Delegación de Gobierno ha hecho público el balance de la crimininalidad calculando la tasa en relación a la población censada sin tener en cuenta la gran población flotante.
Cierto es que ha disminuído el número de asesinatos, sustracciones de vehículos y robo con fuerza pero también han aumentado las tentativas de homicidios dolosos y asesinatos (un 83,3%, al pasar de 12 a 22) así como los delitos contra la libertad e indemnidad sexual (un 36,3 %) y los secuestros (se triplican, al pasar de 1 el año pasado a 3).
"Desde Delegación de Gobierno se ha explicado que Baleares históricamente ha liderado este indicador pero en PIMEM no aceptamos esta respuesta como explicación ya que el indicador ha aumentado tanto en el último trimestre como en el último año", afirma el presidente de la patronal, Jordi Mora. “Baleares debe ser sinónimo de seguridad, si queremos atraer al empresariado internacional no podemos permitir uno índices de criminalidad tan altos”.
La patronal recuerda que la imagen de una comunidad de escasa seguridad no tan solo afecta a la disminución de inversión empresarial extranjero sino que también puede provocar un efecto muy perjudicial sobre el principal sector económico y laboral. “El turismo puede verse gravemente afectado si prolifera mediáticamente la imagen de las Baleares como territorio inseguro para el turista”, agrega Mora.
Baleares lidera la tasa de criminalidad de España
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“Competir a nivel de precios con los países emergentes del extranjero es un hecho al que difícilmente podemos hacer frente. Por ello debemos aportar una serie de condicionantes extra que nos permitan atraer al turista de nuevo a las islas. La seguridad es uno de ellos”.
Para el presidente de PIMEM preocupa además el hecho de que precisamente sea Palma, uno de los municipios donde más ha aumentado esta tasa. El principal municipio receptor de turismo “debe contar con las herramientas de seguridad adecuada” asegura Jordi Mora, que de nuevo ha pedido tanto a los diferentes poderes públicos que aumenten “el número de efectivos para así controlar y disminuir estos índices”.
Una de las soluciones a este problema pasa, según PIMEM, por un nuevo modelo de financiación “capaz de dotar a la comunidad del impulso económico necesario para sufragar dicho gasto”.