Ahora será un estudio de arquitectura catalán el que redactará un nuevo Plan de Reforma Integral (PRI) de la Playa de Palma. Y van… La cuestión es adjudicar proyectos, pagarlos y después guardarlos en el cajón, durmiendo el sueño de los justos, porque eran de otros equipos de Gobierno, o porque fueron contestados, o, simplemente, porque cada uno quiere hacer el suyo.
Todo esto no tendría el mayor interés, salvo para hacer chistes, sino fuera porque cada nuevo proyecto nos cuesta una buena cantidad dinero, que podría destinarse a otros menesteres. Y más, cuando muchas familias viven en la miseria, cuando el empleo brilla por su ausencia, cuando una parte importante de la población no tiene recursos para sobrevivir y las ayudas sociales cada vez están más mermadas.
Ya está bien de tantos proyectos y tantos concursos, porque, tal y como están las cosas, al final no se va a llevar ninguno a cabo, pero, eso sí, por el camino habremos regalado millones de euros.