No estamos para guerras lingüísticas. Tenemos problemas mucho más importantes que resolver que el del bilingüismo. La lengua tiene que aglutinar y no dividir, pero cuando una ve las imágenes de Sa Pobla se encuentra de frente y sin tapujos con la manipulación, porque, miren ustedes bien las fotos. ¿Quiénes portan las pancartas? ¿Quiénes abuchean a Bauzà y sus acompañantes? ¿Quiénes lanzan pedradas? Miren bien, y verán quién hay detrás de estos actos. Naturalmente, los de siempre.
Una batalla de la lengua, como muy bien ha dicho el expresidentes Gabriel Cañellas, es lo que menos necesitamos y lo que menos quieren los ciudadanos. Que están mucho más preocupados por otros temas como encontrar un trabajo o llegar a fin de mes con unas prestaciones míseras, si es que las tienen. Crispar el ambiente como muchos lo están crispando, tanto de un lado como de otro, es lo más grave y lo más peligroso de todo lo que está sucediendo. Encender mechas sin pensar en sus consecuencias es una irresponsabilidad.
Estas Islas son bilingües y mientras muchos no lo entiendan, muy mal vamos.