Un juez decidirá si debe desalojarse una antigua sede de la entidad bancaria Cajamar, situada en el barrio de Foners, en Palma, que este lunes ha sido ocupada por un grupo de activistas, agrupados en torno al colectivo denominado 'Casa Obrera'.
La acción ha sido llevada a cabo, según han dado a conocer sus autores, con la intención de convertir las dependencias en un albergue para trabajadores y familias que hayan sido víctimas de un desahucio, y también para habilitar un banco de alimentos destinados a los sectores más vulnerables de la población.
Según han explicado a Europa Press fuentes de la Policía Local, la ocupación de estas antiguas oficinas bancarias no está incluida en los supuestos de desalojo inminente. Esto supone que, tras el informe que realicen los agentes, deberá ser un juez el que tendrá que dictar, a petición de la propiedad del inmueble, el desalojo del local.
En diversos mensajes publicados en un perfil de Twitter, el grupo denominado Casa Obrera ha insistido en que no se trata de una okupación, sino de la recuperación de un espacio propiedad de un banco para atender las necesidades de los obreros de la ciudad y convertirlo en un punto de encuentro de la lucha social y la política revolucionaria.