Se cumplen ahora dos meses desde que se puso en marcha el proyecto de aparcamientos disuasorios en Palma. El plan pretende reducir el tráfico en el centro de la capital, facilitando que los conductores aparquen en el extrarradio y accedan al centro en transporte público. Es un proyecto clave en la estrategia de movilidad sostenible impulsada por el Ayuntamiento de Palma que, sin embargo, no acaba de ofrecer unos resultados satisfactorios: los aparcamientos -muchos de ellos, vacíos- siguen teniendo una ocupación similar a la anterior, a la vez que el proyecto es un gran desconocido para la inmensa mayoría de palmesanos.
Palma cuenta en la actualidad con cuatro parkings disuasorios que suman más de 1.700 plazas de uso gratuito. Son los estacionamientos de Son Moix, Son Gibert, Son Sardina y Son Fuster a los que hay que añadir otros dos aparcamientos, con pago de tarifa reducida, en la calle Manacor y en Sa Riera. Todos ellos están conectados con el centro mediante líneas de la EMT que, en principio, han aumentado sus frecuencias para dar respuesta a lo que debería ser un incremento de la demanda.
La realidad, sin embargo, es que el uso de estos aparcamientos no ha tenido una acogida excepcional entre la población. De hecho, muchos están vacíos, como el de Son Moix, o siguen siendo utilizados exclusivamente por los vecinos, como el de Son Gibert. Los testimonios publicados este jueves por mallorcadiario.com corroboran el desconocimiento generalizado entre la población sobre este asunto.
Aunque la intención sea buena, todo apunta a que no basta con la correcta adecuación del lugar o con la instalación de paneles informadores a la entrada. Falta información y son necesarios muchos más recursos de transporte público efectivo para que los ciudadanos lleguen a optar por el uso de estos aparcamientos con la finalidad que persigue Cort. Una campaña de comunicación, de gran alcance y continuada en el tiempo, o el reparto de bonos para el transporte o la distribución de beneficios para los usuarios son opciones posibles que van más allá de la foto promocional de las autoridades municipales realizada el día de la inauguración.
Se trata de que los ciudadanos acepten el modelo y, para ello, antes deben conocer que existe. Son aparcamientos disuasorios, no clandestinos.
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