Actualmente la firma balear dispone de un catálogo con cinco modelos de entre 5 y 20 ;metros de eslora, con una autonomía de entre 2,5 horas hasta 8 horas, según la velocidad de navegación y el motor de propulsión eléctrica. Todos los modelos de la marca Nauta Morgau (que significa “la navegación del mañana” en latín y esperanto) son eléctricos, silenciosos y no contaminantes, construidos con madera y desechando el plástico y la fibra de vidrio como materiales nocivos para el medio ambiente.
Este proyecto, presentado en julio, situará a Baleares en la vanguardia de la náutica sostenible, con características que las hacen únicas actualmente en España y Europa. Sus impulsores persiguen una producción que respete el medio ambiente, con uso de materiales con procedencia certificada y explotación responsable y no contaminantes (sin perjuicio para mar y aire), desarrollando la economía local y conjugando tradición e innovación, con diseños que combinan el arte y la técnica de los mestres d’aixa.
Nauta Morgau ha contado con una subvención del IDI para el estudio de impacto de la huella de carbono, la digitalización del negocio y la implantación de nuevos equipos de producción, y trabaja en consorcio con dos empresas, una de motorización eléctrica y otra pionera en navegación inteligente. La firma cuenta con la colaboración del ingeniero naval Carlo Pietro Bomparola, partiendo de la tradición y perfeccionamiento de los llaüts, como distintivo del patrimonio histórico y cultural de las Islas, pero con capacidad de ofrecer diseños 100% personalizados con sello sostenible, adaptados a todos los usos y necesidades. A diferencia del sistema tradicional, que utiliza tablas, clavos y estopa para la construcción y estanqueidad del casco, Nauta Morgau utiliza madera laminada, encolada entre sí creando un solo cuerpo que aporta una completa estanqueidad, necesaria para la instalación de los motores eléctricos y logrando una alta reducción de mantenimiento.
Las embarcaciones Nauta Morgau salen equipadas de serie con sistemas autónomos de carga, es decir, no requieren de instalaciones adicionales para su uso en los puertos públicos o marinas privadas, lo que contribuye a desmasificar los puntos de repostaje de combustible y aportar fluidez al tránsito portuario.