‘Spain Nightlife’ ha decidido extender este canal de denuncias, que pueden formularse incluso de forma anónima, a todo el territorio español, habilitando la dirección de correo denuncia@spain-nightlife.es

Según la entidad, el buzón que se puso en marcha este viernes en Cataluña ha recibido, tan solo durante este fin de semana, 14 denuncias relativas a diferentes tipologías de eventos ilegales o incluso de locales con licencia que no cumplen las normativas.

Algunas de las fiestas denunciadas se han llevado a cabo ya no en casas particulares, sino en habitaciones de hoteles de lujo y con la asistencia de 'influencers' que colgaban vídeos en las redes sociales.

En cualquier caso, en otras localidades de España también se han celebrado fiestas ilegales cobrando entrada, según señala la patronal del ocio nocturno. Así, en Andalucía, la patronal ‘Málaga de Noche’ ha dado cuenta sobre la celebración este fin de semana de dos fiestas multitudinarias en Marbella.

Para los representantes de ‘Spain Nightlife’, parece evidente que los contagios “siguen en aumento en España, cuando el ocio nocturno legal permanece cerrado” a cal y canto y, de hecho, desde la declaración del estado de alarma, el sector ha visto cómo el 50 por ciento de las discotecas han dejado de funcionar

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