La Playa de Palma, normalmente abarrotada de turistas, presenta estos días un ambiente más tranquilo. Aunque muchos hoteles y negocios están cerrados, algunos permanecen abiertos para atender a turistas alemanes, suizos y austríacos que siguen visitando Mallorca de otro modo. Mientras tanto, muchos establecimientos aprovechan para ponerse a punto y se preparan para la próxima temporada 2025.
La principal zona turística de Palma, donde se concentra la mayor parte de plazas hoteleras y la que cada verano miles de turistas eligen para disfrutar de sus vacaciones, no parece ella. Acostumbrados a calles atestadas de visitantes con camisetas de equipos de futbol, chanclas y calcetines, además de otros elementos adquiridos en su gran mayoría a los vendedores ambulantes que ofrecen su género a todas horas, darse un paseo por s’Arenal resulta ahora llamativo y tranquilizador, a partes iguales, por el contraste.
Sigue habiendo turistas, aunque muchos menos, naturalmente, pero aquí están. Centenares de alemanes, suizos y austríacos continúan viajando a Mallorca en temporada baja y hospedándose en alguno de los 22 hoteles que permanecen abiertos, una ínfima parte de los más de 150 establecimientos, con sus 42.000 plazas, que operan en verano a pleno rendimiento.

Gracias a ellos, algunos restaurantes, supermercados y tiendas siguen abiertos y atendiendo a otro tipo de turista. Los grupos de ciclistas extranjeros son ahora el perfil más numeroso; pero también hay parejas de mediana edad o jubilados, que pasean por primera línea o montan en bicicleta.
CALLES VACÍAS
Hace tres semanas aún se podía ver la calle del Jamón abarrotada de gente y los vendedores callejeros con sus artículos expuestos sobre el asfalto. Las terrazas de los locales más célebres para el público alemán, donde suena la música que ellos disfrutan cantando a gritos o en cuyas pantallas gigantes ven con pasión los partidos de la Bundesliga, están ahora cerradas a cal y canto.

La gran mayoría de hoteles y negocios están cerrados, con las entradas y cristaleras tapadas con papel y plásticos, en un merecido descanso invernal tras un verano de mucho trabajo. En casi todos hay un aviso con las señas y el teléfono de la empresa propietaria, por si es preciso contactar con ella o para recibir el correo y la paquetería. Su aspecto desangelado contrasta con el bullicio y el trajín que en ellos se observaba hace sólo tres semanas. Pero los trabajadores, la mayoría fijos discontinuos, ahora descansan y el personal de mantenimiento aprovecha para hacer los arreglos y el mantenimiento que inevitablemente hace falta acometer sin público ni huéspedes.
En la terraza de un restaurante que ahora está cerrado, vemos a dos hombres pintar la carpintería metálica del toldo. Falta le hace. También se puede ver en primera línea a jardineros podando las palmeras del paseo, alguna de las cuales es talada por completo. Hay que aprovechar estos meses para este tipo de actuaciones, por lo que se aprecia cierto ir y venir de furgonetas y operarios que mantienen la zona activa y ocupada. Aunque nada que ver con el verano, claro está.

Pedro Marín, presidente de los hoteleros de Playa de Palma, confirma que los fines de semana, si el pronóstico meteorológico es favorable y anuncia buen tiempo, se incrementan los turistas, algo que se nota en los hoteles abiertos y en sus proximidades. Los precios por habitación y noche ahora, nada tienen que ver con lo que cuestan en temporada alta. Si en muchos casos, una habitación doble ronda los 200 euros por noche en un cuatro estrellas, ahora puede valer 75 euros. Y los alemanes aprovechan estas gangas en Mallorca, una isla donde se encuentran como en casa, solo que con buen tiempo.

REFORMA INTEGRAL
Este invierno, dos hoteles aprovecharán para acometer obras de gran envergadura: el Hotel Pabisa Bali Tower y el Hotel Neptuno, de Universal Beach Hotels. El Bali ya está abierto en canal, rodeado de andamios y grúas. Se trata de una reforma integral que lo dejará como nuevo y listo para abrir en mayo. No hay tiempo que perder y la actividad es frenética.

Porque Playa de Palma ya no cierra en invierno. Sólo se transforma, pero la actividad sigue. Al ralentí, si se quiere. Pero sigue siendo la joya de la corona y eso requiere mucho trabajo cuando las puertas están cerradas. De puertas para adentro, ahora es el momento de dejarlo todo perfecto, para que cuando vuelvan a abrir los hoteles, muchos en febrero y en casi todos antes de Semana Santa, a finales de abril.
Mientras tanto, los hoteles y negocios abiertos en temporada baja siguen dando servicio a los turistas que, aunque sea sin bañarse y en número mucho menor, no pierden la oportunidad de descansar en su lugar preferido: Playa de Palma.