ME DAN GANAS DE…

La tradición de cambiar la tradición tras las elecciones

Martes 24 de enero de 2012

Leo que con la llegada del PP al poder municipal de Palma volvemos a cambiar nuestra tradición de celebrar el día de Sant Sebastià: ahora regresamos al aiguafoc y dejamos eso que se llamaba atiarfoc y que, confieso, no sé qué significa.

Es decir que, después de que la Palma de Fageda y Cirer se hubiesen inventado los fuegos, la de Calvo se dejaron de cohetes y organizaron los dimonis y ahora, otra vez, marcha atrás. Cada partido tiene su tradición para celebrar la fiesta; para que se entienda la cursilería de las 'sensibilidades' políticas. ¿A qué somos insuperables? A más partidos, más tradiciones. A más 'sensibilidades' en los partidos, diferentes dimonis. Si hay gobiernos de coalición, media fiesta. Inaudito.

¿Cómo se puede entender que la política llegue a estos extremos? No es que me parezca mal que se haga el atiar ese o el aiguafoc; me da exactamente igual. Lo que no puedo entender es que cada uno que llegue corte con el pasado y se monte su forma de celebrar la fiesta, que cada cuatro años lo hagamos de otra forma.

En realidad, todo se debe a que hemos metido la política de por medio. Si esto fuera una verdadera fiesta popular, en la que los ciudadanos toman las decisiones y son los que mandan, entonces no estaríamos así. Somos los que pagamos, por supuesto, pero como no decidimos nada, nos llevan a bandazos.

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