El capítulo en cuestión, titulado "Uso inadecuado del espacio público para juegos", comprende los artículos 26, 27, 28 y 29 de la Ordenanza de Convivencia Cívica. Según la asociación, estas normativas penalizan el juego en las calles y limitan la libertad de reunión de la infancia, en contravención de la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia.
RESTRICCIONES QUE AFECTAN A LA INFANCIA
Vianants Mallorca sostiene que "jugar es un derecho fundamental de los niños" y que resulta esencial para su desarrollo saludable. Sin embargo, afirman que las restricciones impuestas en la ordenanza dificultan aún más el ejercicio de este derecho en una ciudad donde "el espacio público está mayoritariamente destinado al tráfico y al aparcamiento de vehículos".
"La preocupación por las molestias que pueda ocasionar cualquier aglomeración ya está regulada en la sección dedicada a la convivencia", argumenta la asociación, señalando que la inclusión del juego en un apartado específico refleja una visión negativa de esta actividad esencial en la infancia.
Además, recuerdan que la ordenanza ya cuenta con un capítulo específico para regular el vandalismo y el deterioro del mobiliario urbano, así como una normativa vigente sobre el ruido, lo que hace innecesaria la inclusión de un apartado dedicado a restringir el juego infantil.
FALTA DE ESPACIOS PARA JUGAR
Vianants Mallorca también hace alusión a que la falta de espacios adecuados para el juego en Palma es un problema que debería abordarse desde una perspectiva de derechos y no de sanciones. La asociación denuncia que, en muchas viviendas de la ciudad, el juego en interiores no es viable debido al reducido tamaño de los hogares, y que en la mayor parte del espacio público no se permite jugar libremente.
"Más que reprimir el juego, el Ajuntament de Palma debería llevar a cabo acciones que permitan a la infancia disfrutar de su entorno urbano", declaran. La asociación cita ejemplos de otras ciudades donde se han desarrollado políticas para recuperar los barrios como espacios de convivencia infantil, algo que, según denuncian, no se está haciendo en Palma.
LLAMADA A LA ACCIÓN
Ante esta situación, Vianants Mallorca ha presentado alegaciones formales al Ajuntament de Palma, instando a la eliminación del Capítulo IV de la ordenanza y solicitando un enfoque más inclusivo y respetuoso con los derechos de la infancia. "Criminalizar el juego es un error", concluyen.