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'Palma genera sensación de abandono, vandalismo y suciedad'
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"Palma genera sensación de abandono, vandalismo y suciedad"

lunes 19 de agosto de 2019, 14:00h

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El centro de Palma está enfermo de pintadas vandálicas. Desde hace años ARCA está luchando para que políticos y ciudadanos tomen conciencia de la gravedad del asunto y actúen ante ello. Àngels Fermoselle, vicepresidenta de ARCA, valora positivamente la voluntad de Cort de ponerle solución a este tema pero admite que se llega "tarde" y que “queda mucho por hacer y muchas ramas que tratar”.

¿Qué le parece el plan de choque de Cort contra las pintadas vandálicas?

En realidad lo que hay ahora no es un plan de choque sino una voluntad de iniciar una estrategia de limpieza de la ciudad y lo cierto es que a este plan le faltan muchas ramificaciones. Han anunciado que de momento solo tendrían una brigada de dos personas del departamento de Emaya, el cual únicamente se encargaría de limpiar los espacios públicos no catalogados, y que poco a poco irían ampliando el número de personas que trabajaría en esas brigadas. Para nosotros lo más importante es que tomaran conciencia y vemos que van dando los primeros pasos. Evidentemente no son suficientes, pero parece que hay voluntad de seguir adelante.

¿Qué echa en falta en ese “plan de choque”?

Faltan muchas ramas por tratar. ¿Qué se va a hacer con el espacio catalogado o si al día siguiente de que se borre una pintada se vuelve a hacer? Son detalles que aún faltan por concretar, al igual que el tema de la autoría. Tenemos firmas que se repiten centenares de veces y eso se debe y se puede investigar. También han anunciado que pondrán multas, las cuales serán un elemento disuasorio. Hay muchas ramas en las que trabajar, sobre todo, en una limpieza lo más impecable precisa y para ello se debe trabajar desde todos los departamentos municipales, Emaya es uno, pero también cultura, infraestructuras, seguridad. Las señales de tráfico están todas pintadas y eso atenta contra la seguridad del tráfico. ¿Quién debe solucionarlo? Habrá que verlo, pero se debe hacer ya.

Esta pequeña voluntad que está demostrando el Ayuntamiento es el primer paso para solucionar el problema.

Por supuesto. Nosotros pedíamos eso, que se demostrase una voluntad clara y, sobre todo, hacíamos una petición primera que era pintada hecha, pintada borrada. Pensamos que borrar la pintada es lo que disuade más a sus autores y no borrarlas estimula su ego y que se hagan más. Tenemos comprobado que una pintada de hace un año, al año siguiente se ha multiplicado y lo hemos demostrado con numerosas fotografías. Entonces, tenemos muy claro que el trabajo que se está haciendo de ver una pintada y que se borre en lugares selectivos está muy bien, pero lo ideal sería que ese trabajo se hiciera mucho más intensamente, aunque parece que esa es la intención.



"Pensamos que quien vigile tenga que ser un cuerpo mucho más amplio que la policía municipal, faltan agentes"


¿Y no cree que, al borrarse las pintadas, los autores que las han realizado volverán a hacerlas?

Por eso el trabajo de vigilancia y constancia en el borrado es tan importante. Si ese individuo lo vuelve a hacer hay que borrar la pintada de inmediato. Hay que poner vigilancia suficiente para poder pescarlos. El incivismo en todos los aspectos es una lacra de esta sociedad. No es una cuestión en la que haya que tener ningún tipo de tolerancia porque a parte de los gastos económicos que supone para toda la ciudadanía, también está causando unos graves perjuicios para la imagen de la ciudad y nosotros no nos sentimos reflejados en esa imagen, nos entristecemos cuando vamos por nuestra ciudad.

¿Cree que los 700 euros de multa por cada pintada equivalen al daño ocasionado en el patrimonio?

Seguramente no, lo que pasa es que si por ahora es lo que está estipulado ya me conformaría con que se pusiera en algún caso porque que sepamos no se ha puesto prácticamente en ninguno. Arca no ha querido centrar sus esfuerzos y reivindicaciones en tema multas, sino en que los políticos que gobiernan sean conscientes del problema y recuperen la imagen de la ciudad. Lo que pedimos es que las normativas se cumplan y se hagan cumplir. Pensamos que quien vigile tenga que ser un cuerpo mucho más amplio que lo que es la policía municipal, la cual no la vemos por las calles y creemos que es un cuerpo insuficiente. Quizás lo que se deba hacer es ver que cuerpos están en la calle que si puedan hacer trabajos de control. Hay una serie de posibilidades que Arca ya lleva varios años proponiendo a los distintos departamentos municipales.

En los últimos años los grafitis vandálicos han ido en aumento en Palma. ¿Por qué cree que el ayuntamiento ha tardado tanto en reaccionar y ponerle solución?

Creemos que ha sido una dejadez de sus funciones. No han querido ni ver ni escuchar y ahora pagamos las consecuencias. Si se hubiesen ido limpiando las cosas no hubieran ido a tanto. Quien se cree impune, sigue haciéndolo y otros que ven que no pasa nada continúan imitándolo. La pregunta que nos hacemos y no tenemos respuesta es cómo es posible que haya gente que pueda soportar o producir esa fealdad, que gracia les puede hacer maltratar un contendor, un buzón, una pared, una piedra… Es algo inexplicable y demuestra la falta de cultura y de respeto de la mayoría de personas que hacen esas pintadas vandálicas. Esas personas no saben lo importante que es mantener el orden y la armonía en la ciudad para convivir en bienestar todo el mundo. Este es el tipo de cosas que a nosotros nos preocupa especialmente porque creemos que recuperando ese orden y esa armonía del paisaje urbano será cuando recuperemos nuestra ciudad. Pero es que el tema de las pintadas es uno más, hay otros de incivismo en la ciudad como un cableado impresentable en las fachadas o unos rótulos de comercio que son impresentables. Un abuso del uso del espacio público sin pensar en el resto de la ciudadanía, ¿y quién es responsable de ello?: el ayuntamiento. Entonces, todo ello hay que controlarlo mucho y trabajarlo.



"Nuestra ciudad genera una sensación de abandono y suciedad, porque esas pintadas son suciedad en las paredes"


El pasado 16 de julio se reunieron con el alcalde de Palma, José Hila, y con el presidente de Emaya, Ramón Perpinyá. ¿Qué valoración hacen de esa primera toma de contacto?

Salimos contentos pero las cosas en política se deben plasmar en la realidad, no bastan las palabras. Ahora estamos en un mes muy complicado para trabajar porque tenemos pedidas varias reuniones que no podemos celebrar hasta septiembre, pero sí que salimos de la reunión con la sensación de que se lo tomaban en serio y eso es importante.

Hace unas semanas se denunció una pintada vandálica en la Serra de Tramuntana.

Sí, esta lacra afecta ya hasta a la naturaleza y no es la primera vez. Costas, durante el 2018, actuó de una manera muy inmediata y las borro rápidamente. Este año no sabemos si están actuando con la misma celeridad. La política de actuación pedimos que sea la misma, pintada demostrada, pintada fotografiada para analizar en el futuro quienes son los autores, pintada borrada.

Cuando pasea por la ciudad, ¿qué sensación o sentimientos le afloran?

Es un sentimiento de suciedad, de abandono, de maltrato, de vandalismo. Te sientes mal paseando por Palma. Todos los barrios de la ciudad tienen su encanto y todos están afectados por esta lacra, pero es cierto que la incidencia mayor se encuentra en el centro histórico. Éste está declarado como Bien de Interés Cultural en su conjunto por sus características singulares. Una de ellas es la sobriedad, por lo que por ejemplo la carta de colores con la que se permite pintar las fachadas de los edificios es muy reducida. Cuando se agrede esa armonía humilde y sencilla se está alterando centenares de años de historia, se altera la percepción de una ciudad. Todo aquel que ve nuestra ciudad le genera una sensación de abandono y suciedad, porque esas pintadas son suciedad en las paredes.



"No descartamos que haya turistas que vengan a pintar o que, ya que están en la isla, pinten"


Por lo que estas pintadas vandálicas, también, afectan negativamente al turismo.

Claro, de rebote afecta también al turismo. Aunque no descartamos que haya turistas que vengan a pintar o que, ya que están en la isla, pinten. No lo descartamos en absoluto. Creemos que hay un tanto por ciento pequeño, pero que lo hay, de pintadas que son hechas por turistas.

¿Cree que la ciudadanía está concienciada de la gravedad del asunto?

La ciudad ha visto con muchísima esperanza y ha respirado con alivio cuando hemos irrumpido públicamente, ya que en los despachos no nos hacían ni caso. La gente está realmente indignada y se siente maltratada. Por un lado con quienes lo practican y por otro con quien no ha limpiado hasta ahora.

En el mes de abril se inició la campaña “No pintades vandáliques”, a la que se han sumado varios rostros conocidos. ¿Qué valoración hacen?

La valoración es muy positiva. Estamos convencidos que con esa campaña conseguimos que en los acuerdos de gobierno se tuviera presente el tema como algo prioritario. El primer objetivo nuestro que era que los políticos se enterarán y tomarán cartas en el asunto. La campaña continúa y lo que queremos es ver toda la ciudad y la isla limpia.

Con la invasión de los comercios, los rótulos y los carteles, también, han modificado la estética de la ciudad.

Totalmente. Arca lleva años reuniéndose con los políticos y haciendo declaraciones sobre el problema de la rotulación de los comercios que no cumplen, sobre todo en el centro histórico, ninguna norma del plan general. Es decir, prácticamente todo es ilegal. El rótulo debería estar encastado encima de la puerta sin poder sobresalir, no puede estar iluminado más que con un foco. Es increíble lo que dice la normativa y lo que hay. Otra cosa que hemos reivindicado es la persecución de las irregularidades y es que es muy lenta. Es muy poco eficaz y compensa mucho a quien no la cumple porque la multa es prácticamente insignificante y si es que llega. Sin embargo, si perjudica mucha al que sí cumple porque es un agravio comparativo. Por eso pedimos al ayuntamiento que esa obligación de cumplimiento de la normativa se ejerza de una manera más estricta.

¿Por qué el ayuntamiento ha sido tan permisivo en este aspecto?

A nosotros es algo que nos resulta inexplicable. Porque eso es nuestra personalidad, eso es la belleza de nuestra ciudad y eso es nuestro futuro económico, en el fondo. Nos sentimos invadidos, no solo por los turistas, sino también por la estética de los comercios. Es un afán de lucro inmediato que no hace nada en favor de la ciudad.

Entonces, ¿qué medidas propone Arca para mejorar la estética en cuanto a los comercios?

En primer lugar, que se cumpla la normativa. Los grandes vinilos deberían estar prohibidos. Hay un criterio unificador y es que cuando tú ves un edificio, tienes que percibirlo como una unidad. Hoy en día la parte de abajo hace lo que le da la gana y la parte de arriba es el edificio. Ahora no se percibe esa unidad, vas paseando por la ciudad y ves un comercio por aquí, otro por allá, pero el edificio no lo ves porque te queda tapado por el aluvión de propaganda que te ponen los comercios. Entonces lo que hay que conseguir es ver la ciudad y que ese comercio esté integrado en la ciudad.

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