Superadas las incertidumbres y las crisis de los últimos años, Turquía, Egipto y Túnez han recuperado buena parte del negocio turístico perdido. Y lo hacen a costa de destinos como Grecia y España, donde afecta especialmente a Canarias y Baleares. Británicos y alemanes han incrementado sus reservas en Turquía, Egipto y Túnez, animados por la oferta hotelera, el incremento de los vuelos y los precios.
Turespaña ya anticipó en mayo que sólo las reservas de paquetes en el mercado británico caerían un 3 por ciento para la temporada alta de abril a octubre. Todos los agentes coinciden en señalar las incertidumbres que plantea el Brexit en Reino Unido, la crisis en Alemania y el buen clima instalado en verano en ambos países como factores que han contribuido a los tradicionales mercados emisores de turistas a contener sus viajes.
La situación, por tanto, refleja un doble escenario que no favorece a Baleares. Por una parte, quienes más nos visitan están empezando a viajar menos y, por otra, cuando lo hacen no dudan en valorar otros destinos como los recuperados en Turquía, Egipto y Túnez.
Los esfuerzos de la industria turística balear, con más de mil millones invertidos en mejorar la oferta para atraer a un turismo de mayor poder adquisitivo, no pueden caer en saco roto. Así, aunque algunos empresarios y touroperadores hablan de "ajuste de precios", no sería oportuno caer en una guerra de precios que abarate el destino con el fin de mantener los niveles de ocupación.
Es necesario quitar presión al negocio turístico en destinos como Baleares, potenciando acciones que aumenten el número de llegadas desde otros países diferentes a Alemania y Reino Unido, a la vez que la administración debería apoyar la competitividad de las empresas españolas, rebajando tasas y facilitando la reconversión de las infraestructuras. Los pasos dados en los últimos años no pueden verse comprometidos por situaciones que lleven a centrar el negocio en mantener ocupaciones sin importar los precios.