Nando Monterde y Lorena Muñoz jamás olvidarán la madrugada del pasado jueves 16 de enero. Aquella fría noche, nació la pequeña Sabela, su primera hija. Y lo hizo de la manera menos esperada. Semanas después, mallorcadiario.com ha charlado con la pareja para conocer una odisea, por fortuna, con final feliz.
Hay momentos en la vida que no se olvidan. Algunos de ellos, por vivir situaciones más propias del cine o de alguna serie de televisión. Buena fe de ello pueden dar Nando y Lorena, una pareja de mallorquines que a principios del presente año celebraron la llegada de su primera hija.
El relato de lo sucedido arrancó tres días antes de la 'revetla' de Sant Sebastià en Palma. "Faltaban poco para las cuatro de la madrugada cuando que ella, que estaba de una o dos semanas, me despertó. Poco después, rompió aguas en el baño", recuerda el chico.
"Me acuerdo de que nos cambiamos en un tiempo récord. En cuestión de minutos, ya estábamos subidos en el coche, que estaba aparcado debajo de casa. Ten en cuenta, que ya teníamos unas bolsas preparadas por si teníamos que irnos de urgencia", agrega Nando.
El camino hasta el Hospital de Son Llatzer tenía que "durar unos diez minutos desde nuestra casa en Sa Vileta. Sin embargo, todo se complicó, ya que estaba la autopista estaba cerrada debido a las obras o mejoras que se llevan a cabo por las noches".
TODA UNA AVENTURA
Con operarios trabajando y el acceso cortado con conos, Nando tuvo que tomar una decisión. "Parecía que estaba en una película. Con los nervios, me quedé semibloqueado. Pero bueno, reaccioné rápido y me fui hacia el Polígono de Son Castelló. Todo ello, mientras tenía a Lorena al lado", comenta.
"Tuvimos la suerte de que el acceso a la autopista por la salida de sa Fira d'es Ram ya estaba abierto. A la altura del Estadi Balear, justo bajando el túnel, mi mujer sacó a la niña de golpe. Entonces, al llegar a la rotonda, me pude parar. Por suerte, la pequeña ya lloraba, algo que me tranquilizó", rememora.
Por su parte, Lorena apunta que "la verdad es que fue todo tan rápido que no me dio tiempo a sentir mucho. No tuve dolor tampoco. Pero noté que algo me bajaba por dentro y de repente escuché un llanto. Me incorporé , me apoyé en el respaldo del asiento del copiloto y al bajarme los pantalones vi a Sabela boca abajo con medio cuerpo fuera, moviendo los brazos como si nadara".
"En ese momento sentí que tenía que hacer algo y sin pensarlo la cogí y la saqué. Enseguida la puse en mi pecho para darle calor y fue la sensación más bonita de mi vida. Adrenalina pura. Era una mezcla entre alegría y preocupación, por si algo no hubiera salido bien (falta de oxígeno o cualquier otra cosa dada la situación)", subraya la madre de Sabela, cuyo nombre rinde tributo a su familia gallega.
UN FINAL FELIZ
Nando señala que "me baje a toda prisa del coche para coger unas mantas y así poder tapar a ambas. Poco después, llegábamos a las Urgencias de Son Llatzer. Tras contar lo sucedido a la chica que estaba en recepción, salieron unos 13 o 14 médicos y allí mismo, mientras ella estaba en el coche, cortaron el cordón umbilical. Fue cuestión de tres o cuatro minutos".
La progenitora afirma que "tenía los nervios a flor de piel. Hasta que no la vieron en el hospital y nos dijeron que estaba todo bien no nos quedamos tranquilos". En este sentido, su pareja agrega que "al ir todo bien, las subieron a la habitación y avisamos a nuestras familias". "En ese momento, y después de hablar con los médicos, que estaban alucinando, nos dimos cuenta de la aventura que habíamos vivido", subraya con una amplia sonrisa.