Jarro de agua fría en el proceso de elaboración de una vacuna efectiva frente a la Covid-19. Este miércoles, la Universidad de Oxford y la compañía farmacéutica británica AstraZeneca han anunciado la interrupción de los ensayos clínicos tras detectarse reacciones adversas en uno de los pacientes que tomaba parte en el estudio.
En unas manifestaciones divulgadas a través del medio especializado ‘Stat News’, un portavoz de AstraZeneca ha manifestado que la medida de paralizar los ensayos no es ni mucho menos insólito o infrecuente en este tipo de procesos, sino que cabe entenderla más bien como una “acción de rutina”. Esta misma fuente ha insistido en que se opta por paralizar cautelarmente los ensayos clínicos cuando surge “una enfermedad potencialmente inexplicable” que afecta a alguna de las personas que han sido reclutadas para participar en el proyecto.
De hecho, podría ni siquiera existir ninguna relación entre el cuadro patológico manifestado por este paciente y su pertenencia al grupo de estudio. A partir de aquí, el trabajo llevado a cabo hasta el momento en el transcurso de los ensayos será revisado por observadores independientes que tratarán de determinar el origen de esta reacción adversa. Entretanto, sin embargo, los ensayos internacionales de la vacuna han quedado temporalmente suspendidos.
COMPRA CONJUNTA DE LA UNIÓN EUROPEA
Cabe recordar que la Unión Europea anunció el pasado mes de agosto la adquisición de un importante lote de este producto una vez que la farmacéutica británica esté en condiciones de comercializarlo. En esta operación de compra conjunta en la que participan todos los socios del bloque, a España le corresponderían unos 30 millones de dosis.
Según han confirmado en estos últimos días tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el ministro de Sanidad, Salvador Illa, la previsión del Ejecutivo pasaba por iniciar el suministro de la vacuna contra la Covid-19 a partir de diciembre de este año. No obstante, esta inesperada paralización del proyecto podría dar al traste con la planificación efectuada desde la Moncloa en cuanto a la introducción de la vacuna en España.
El proyecto auspiciado por la Universidad de Oxford ha sido hasta ahora uno de los que más esperanzas ha suscitado entre la comunidad médica y científica después de haber superado con éxito las dos primeras fases de los ensayos. Las pruebas se iniciaron el pasado mes de abril en Reino Unido con la participación de unos mil voluntarios sanos en Reino Unido. En una fase posterior, las pruebas se extendieron a unas 30.000 personas, residentes no solo en Reino Unido sino también en Estados Unidos, Brasil y Sudáfrica.